Opinión
Desbrozando el camino
¿Hay autistas en
la Casa Blanca?
- por Roberto Rodríguez
Debo comenzar esta entrega
honrando la amistad que me une a personas que tienen
familiares y conocidos que padecen ese terrible problema que
se conoce como autismo y cuya experiencia me ha llevado a
conocer sobre esta agotadora condición que tan altos riesgos
implica en la familia.
Tan peligrosa es la conducta de un autista que si en la casa
donde vive una persona con este problema se instalara una
alarma con una escala de riesgos, no tendría ninguna
diferencia con la que tiene hoy Estados Unidos a causa del
terrorismo.
Usted podría preguntarse cuál es la relación que pueda
existir entre el autismo, la situación mundial y la escala
de alertas estadounidense. Bueno, el asunto es que los
estudios y conclusiones a que ha podido arribar la ciencia,
sobre el autismo es que ésta no es una enfermedad, sino más
bien un desorden del desarrollo de las funciones del
cerebro.
Si aun usted no lo entiende, debe saber entonces que las
personas con autismo clásico muestran tres tipos de
síntomas: interacción social limitada, problemas con la
comunicación verbal y no verbal y con la imaginación, y
actividades e intereses limitados o poco usuales.
Esa tipificación de la conducta de los autistas llama
poderosamente la atención, sobre todo desde los
acontecimientos del 11 de setiembre. Aunque las estadísticas
sugieren que dos a diez personas por cada 10,000 habitantes
pueden padecer este mal, dependiendo del criterio de
diagnóstico usado, se sabe además que ataca a los varones
cuatro veces más a menudo que a las hembras, y ha sido
encontrado a través de todo el mundo en personas de todas
las razas y niveles sociales. Es decir que no hace
distinción alguna.
Si a usted, estimado lector estas estadísticas no le dicen
nada, siga leyendo para que, además de aprender mas sobre
este grave problema, conozca de los altos riesgos a que
podría estar expuesta la humanidad toda.
Observe usted la causa real de mi preocupación. Dicen los
científicos que el autismo varía grandemente en severidad, y
que los casos más notorios son caracterizados por un
comportamiento extremadamente repetitivo, no usual, auto
dañino y agresivo. Para que comience a entender, ubíquese al
inicio de la crisis de Estados Unidos con Iraq en esta
segunda etapa.
Un poco mas, lea con cuidado esto que se agrega sobre el
autismo: este comportamiento puede persistir por mucho
tiempo y puede ser muy difícil de cambiar, siendo un reto
enorme para aquellos que deben convivir y tratar con éstos
individuos. ¡Ay Virgen, que mi preocupación no sea real!
Bueno, si usted todavía no logra asociar este desorden
conductual con mi preocupación, ahora se la pongo como
mangos bajitos: El rasgo más notable del autismo es una
interacción social limitada. Los autistas suelen no
responder a sus nombres y a menudo evitan mirar a otras
personas. ¿Las manifestaciones antiguerra y la indiferencia
de la Casa Blanca no fue eso lo que nos enseñaron?
Pero además las personas a menudo tienen dificultad
interpretando el tono de la voz y las expresiones faciales y
no responden a las emociones de otras personas. Parecen
estar ajenos de los sentimientos de otros hacia ellos y del
impacto negativo que su comportamiento tiene en otras
personas. ¡Ay Dios mío! ¿no fue esa indiferencia de la Casa
Blanca sobre la muerte de tantos inocentes en Iraq una de
las cosas que más indignaron a la humanidad?
Otra caracterización de los autistas es que en muchos casos
se absorben en movimientos repetitivos. Algunos hablan con
una voz cantada sobre un número limitado de tópicos
favoritos con poca consideración del interés de la otra
persona a quién le están hablando. ¿Acaso las insinuaciones
de repetir la guerra de Iraq con Irán, Siria y Corea del
Norte, entre otras, no es una manifestación clara de la
amenaza que pende hoy sobre la humanidad y una tipificación
del autismo?
Las personas con autismo a menudo responden anormalmente a
sonidos, el tacto u otros estímulos sensoriales. Muchos
muestran una sensitividad reducida al dolor. Ah bueno, ahora
la cosa se hace mas entendible, porque sólo un autista
podría ser indiferente a las desgarrantes imágenes que se
presenciaron durante los bombardeos en Iraq y el posterior
saqueo generalizado de esa nación desde el petróleo hasta la
más insignificante pieza de museo.Los autistas también
pueden ser extraordinariamente sensitivos a otras
sensaciones. Claro, en este caso el de la guerra alcanza
supremacía.
Si todo lo anterior no le lleva a ninguna asociación con la
realidad que ha vivido el mundo después del 11 de setiembre,
entonces voy a tener que decir claramente que le mantenga el
ojo puesto a los inquilinos de la Casa Blanca. |