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Edición No. 105  [Miércoles Mayo 14, 2003]

 

 

 
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Cultural
Elogio de la danza

La danza es sin duda la más antigua de todas las manifestaciones artísticas de la humanidad. El hombre primitivo bailaba aun sin tener todavía una música para agregar a sus movimientos. El impulso que mueve al hombre a bailar, es decir la expresión corporal es tan básico en la existencia del hombre, que debió existir antes que cualquier otra forma del lenguaje o de la música.

La danza del hombre primitivo estaba íntimamente ligada a la religión y a la magia. La danza estuvo ligada a casi todas las actividades sociales y culturales de las culturas primitivas. Se bailaba antes de la guerra, para pedir la cosecha, para expresar gratitud a los dioses, para el rito matrimonial, para pedir salud por algún aquejado de un maleficio, para ahuyentar los malos espíritus o simplemente por el goce lúdico, por el placer único de bailar.

El hombre imitaba a la naturaleza es sus bailes, copiaba sus sonidos, representaba la fauna o recreaba su dualidad como ser y semi Dios en el uso de la máscara, la cual le permitía sin dejar de ser hombre acercarse a la divinidad desde su condición de simple mortal.

Desde la época griega el “Coreia” o baile ha sido una de los elementos fundamentales de los eventos públicos en la vieja cultura occidental. El coreógrafo ha sido eje central de la performance o representación artística para el público.

Pero en su evolución histórica la danza ha sido testigo de las más disímiles situaciones cotidianas de la vida del hombre. Desde los pueblos primitivos y sus danzas mortuorias, Las Pavanas españolas para los entierros o los bailes sacros de Escocia para despedir a sus muertos, la danza ha dado formal despedida a quienes se encaminan hacia la eternidad.

En el mundo antiguo los egipcios adiestraban a bailarines y acróbatas en fechas tan distantes como 4 mil años atrás. A Grecia se le debe la Danza Teatral, cuando ellos hábilmente mezclaron danza, poesía, coro, música y una gran dosis de sátira.
Era tal la afición de los griegos por la danza, que la consideraron una de las nueve musas de la inspiración artística y le confirieron una diosa, La diosa Terpsícore.

La Danza Folclórica
La mayoría de las danzas populares europeas son sumamente antiguas. Ricas en variaciones y características locales o nacionales, fruto muchas veces de las mezclas y sincretismos culturales, producto de invasiones y migraciones raciales.

Por su parte las danzas orientales han permanecido intactas generación tras generación.

Danza Española
Desde el siglo Vll y hasta el siglo XV millares de emigrantes mahometanos, moros, africanos y de otros lugares de Europa, llegaron a tierra española y con ellos llegó la influencia coreográfica más importante de esta parte del mundo. Si observamos por un momento una danza popular española cualquiera que sea, seremos testigos de la diversidad cultural que conforma el baile hispano.

La danza folclórica española se caracteriza por una extremada concentración de los ejecutantes, el arqueo vigoroso de la espalda, el movimiento casi lascivo de las caderas, el agitar de los brazos, la oferta del velo y el batir de las faldas. Todas estas características son sin duda una herencia oriental del baile ibérico. El movimiento de los pies, los saltos y usos de las castañuelas son provenientes del sur de Europa y el ritmo es parte de la herencia africana.

La Danza Cortesana
Esta danza nos llega desde la edad media donde tenían gran fama en las cortes europeas. Eran entonces bailes nuevos, inspirados en los campos, con la gracia y la inocencia propios de la comarca que les daba origen. Carecían de movimientos alborotados pues aunque tenían como motivos el cortejo y la ostentación, sus pasos eran sobrios y majestuosos aunque con el tiempo tomaron mas soltura y ligerezas.

Los espléndidos vestuarios de estas danzas, los abanicos y capuchas, los grandes gorros y diademas adornadas daban a esta danza casi costumbrista un aire de esplendidez y espectacularidad. Pertenecen a esta época la Gavota y el Minué.

Posiblemente el Vals sea la danza más popular en Europa y en el resto del mundo. Aunque de origen alemán el Vals era en 1770 una revolución estética de estas bellas artes. Los Landler alemanes, fueron modificados en su estructura formal y de ellos nació el Vals europeo que a partir de esta fecha sirvió de eslabón artístico entre el mundo antiguo y moderno de la danza europea.

Simpleza y hermosura, gracia y majestuosidad, formal y popular, son algunas de las características que acompañan el éxito del Vals como rey de las danzas europeas. Aunque como bailes contemporáneos, La Cuadrilla, La Polca y Las Mazurcas fueron muy populares solo el Vals ha trascendido como representante del gusto europeo del siglo XVl.

El nacimiento del Ballet
Los Ballet de la Corte o Ballet Clásicos, nacieron en Italia hacia 1400 y se difundieron en toda Europa. Eran grandes espectáculos, fastuosos y espléndidos que consistían en paradas refinadas de danzas folklóricas. Sus montajes eran extremadamente costosos y solían terminar con la inclusión del noble o monarca en honor de quien se bailaba. Uno de los momentos culminantes del nacimiento del ballet clásico fue el apoyo ofrecido por Luis XlV quien tomaba lecciones de ballet diariamente como cualquier bailarín del mundo moderno.

Charlie Beauchamps, quien fuera el maestro de Luis XlV, estableció oficialmente las 5 posiciones básicas del ballet clásico. Aunque las mujeres tomaban parte del ballet real, no fue sino hasta 1681 cuando bailaron por primera vez en publico.

El monarca Luis XlV estableció la Real Academia de Danzas en 1661, de ahí que todo el léxico o vocabulario de la danza sea originalmente francés.

Grandes Estrellas del Ballet
Aunque Charlie Beachamps es el primer bailarín y coreógrafo que compone los pasos básicos del ballet, en 1716 la niña Marie Sallé asombró a todo Londres con su genialidad como bailarina, más tarde se convertiría en la primera gran coreógrafa de Francia al introducir temas propiamente de ballet y el uso de ropas más ligera para la ejecución en las rutinas de bailes.

El siglo XVlll fue dominado por la excelente bailarina Marie Camargo, quien entre otras innovaciones, elevó el borde de sus faldas para lograr mayor movilidad en sus ejecuciones. Jean Noverre logró significativos aportes a la danza moderna al exigir para bailar, que la pieza tuviera un argumento sensato, que la ropa fuera menos rígida y que se eliminara la máscara dentro de la danza. Aunque fue rechazado al principio por la sociedad francesa, toda Europa reconocía sus aportes a la danza contemporánea.

Otros grandes bailarines precursores de la danza son: Jules Perrot, inventor del Paso a cuatro de Ballet, Jean Dauberval, creador de la comedia de ballet y Charles Didelot, quien introdujo la malla color carne para las bailarinas.

El Ballet Romántico
La gran bailarina de este periodo de la historia de la danza es sin duda Maria Taglioni, primera bailarina en el sentido exacto del término, pues es con ella que comienza el ballet de “Rango”o gradación de talentos, con papeles principales en una pieza o compañía de danza.

Su padre fue su coreógrafo y aunque sus piezas no perduran por la calidad del argumento, su influencia en la danza moderna todavía pervive. Sus saltos y elevaciones en punta, el peinado de raya y medio moño y el uso de los brazos como elemento de comunicación en la danza son solo algunos de sus muchos legados.

Otros grandes del periodo romántico de la danza son Carlos Blasis quien publicó dos libros con sus enseñanzas: Tratado de la danza y Código de Terpsícore, los cuales todavía constituyen las bases de la enseñanza del ballet moderno.

Durante esta época surgen grandes estrellas de la danza como son: Fanny Elssler, Fanny Cerrito, Carlota Grisi, Lucile Grahn, Augusta Maywood, Lucien Petita, Arthur Saint-León y Marius Petita, quien produjo decenas de excelente montajes de danza, tales como La Bella Durmiente y el Lago de Los Cisnes.

Durante la segunda mitad del siglo XlX el ballet perdió su majestuosidad y belleza artística, se convirtió en una mera exhibición de agilidad y acrobacia. Fue entonces cuando apareció una bailarina norteamericana, que revolucionaria la danza de su época.

Isadora Duncan bailó por primera vez en Rusia en el año 1905 y fue observada por el genial coreógrafo Michael Fokine. Michael vio en Isadora la bailarina que le devolvería al ballet su jerarquía dramática, su esplendidez de escenario, su magnífica música y su rango de reina de las bellas artes.

Aunque Isadora no era una bailarina consumada en cuanto a la técnica, su rebeldía al bailar a pies descalzos, su personalidad en el escenario y su comunicación con el público, inspiró a Michael Fokine a ver en ella a la gran bailarina dramática que reclamaba el ballet insulso de esa época.

Fokine, Ana Pavlova,Tamara Karsavina, Isadora Duncan Vaslav Nijinski y el empresario ruso Sergei Diaghilev lograron en 1910 devolverle al ballet, su gracia, su música, sus vestuarios, sus duendes de luz. De esta empresa nacieron las temporadas de danza “Scheherezada” “El Pájaro de Fuego” y “Petruchka”.

Aun y con todo el firmamento artístico de la danza mundial, pocas veces el mundo ha presenciado la comunicación artística, la entrega total a un arte, la actuación Non Plus Ultra de una pareja, como la formada por la inglesa Margot Fonteyn y el ruso Rudolf Nureyev.

Todo un mundo se arrodilló a la gracia con que ejecutaron cada paso de luz, cada vuelo rasante sobre las zapatillas, cada gesto de amor que emergía de la genialidad de dos almas que hicieron del un acto trivial como el movimiento, una acto de luz y de belleza como es la danza inolvidable que ellos crearon para el mundo.

Desde el primer momento de la historia de la humanidad, cuando el hombre siguió con sus sentidos el sonido de la naturaleza, hasta las grandes compañías de danza con que cuenta el mundo moderno, hemos asistido como testigo de primer orden al nacimiento del Lago de los Cisnes, de Romeo y Julieta, de Scheherezada o del Cisne Agonizante.

Hemos visto desde los balcones del asombro como el hombre se convierte en un pequeño dios, cuando se acerca a la belleza desde cualquiera de los inmensos caminos de la genialidad y del arte. No importa que sea sensual como el Tango o sacro como el Atabal, no importa que sea aguardentoso como el Merengue y bullanguero como la Cumbia, no importa que sea apasionado como el Bolero o acrobático como el Hip Hop, no importa el origen ni la forma, el baile es el permiso para acercarnos, el pensamiento luminoso que se baila, el regocijo que se baila entre dos.

Bibliografía:
a) Enciclopedia Juvenil. Editorial Molino, Barcelona, España 1972.
b) Diccionario Ilustrado de Cultura Esencial. Reader’s Digest, España 1997.
c) Diccionario Real Academia Española (2002).

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 


  
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