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Edición No. 106  [Miércoles Mayo 21, 2003]

 

 

 
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Opinión
Desbrozando el camino
Limpiemos el país de ladrones y malhechores

 - por Roberto Rodríguez

El escándalo que se ha producido en Dominicana con el manejo fraudulento de los activos del Banco Intercontinental (Baninter) es un hecho sin precedentes en la historia del país.

Su dimensión no se limita a la cantidad de dinero que hay en juego –más de dos mil millones de dólares— sino por las implicaciones económicas, políticas y sociales que se le vienen encima al país.
Aunque las autoridades pretenden no admitir el duro golpe que ha significado para el sistema financiero, se les hará muy difícil tratar de ocultar los dañinos efectos que en los próximos meses impactarán en el cuerpo social de la nación.

Es que las consecuencias no sólo se dejarán sentir en el aspecto económico, sino en una falta de credibilidad y por ende de confianza en las instituciones nacionales, los políticos, los cuerpos castrenses, la justicia, los periodistas y los más diversos sectores.

De alguna forma todo ha sido contaminado por el flagelo de la corrupción que como un abanico lanzó pus en todas direcciones y a todos los niveles. Como muestra de lo que estamos diciendo, para que cada cual haga su propio juicio, aquí les dejo una lista con una ínfima cantidad de las personas e instituciones que hasta ahora han sido reveladas como beneficiarias del desastre de Baninter.

Enfermedad de Peña Gómez (33% GV, 33% AG, 33% RBF) cargos TC, casa de Cambita. Compra de vehículos y jeepetas de ex-Presidente Leonel Fernádez y Presidente Hipólito Mejía. Pago de celulares en poder de funcionarios civiles y militares. Pago de una mensualidad de RD$150,000 a ex-Presidente Leonel Fernández. Compra de 10 relojes Rolex Presidente (oro), entregados a Pepe Goico. Contribución al PRD para elecciones congresionales del 2002. Donaciones al PRD para celebración de mítines y campañas electorales. Donaciones a otros partidos políticos para campañas electorales. Donaciones al Presidente Balaguer para compra juguetes de Reyes. Gastos de alquiler de aviones viajes Presidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández. Gastos en cumbre de Presidentes en Bávaro. Equipos de comunicación para la seguridad interna. Pago de ayudas mensuales a cerca de 70 generales. Donaciones a la Iglesia Católica. Ayudas a miembros de la Suprema Corte de Justicia. Ayudas dadas a Danilo Medina y a Hatuey Decamps. Fraude de Pepe Goico. Donación a Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Leonel Fernández). Donaciones a entidades educativas y otras organizaciones no gubernamentales.

Para enlodar a personas e instituciones, los ejecutivos bancarios invirtieron algo más de dos mil millones de pesos dominicanos, de unos 80 mil millones que alcanza el hueco económico dejado por el fraude.

Eso significa que por más empeños que pongan las autoridades para tratar de garantizar que la economía nacional siga fluyendo con normalidad, están conscientes de que la recuperación será larga y dolorosa. Aún cuando en su visita a la Casa Blanca Mejía consiga que Bush le tire un salvavida$ al Banco Central.

Debemos estar claros en que los negativos resultados sociales de esta hecatombe deberá pagarlos el país con sangre, porque la crisis económica que se vislumbra en el horizonte del pueblo dominicano desembocará violentamente en calles y plazas quisqueyanas.

En tanto, otra vez se confirma la falta de honradez que hay en las cúpulas de los tres partidos, quienes a más de recibir por ley dinero del contribuyente para financiar sus campañas, sin ningún empacho se benefician de los dineros robados a humildes ahorrantes.

Con esa conducta queda en evidencia la posibilidad de que a pesar de la existencia de la ley que otorga dinero del presupuesto en cada elección, los partidos siguen recibiendo donaciones de dudosa procedencia. Dinero que a menudo no tiene acta de nacimiento porque proviene de operaciones del bajo mundo.

Lo lamentable es que los dominicanos no seamos un poquito más sabios y aplicáramos una ración de voluntad para convertir el fraude de Baninter en la fosa común donde sepultemos todo la basura que se ha acumulado en nuestras instituciones todas.

Claro, primero debemos identificarla mediante un movimiento de voces que reclame la revelación con pelos y señales de las personas e instituciones que recibieron “ayuda” de los ejecutivos de Baninter.

Si le sacáramos provecho a la situación, estaríamos dando un paso extremadamente importante en la consolidación de una sociedad más humanas, más digna y con mejores proyecciones hacia el futuro de decencia que cada una aspira para los suyos.

Entonces real y efectivamente estaríamos trillando el camino hacia una nación liberada en parte de ladrones y malhechores.

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