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Edición No. 107  [Miércoles Mayo 28, 2003]

 

 

 
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Opinión
Desbrozando el camino
¿Hay autistas en la Casa Blanca?

 - por Roberto Rodríguez

Debo comenzar esta entrega honrando la amistad que me une a personas que tienen familiares y conocidos que padecen ese terrible problema que se conoce como autismo y cuya experiencia me ha llevado a conocer sobre esta agotadora condición que tan altos riesgos implica en la familia.

Tan peligrosa es la conducta de un autista que si en la casa donde vive una persona con este problema se instalara una alarma con una escala de riesgos, no tendría ninguna diferencia con la que tiene hoy Estados Unidos a causa del terrorismo.

Usted podría preguntarse cuál es la relación que pueda existir entre el autismo, la situación mundial y la escala de alertas estadounidense. Bueno, el asunto es que los estudios y conclusiones a que ha podido arribar la ciencia, sobre el autismo es que ésta no es una enfermedad, sino más bien un desorden del desarrollo de las funciones del cerebro.

Si aun usted no lo entiende, debe saber entonces que las personas con autismo clásico muestran tres tipos de síntomas: interacción social limitada, problemas con la comunicación verbal y no verbal y con la imaginación, y actividades e intereses limitados o poco usuales.

Esa tipificación de la conducta de los autistas llama poderosamente la atención, sobre todo desde los acontecimientos del 11 de setiembre. Aunque las estadísticas sugieren que dos a diez personas por cada 10,000 habitantes pueden padecer este mal, dependiendo del criterio de diagnóstico usado, se sabe además que ataca a los varones cuatro veces más a menudo que a las hembras, y ha sido encontrado a través de todo el mundo en personas de todas las razas y niveles sociales. Es decir que no hace distinción alguna.

Si a usted, estimado lector estas estadísticas no le dicen nada, siga leyendo para que, además de aprender mas sobre este grave problema, conozca de los altos riesgos a que podría estar expuesta la humanidad toda.

Observe usted la causa real de mi preocupación. Dicen los científicos que el autismo varía grandemente en severidad, y que los casos más notorios son caracterizados por un comportamiento extremadamente repetitivo, no usual, auto dañino y agresivo. Para que comience a entender, ubíquese al inicio de la crisis de Estados Unidos con Iraq en esta segunda etapa.

Un poco mas, lea con cuidado esto que se agrega sobre el autismo: este comportamiento puede persistir por mucho tiempo y puede ser muy difícil de cambiar, siendo un reto enorme para aquellos que deben convivir y tratar con éstos individuos. ¡Ay Virgen, que mi preocupación no sea real!

Bueno, si usted todavía no logra asociar este desorden conductual con mi preocupación, ahora se la pongo como mangos bajitos: El rasgo más notable del autismo es una interacción social limitada. Los autistas suelen no responder a sus nombres y a menudo evitan mirar a otras personas. ¿Las manifestaciones antiguerra y la indiferencia de la Casa Blanca no fue eso lo que nos enseñaron?

Pero además las personas a menudo tienen dificultad interpretando el tono de la voz y las expresiones faciales y no responden a las emociones de otras personas. Parecen estar ajenos de los sentimientos de otros hacia ellos y del impacto negativo que su comportamiento tiene en otras personas. ¡Ay Dios mío! ¿no fue esa indiferencia de la Casa Blanca sobre la muerte de tantos inocentes en Iraq una de las cosas que más indignaron a la humanidad?

Otra caracterización de los autistas es que en muchos casos se absorben en movimientos repetitivos. Algunos hablan con una voz cantada sobre un número limitado de tópicos favoritos con poca consideración del interés de la otra persona a quién le están hablando. ¿Acaso las insinuaciones de repetir la guerra de Iraq con Irán, Siria y Corea del Norte, entre otras, no es una manifestación clara de la amenaza que pende hoy sobre la humanidad y una tipificación del autismo?

Las personas con autismo a menudo responden anormalmente a sonidos, el tacto u otros estímulos sensoriales. Muchos muestran una sensitividad reducida al dolor. Ah bueno, ahora la cosa se hace mas entendible, porque sólo un autista podría ser indiferente a las desgarrantes imágenes que se presenciaron durante los bombardeos en Iraq y el posterior saqueo generalizado de esa nación desde el petróleo hasta la más insignificante pieza de museo.Los autistas también pueden ser extraordinariamente sensitivos a otras sensaciones. Claro, en este caso el de la guerra alcanza supremacía.

Si todo lo anterior no le lleva a ninguna asociación con la realidad que ha vivido el mundo después del 11 de setiembre, entonces voy a tener que decir claramente que le mantenga el ojo puesto a los inquilinos de la Casa Blanca.

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