Editorial
Hipocresías del
sistema...
Laboy y el doble rasero de las
autoridades
Si el bochorno de
Superintendente Escolar de Lawrence Wilfredo Laboy fue
noticia de primera en los principales medios de comunicación
del país se debe a la tremenda ironía que encierra el caso y
a la manera tan descarnada que ha puesto en evidencia la
hipocresía del sistema y el doble rasero que tienen las
autoridades estatales y locales para medir a sus amigos y al
resto de los mortales.
No deja de ser irónico que el Superintendente Laboy no haya
podido pasar un exámen de alfabetización en inglés cuando él
mismo acaba de desemplear a 24 maestros latinos que no
lograron demostrar que son capaces de hablar con soltura en
el idioma inglés, requisito fundamental que se exige ahora
para dar clases en las escuelas del Estado.
Nadie debería calificar al profesor Laboy de inepto en su
profesión por no tener una perfecta puntuación o algunas
faltas en su gramática inglesa. Hay profesionales
extranjeros en este país que desempeñan altos cargos y que
necesitan, aún después de vivir 40 años en USA, de la
asistencia de eficientes secretarios para redactar una carta
o mejorar su dicción. Y nadie pone en tela de juicio sus
habilidades profesionales.
Pero esa misma comprensión que las autoridades del
Departamento de Educación, entre ellos el comsionado David
P. Driscoll y el mismo gobernador Mitt Rodney han mostrado
hacia Laboy, deberían hacerla extensiva también hacia los
profesores que no aprobaron el test de inglés y para los
estudiantes que no pasan el MCAS.
Lamentablemente, el rasero es distinto: Laboy tendrá una
cuarta oportunidad para pasar el “estúpido” examen, en tanto
continúa en su puesto y consigue un jugoso aumento que eleva
su salario a $156 mil 560, que en esta ciudad de obreros
resultan una cachetada en el rostro de la gente. En cambio,
muchos de los maestros cancelados de las escuelas de
Lawrence hoy están martillando clavos, realizando otras
labores fuera de la educación o tal vez siguen desempleados.
De igual modo, los estudiantes que no pasan el MCAS, un
examen igualmente “estúpido”, se les niega el diploma y se
cierran para ellos las puertas de un futuro.
Podemos cuestionar la personalidad impositiva del profesor
Labor, que tanta resistencia ha creado en la ciudad y aún
criticar algunos de sus programas, pero no podemos ignorar
su capacidad profesional, los avances que ha logrado en las
escuelas y sobretodo, su pasión por la docencia.
No criticamos al profesor Laboy por haber fallado en el
examen de inglés. Pero en esta crisis, a nuestro juicio, él
ha fracasado en demostrar sus condiciones de líderazgo. Como
el jefe más alto del sistema escolar de Lawrence, Laboy
tiene la obligación de predicar con el ejemplo. Aceptar el
fracaso y tratar de enmendarlo con humildad sería un
excelente modelo a seguir para los maestros y los
estudiantes que están en su misma situación.
Otra muestra de liderazgo y comprensión sería extenderle la
mano a esos colegas que siendo excelentes docentes como él,
tienen que vencer una dura prueba. Laboy, debería tomar el
ejemplo de otros superintendentes del estado que han hecho
valer su posición para retener en sus escuelas a aquellos
buenos maestros que fallaron en el examen de inglés. |