Opinión
Desbrozando el camino
Limpiemos el país de ladrones y
malhechores
- por Roberto Rodríguez
El escándalo que se ha
producido en Dominicana con el manejo fraudulento de los
activos del Banco Intercontinental (Baninter) es un hecho
sin precedentes en la historia del país.
Su dimensión no se limita a la cantidad de dinero que hay en
juego –más de dos mil millones de dólares— sino por las
implicaciones económicas, políticas y sociales que se le
vienen encima al país.
Aunque las autoridades pretenden no admitir el duro golpe
que ha significado para el sistema financiero, se les hará
muy difícil tratar de ocultar los dañinos efectos que en los
próximos meses impactarán en el cuerpo social de la nación.
Es que las consecuencias no sólo se dejarán sentir en el
aspecto económico, sino en una falta de credibilidad y por
ende de confianza en las instituciones nacionales, los
políticos, los cuerpos castrenses, la justicia, los
periodistas y los más diversos sectores.
De alguna forma todo ha sido contaminado por el flagelo de
la corrupción que como un abanico lanzó pus en todas
direcciones y a todos los niveles. Como muestra de lo que
estamos diciendo, para que cada cual haga su propio juicio,
aquí les dejo una lista con una ínfima cantidad de las
personas e instituciones que hasta ahora han sido reveladas
como beneficiarias del desastre de Baninter.
Enfermedad de Peña Gómez (33% GV, 33% AG, 33% RBF) cargos
TC, casa de Cambita. Compra de vehículos y jeepetas de
ex-Presidente Leonel Fernádez y Presidente Hipólito Mejía.
Pago de celulares en poder de funcionarios civiles y
militares. Pago de una mensualidad de RD$150,000 a
ex-Presidente Leonel Fernández. Compra de 10 relojes Rolex
Presidente (oro), entregados a Pepe Goico. Contribución al
PRD para elecciones congresionales del 2002. Donaciones al
PRD para celebración de mítines y campañas electorales.
Donaciones a otros partidos políticos para campañas
electorales. Donaciones al Presidente Balaguer para compra
juguetes de Reyes. Gastos de alquiler de aviones viajes
Presidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández. Gastos en
cumbre de Presidentes en Bávaro. Equipos de comunicación
para la seguridad interna. Pago de ayudas mensuales a cerca
de 70 generales. Donaciones a la Iglesia Católica. Ayudas a
miembros de la Suprema Corte de Justicia. Ayudas dadas a
Danilo Medina y a Hatuey Decamps. Fraude de Pepe Goico.
Donación a Fundación Global, Democracia y Desarrollo (Leonel
Fernández). Donaciones a entidades educativas y otras
organizaciones no gubernamentales.
Para enlodar a personas e instituciones, los ejecutivos
bancarios invirtieron algo más de dos mil millones de pesos
dominicanos, de unos 80 mil millones que alcanza el hueco
económico dejado por el fraude.
Eso significa que por más empeños que pongan las autoridades
para tratar de garantizar que la economía nacional siga
fluyendo con normalidad, están conscientes de que la
recuperación será larga y dolorosa. Aún cuando en su visita
a la Casa Blanca Mejía consiga que Bush le tire un
salvavida$ al Banco Central.
Debemos estar claros en que los negativos resultados
sociales de esta hecatombe deberá pagarlos el país con
sangre, porque la crisis económica que se vislumbra en el
horizonte del pueblo dominicano desembocará violentamente en
calles y plazas quisqueyanas.
En tanto, otra vez se confirma la falta de honradez que hay
en las cúpulas de los tres partidos, quienes a más de
recibir por ley dinero del contribuyente para financiar sus
campañas, sin ningún empacho se benefician de los dineros
robados a humildes ahorrantes.
Con esa conducta queda en evidencia la posibilidad de que a
pesar de la existencia de la ley que otorga dinero del
presupuesto en cada elección, los partidos siguen recibiendo
donaciones de dudosa procedencia. Dinero que a menudo no
tiene acta de nacimiento porque proviene de operaciones del
bajo mundo.
Lo lamentable es que los dominicanos no seamos un poquito
más sabios y aplicáramos una ración de voluntad para
convertir el fraude de Baninter en la fosa común donde
sepultemos todo la basura que se ha acumulado en nuestras
instituciones todas.
Claro, primero debemos identificarla mediante un movimiento
de voces que reclame la revelación con pelos y señales de
las personas e instituciones que recibieron “ayuda” de los
ejecutivos de Baninter.
Si le sacáramos provecho a la situación, estaríamos dando un
paso extremadamente importante en la consolidación de una
sociedad más humanas, más digna y con mejores proyecciones
hacia el futuro de decencia que cada una aspira para los
suyos.
Entonces real y efectivamente estaríamos trillando el camino
hacia una nación liberada en parte de ladrones y
malhechores. |