Nota Editorial
Ya empieza la campaña municipal:
Es tiempo de pensar
Tradicionalmente, la
celebración del Día de los Veteranos marca el inicio de la
etapa electoral. Este año, las ciudades de Massachusetts
renuevan los cargos de los consejos municipales y será una
ocasión para que los votantes contribuyan a señalar la
orientación futura de los gobiernos locales.
En esta importante contienda, los votantes latinos tendrán
la oportunidad no sólo de mostrar su responsabilidad cívica,
sino también probarán el poder político que han ganado y su
inteligencia en la elección de los candidatos más
capacitados.
Ahora que estamos iniciando la campaña, es una buena
oportunidad para reflexionar sobre algunos temas que pueden
contribuir a instruir a nuestros votantes. A través de los
años, todas las campañas políticas se han centrado en animar
a los latinos a inscribirse y votar, pero muy poco han hecho
para educarlos sobre la importancia de que ellos conozcan a
los candidatos, sepan cuál es su experiencia, sus programas
y sus logros, así como también, indagar los conocimientos
que tienen sobre los temas que nos afectan y preocupan.
Y esto nos lleva a otro tema que es importante tener en
cuenta. Entre los votantes latinos existe la creencia que
votar por uno de los suyos es la mejor garantía de tener un
gobierno justo y que acorde a las necesidades de nuestra
comunidad. “Nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino”,
se dice.
Lamentablemente, la experiencia nos dice que no siempre la
raza es la mejor respuesta. Existen suficientes ejemplos en
el país que nos demuestran que hay políticos latinos que no
responden a los intereses de su propia colectividad y, por
el contrario, la traicionan en pos de sus propios intereses.
Por lo tanto, a la hora de elegir, antes que raza debemos
exigir, capacidad, integridad y buen comportamiento. Y
nuestros funcionarios elegidos deben dar cuenta de su
gestión mas allá de su etnia o cultura.
En buena hora si el mejor candidato es latino, tendremos
entonces dos razones mayores para apoyarlo: porque es uno de
los nuestros y porque es el más capacitado.
Por otro lado, los latinos también tenemos la tendencia de
elegir a los candidatos por su apariencia y carisma. Es
cierto que es importante que nuestros políticos se acerquen
a nosotros no sólo en las épocas electorales. Su presencia
en actividades comunitarias y hasta privadas a lo largo del
año, dice mucho de su afecto y buena relación con su pueblo.
Pero, además, debemos exigirles conocimientos y preparación
en las materias que les competen.
Los problemas que nos aquejan son serios y debemos darles
solución. Por ejemplo, la crisis de la vivienda es un tema
crucial en todas las ciudades del estado. ¿Qué soluciones
ofrecen nuestros candidatos para crear programas de vivienda
económica? ¿Qué ideas tienen para estimular el desarrollo
del pequeño comercio y la creación de empleos? En ciudades
como Lawrence, Lynn o Chelsea estos son puntos de vital
importancia para la comunidad hispana que ningún candidato
puede soslayar.
Finalmente, tenemos que revalorar el tema de la educación. A
pesar que machacamos continuamente sobre la importancia del
tema educativo debido a las carencias de formación académica
que adolece el pueblo latino, son pocos los hispanos
interesados en conseguir en esta campaña electoral una
representación en el Comité Escolar de su ciudad. Los
políticos latinos, en ciudades como Lawrence, por ejemplo,
prefieren postularse para los puestos “at large” o a las
representaciones vecinales para el concejo municipal, que
obviamente son el camino más directo para llegar a la
alcaldía y aparentemente, son vistas como las plazas de
mayor prestigio. Actualmente, el Comité Escolar, tiene sólo
a dos latinos entre los 8 miembros que conforman la entidad,
y a pesar que la institución ha sido cuestionada por su
anodina gestión, no hay nuevos aspirantes hispanos
interesados en ocupar estos cargos. Esa falta de liderazgo
en el campo educativo ha provocado justamente que la
educación bilingüe se perdiera a en esta ciudad en las
elecciones del año pasado.
La política debería entenderse como un servicio público y no
como una forma de ascenso social, como la entienden muchos
de nuestros políticos.
La campaña recién empieza, es hora entonces de tomar en
cuenta estas importantes consideraciones. Es la única
garantía de votar inteligentemente. No se deje engañar.
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