Internacional
México busca regular la
basura: “pepenadores” y chóferes afectados
- por Glenn Holland
Ciudad de México.– Se generan
unas 11 mil toneladas de basura diarias en la capital
mexicana. La mitad es inorgánica. De esta cantidad, el 50
por ciento se recicla, un alto porcentaje para muchas de las
ciudades más grandes del mundo. Sin embargo, no hay un
programa formal de reciclaje en esta ciudad de más de 20
millones de habitantes. Si el gobierno cambia esta
situación, como tiene planeado, afectaría a miles y miles de
personas.
Alrededor de 250,000 personas viven de alguna forma u otra
de este recurso. La mayoría de ellas residen en los
tiraderos, donde llegan los camiones de basura para
depositar los desechos. En estos tiraderos se pueden
encontrar pueblos enteros, equipados con casas, tiendas,
escuelas y grupos políticos que crean culturas muy
diferentes a las que están del otro lado del muro que aísla
a este mundo.
En este ambiente, los primeros en tocar la basura son los
“pepenadores”. Revisan la basura, sacan lo que todavía es
reciclable y lo venden a las plantas que lo procesan. Lo
demás se come, se guarda para usar en la casa o simplemente
se queda allí.
De esta sencilla operación se han generado millones de
dólares. Solo imagínese: una mansión, alberca, el dinero
suficiente para poner una pista de aterrizaje para su
helicóptero personal, todo en medio del tiradero de basura
más grande de la Ciudad de México. Esto era el estilo de
vida de Rafael Gutiérrez Moreno, el una vez diputado del
Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ex líder de los
pepenadores del tiradero Santa Cruz Meyehualco.
“El líder de los pepenadores controla la mayor parte de la
basura recuperable que se produce en la Ciudad de México”.
El sociólogo Héctor Castillo Berthier explicó que los
mayores dilemas en el manejo de la basura no se tratan de
presupuesto ni de la falta de espacio. “Esos solo son
problemas de política o de ingeniería. Los verdaderos
problemas serán con los pepenadores y los chóferes cuando el
gobierno intenta regular el sistema”, dijo.
El especialista de la Universidad Nacional Autónoma de
México detalló que si entra en vigor un programa de
reciclaje, menos basura de calidad llegaría a los
pepenadores. Cuando el camión de basura pasa en su ruta,
lleva un machetero cuyo trabajo es separar lo que se puede
reciclar. Al final del día, se vende a plantas de reciclaje;
lo demás va al tiradero donde los pepenadores reciclan lo
que el machetero no pudo. Si la basura se separa desde la
casa, le hace más fácil al machetero llevar una mayor
cantidad de basura recuperable a los centros de reciclaje,
así dejando mucho menos para los pepenadores. Esto afectaría
severamente a los pueblos que se encuentran en los tiraderos
y a sus líderes.
El otro problema sería con los chóferes. Su éxito económico
depende del número de “fincas” que tenga su ruta. Un chofer
de camión de basura recibe entre 2,000 y 3,000 pesos
mexicanos por mes del gobierno, pero por estas paradas en
negocios medianos y grandes, como supermercados y centro
comerciales, recibe otros 18,000 mensuales—esto es un sueldo
inalcanzable para la mayoría de los mexicanos. Los gerentes
de estas “fincas” hacen tratos directos con los chóferes
para que pasen ciertos días de la semana. Sin este trato, no
pasa el camión y se junta la basura.
Ahora el gobierno se está dando cuenta de este ingreso extra
y lo quiere regular. “Imagínate como van a reaccionar los
chóferes y sus familias cuando el gobierno intenta quitarles
este dinero”, sugirió Castillo. “He ayudado al gobierno en
muchos proyectos, pero no me meto en esto”.
El programa de reciclaje ya entró en vigor en dos colonias
de la ciudad y se planea para muchas más. En la cámara de
diputados ya están discutiendo sobre el asunto de las
fincas. Puede ser que al intentar mejorar el manejo de la
basura en la capital el gobierno cause una gran polémica
para cientos de miles de personas que dependen de ella. |