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¿Qué será de Dominicana?
- por Isaías M. Ferreira
El mandatario dominicano
actual dijo en cierta ocasión que ocho de cada diez
dominicanos son corruptos. Si bien su gestión de gobierno y
la de los gobiernos que le han precedido han demostrado
hasta la saciedad que tiene razón, creemos que se quedó
corto en su juicio. Quizás sea certero decir, para vergüenza
de los hijos de Quisqueya y dolor del pueblo dominicano—que
confiado una y otra vez compra sueños dorados que luego se
convierten en pesadillas horripilantes—, que 9.8 de cada 10
funcionarios públicos son no sólo ineptos, sin vocación,
sino que están condicionados por la mentalidad de que si no
ellos, otros se alzarían con el botín.
¡POR DIOS!, ¿Cuándo se romperá la cadena? Una vez creímos
que los discípulos inmediatos de don Juan Bosch Gaviño, el
gran soñador y quizás el más íntegro de todos nuestros
políticos, eran los indicados para ello; sin embargo, su
actuación desvalijadora, aunque más solapada que la de los
buitres que ahora anidan en el Palacio Nacional, nos
proporcionó un rudo despertar. Y que no se esgrima que “lo
hicieron mejor que estos”, pues salvo que mostraran un poco
más de clase—el consulado de Boston es una muestra
fehaciente de ello—y parecían más ordenados, fueron una gran
DECEPCIÓN, así con mayúsculas. ¿Cómo confiar en ellos otra
vez?
Caso presente: con una economía en las cloacas, ¿cómo se
atreve esta administración a hablar de reelección? No sólo
es absurdo, es un insulto a un pueblo que a fuerzas de
promesas incumplidas, y de presenciar desórdenes y
escándalos públicos a granel, está como anestesiado.
Imagínese, con el desgaste que da el poder, ¡cuatro años más
de esta calamidad! Y que conste, Hipólito Mejía, a quien le
gusta el “carguito”, como ha confesado, tiene personalidad
de dictador... ¡No! ¡No, en pleno Siglo XXI!
Ahora bien, son muy pocas las opciones del pueblo
dominicano, engañado tantas veces, pues no hay de donde
escoger y los pocos que tienen vergüenza no tienen
posibilidades inmediatas. En esta encrucijada, ¡todos los
caminos conducen al mismo callejón sin salida!
¿Dónde está el político confiable, de personalidad fuerte,
que se case con la gloria y que contra viento y marea opte
por adecentar la política dominicana en vez de sumarse al
coro de los que se creen han heredado el poder para
manejarlo como si fuese su feudo personal?
A ver, a ver, Siboney, dame la lupa y la linterna y
busquemos en el cajón de los políticos dominicanos a ver si
hay un gigante enroscado, que podamos “estericar” y sostener
en pie, para que comience hoy a pensar con desprendimiento
en las necesidades del pueblo, y no en las propias, aunque
sus frutos no se recojan en los próximos 50 años; alguien
que hable en términos categóricos y actúe con coraje y sin
desmayo contra la corrupción, que no sea “pragmático”, que
sea medio romántico, no muy político, así, terco, fanático
de la justicia, con inteligencia promedio, con coraje
suficiente para mantener y defender su estancia aun se quede
solo, alguien con las bolas y el convencimiento de Gandhi,
la vocación de servicio de la Madre Teresa, el discurso y la
visión de King, Jr. , el liderazgo de César Chávez, la
iniciativa de F. D. Roosevelt y la valentía del Che, que no
ofrezca “funditas” ni prebendas, que comience a formar un
equipo de hombres y mujeres decentes, que no tenga
compromisos más que con su propia conciencia, que no esté
tiznado, ni mucho menos contaminado, ni obedezca a dogmas
trasnochados sino al bien nacional, de conducta prístina...
¡Ay, señor, deje usted de soñar! ¿Usted es o se hace el
pendejo? El carpintero de Galilea hace 2000 años que no nos
visita...
¡Vaya ingenuidad! Pero como lo último que debemos perder los
seres humanos es la esperanza, permítanme un sueño
futurista: en él veo un grupo de profesores a lo largo y
ancho de la nación dominicana, espontáneamente comenzar a
enseñar clases de Moral y Cívica, que inculcarán en los
pequeños que es noble servir, que para hacernos de “cosas”
debemos trabajar y educarnos, que lo difícil no debe
derrotarnos, que es posible servir, sin servirse, y que no
por ello es uno un pendejo, y que harán énfasis en el octavo
mandamiento de la fe cristiana. Trabajando con ardua
dedicación, niño a niño, quizás para final de siglo se
podría haber cambiado la actitud de la población dominicana,
porque a esta altura del juego, tratar de cambiar a los
grandecitos sería una tarea titánica y un ejercicio en
futilidad. Mientras tanto, ¡Dios ampare al pueblo
dominicano!
Popurrí
¿CURA PEDERASTA DESDE MASSACHUSETTS AL CIBAO? Fuentes
enteramente confiables nos informan que con el escándalo de
curas acosadores de menores, un cura cubano procedente de
Massachusetts fue a parar a la región del Cibao, en
República Dominicana. De ser cierto, es una desgracia
imperdonable que la iglesia católica se siga prestando al
juego malvado de seguir barajando a este grupo de enfermos,
que de seguro seguirán sus prácticas malditas en su nuevo
entorno, en lugar de buscarles ayuda siquiátrica. No sé,
¿qué es lo difícil de entender aquí? ¿Por qué la iglesia
católica, cuya misión debiera ser defender a los más
débiles, no enfrenta la realidad de una vez por todas de que
a sus entrañas se ha filtrado cual cáncer una caterva de
degenerados que necesitan ayuda médica? ¿Habrá que meter
presas a unas cuantas autoridades eclesiásticas para que no
sigan encubriendo los crímenes que cometen esos
desgraciados? A quien leyere estas líneas, si es del Cibao,
comuníquese con sus familiares a fin de averiguar si ha
llegado este cochino a la parroquia donde quizás asiste su
hermanito, primito, o cualquier otro inocente, aun no sea su
familiar. Agradecería a quien consiga el nombre de esa
lacra, lo remita a galley472@yahoo.com, para difundirlo por
éste y otros medios...
PROTEJA SU INFORMACIÓN PERSONAL. Su información personal
(dirección, número de teléfono, reporte crediticio) podría
ser compartida por las tres agencias de informe de crédito
(Equifax, Experian o Transunion), a menos que usted “opte
por no participar”, llamando al 1-888-567-8688. Como la
conexión es en Inglés, escuche con atención y escoja la
opción #2, para que de una vez por todas su nombre no pueda
utilizarse con propósitos de promoción, etc. La información
al respecto puede encontrarse en el sitio Web de la Federal
Trade Commission: www.ftc.gov; una vez en el sitio, haga un
clic en “Protección Para el Consumidor”, haga clic en
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usted sabe lo puede proteger” (Text). |