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Edición No. 114  [Miércoles Julio 16, 2003]

 

 

 
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Especial
Enemigos de las mujeres
 - por Margarita Pacay

Son caballerosos, seductores, agradables y siempre tratan de quedar bien; pero tienen cambios explosivos: humillan y maltratan a su pareja, hermana o amiga sin medir consecuencias, así se comportan los hombres misóginos.

Esta palabra se deriva de miso que significa odio, y ginos: mujer. Al principio la mayoría de los misóginos aparenta ser protector del sexo femenino, ésta es una de las máscaras que usa para tomar poder sobre su vida y así facilitar la agresión, explica la psicóloga Rose Mary Bonilla.

¿Quién es?
El hombre que odia a la mujer tiene características muy fáciles de reconocer: cuando empieza su ciclo de agresión, opta primero por la verbal: le agrada humillar en público a su pareja, amiga o familiar; resalta los defectos o errores, porque necesita sentir que tiene control y poder, por ejemplo, en el caso de la novia o esposa, hace comentarios hirientes como “qué gorda te ves con ese traje”o “me acompañarás a la reunión pero no quiero que hables con nadie”.

También suele ser posesivo, celoso y mostrar actitudes de inseguridad; en el campo profesional trata de sobresalir y competir, alimenta su ego para hacer de menos a la mujer.

Cuando agrede, después se arrepiente y trata de quedar bien, es una forma de manipular a la persona.

Presa fácil
Sus víctimas por lo general son mujeres sumisas o vulnerables; necesita sentir que alguien depende completamente de él, para asegurarse que jamás estará solo.

Las hermanas y la madre suelen atenderlo, están siempre sujetas a sus órdenes por temor a una reacción violenta.

Luego, cuando formaliza el hombre una relación repite ese comportamiento agresivo, añade.

Perfil
La mujer que soporta a un misógino suele tener baja autoestima. Con el paso del tiempo y al verse a través del espejo se ve reflejada sin amigos, trabajo, fea y fracasada. Algunas prefieren callar por miedo a quedarse solas o que sus hijos no tengan un padre.

Patrón de crianza
Generalmente, la madre que corrige a sus hijos con maltrato físico, psicológico o por negligencia está formando a un hombre misógino; de allí se desprende el odio hacia su sexo opuesto.

Muchas familias aún poseen roles tan machistas, que el maltrato verbal y físico a la mujer es una constante. Este patrón se repite: los padres enseñan a sus hijos varones a imitarlos y las madres promueven la sumisión de sus hijas.

Cada vez que el misógino recibe un estímulo emocional que le recuerda su pasado y niñez, se dispara la cólera y violencia proyectándola hacia la mujer. Es una enfermedad progresiva, hasta que se vuelve permanente y por ende la agresión se transforma en una constante.

“La persona que es agredida debe denunciarlo, las que no lo hacen automáticamente se vuelven cómplices”, agrega Bonilla.

Necesitan ayuda
Los misóginos requieren un tipo de tratamiento psicoterapéutico para que expresen cómo han vivido, cómo fue su niñez, ya que la raíz de su comportamiento radica en el patrón de crianza, entonce se debe cambiar el modelo, para que sus hijos no lo repitan.

La familia tiene que asesorarse para convivir con una persona con este problema psicológico. Igualmente debe buscar ayuda profesional. Los padres pueden prevenir ese círculo vicioso, para ello deben ver a los hijos como seres humanos, respetar sus espacios, no hacer comparaciones entre los hermanos o amigos, aprender a escucharlos y compartir una mejor calidad de tiempo con ellos, promoviendo la amistad, comunicación, armonía y amor, recomiendan los especialistas.

Recomendaciones
El noviazago es un período que ayuda a las parejas para conocerse mejor y olfatear si la relación puede funcionar.

Jamás piense “él es celoso porque me quiere”, ya que puede ser la puerta de entrada a una vida de agresiones.

No permita ningún tipo de maltrato, recuerde que usted merece respeto.

Observe y analice si su pareja es misógino; denúnciela y busque ayuda psicológica.

Eduque a sus hijos e hijas con cariño, ternura, igualdad y equidad, para que crezcan en un ambiente sano, así evitará que se repitan lo patrones de crianza de maltrato.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 


  
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