Nacional
Estados Unidos propone a México:
Residencias por petróleo
La semana anterior, en el
Congreso de Estados Unidos se planteó una iniciativa para
negociar la cuestión migratoria de los mexicanos en Estados
Unidos, bajo la condición expresa de que el gobierno decida
poner a la venta Petróleos Mexicanos, la empresa Pemex que
fue acusada de ser foco de corrupción en el vecino país. En
otras palabras, la postura expuesta por Estados Unidos es
algo así como visas y residencias a cambio de que les vendan
la empresa petrolera, lo que sumado a las características
peculiares del conflicto en el Cercano Oriente, viene a
demostrar aun para los más ingenuos, qué hay detrás de toda
la política exterior norteamericana.
El petróleo se ha convertido en el factor dominante de la
escena mundial y se confirma plenamente cuando en el
Congreso norteamericano se condiciona el análisis de la
cuestión migratoria de los mexicanos con la venta de Pemex.
Pero, como era de esperar, en México hubo una reacción digna
de encomio y con voz unánime se produjo el rechazo que era
de esperar. Desde el gobierno a los sindicatos, pasando por
la Iglesia y el empresariado, los mexicanos consideraron
ofensivo y una forma de chantaje la expuesta oficialmente
por una comisión de miembros del Congreso de los Estados
Unidos. Los noticieros mexicanos eran un hervidero de
reacciones indignadas y de protestas muy sentidas por el
trato que estaban recibiendo. Algunos vinculaban esta
absurda exigencia con el hecho de que Estados Unidos le está
pasando una factura a México por no haberse sometido
incondicionalmente en el Consejo de Seguridad en el caso de
Iraq y que, algo así como lo que le ocurre a Chile, empiezan
a sufrir las represalias por su independiente postura en
política exterior.
Es enorme la torpeza de quienes en Estados Unidos no tienen
ni siquiera el decoro de guardar las apariencias y de manera
burda manifiestan que el gran interés que hay en la
actualidad y alrededor de lo cual está girando la política
mundial, es el control del petróleo mundial. No es
casualidad que Venezuela, país también productor de
petróleo, siga estando en el ojo del huracán y que los que
pretenden la privatización de la empresa petrolera también
gocen de sólido respaldo extranjero para mantener el clima
de zozobra e inestabilidad. Pero a diferencia de lo que
ocurre en Venezuela, los mexicanos en este caso cierran
filas y tanto los del partido de Fox, como los del viejo PRI
y los más radicales de la izquierda, todos rechazan junto a
empresarios, sindicalistas y demás sectores de la sociedad,
la idea norteamericana de que el petróleo de México pase a
ser propiedad de alguna empresa norteamericana que pueda
realizar la compra de Pemex. |