Edición Actual

 

Archivo

Edición No. 118  [Miércoles Agosto 13, 2003]

 

 

 
    Portada
    Editorial
    Opinión
    Regional
    » Massachusetts
       - Lawrence

    » New Hampshire
    Suplemento
    Miscelaneas
    Deportes
    English Section

   

    Nosotros
    Sugerencias
    Media Kit

   

Nota Editorial
Amnistía y justicia para todos

Desde la última amnistía general concedida por el presidente Ronald Reagan en 1986, los rumores de otra concesión similar no habían sido tan fuertes como hasta ahora. La misma es esperada con ansiedad por los cientos de miles de inmigrantes indocumentados que no pudieron calificar por residencia legal en esa época y los millones que llegaron después.

Aunque no ha sido oficialmente anunciado se comenta que el presidente George W. Bush está estudiando los términos de la misma. De hacerse realidad, muchos indocumentados podrían obtener residencia legal y después de cinco años aplicar por la naturalización.

La situación de los inmigrantes, aún los legales, se vio negativamente afectada a raíz de los trágicos sucesos del 11 de septiembre. Entre el público en general existe la errónea percepción de que todos los inmigrantes son malos y no deberían tener derechos.

Para los indocumentados la vulnerabilidad es aún mayor. Muchas organizaciones que apoyan a los inmigrantes han estado luchando por la obtención de una amnistía para los inmigrantes indocumentados desde antes del 9/11 y se había logrado cierto progreso. Se debe reavivar la llama.

Dirigentes de grupos organizados a nivel de las comunidades y grupos obreros y religiosos de muchas ciudades principales en los Estados Unidos, incluyendo Boston, se contactaron en la primavera del 2000 con este objetivo. Esto dio origen a una campaña llamada “Un Millón de Voces por la Legalización.” De allí surgió la idea de reunir un millón de tarjetas postales con esta petición y hacérselas llegar al presidente Bush.

Sería un acto de justicia que el presidente accediera, aunque lo hiciera por fines políticos más que humanitarios. Porque por más de 20 años, millones de trabajadores han laborado casi como esclavos, percibiendo sueldos, mínimos, sin seguro de salud, sin prestaciones sociales y bajo el constante temor de la deportación.

Ocho millones de inmigrantes indocumentados viven actualmente en los Estados Unidos. Legalización y amnistía son temas muy controversiales en inmigración pero Bush ha continuado las discusiones porque del millón de voces hay miles que ya se están dejando oír.

Propuestas de varios lugares del país se harán llegar a Washington el próximo 3 de octubre y el día siguiente caravanas de varias ciudades, incluyendo Boston, viajarán a Nueva York para participar en una demostración masiva. Los Angeles, Huston y Miami son las otras ciudades que llevarán caravanas a esa ciudad. Agencias comunitarias locales tienen información acerca de esta actividad así como también sobre la recolección de firmas o postales.

Las personas indocumentadas deben contactar esas mismas agencias comunitarias para enterarse del proceso de legalización una vez sea aprobada la amnistía.

Por supuesto, grupos opositores claman que la amnistía es como un premio a las personas que han violado las leyes de inmigración y que favorecen la legalización de posibles terroristas. Pero las amnistías han tenido opositores desde épocas anteriores a los actos terroristas que se han vivido en el país. La xenofobia siempre ha existido y paliativos se han sugerido siempre.

Por ejemplo, desde 1995 la oficina de Registro de Vehículos de Massachussets no concede licencias de conducir a personas indocumentadas por no tener un número de seguro social. Recientemente, esta oficina, junto con la Coalición de Manejo Seguro, ha formulado un proyecto de ley auspiciado por el representante de Estado Eugene O’ Flaherty para dotar a los indocumentados de Massachusetts con una identificación como contribuyentes (ITIN) que les permitiría obtener una licencia de conducir luego de pasar los exámenes requeridos. Otros estados ya han experimentado con este sistema.

Pero algunas personas indocumentadas están pensando dos veces antes de dar ese paso ya que el mismo revelaría su estado ilegal. Y es que todo inmigrante indocumentado vive con el temor de ser deportado aunque no haya cometido ninguna falta. El ITIN es menos que una solución parcial.

La amnistía es la única manera de obtener un estado de legalidad que muchos ya lo tienen bien ganado. Como ha dicho Richard Gephardt, Demócrata de Missouri, si la persona ha vivido en este país por un mínimo de cinco años, ha trabajado, y ha respetado todas las leyes tiene la oportunidad de participar en lo que llamamos la “legalización merecida”.

Estados Unidos es un país de inmigrantes. Con excepción de los indios nativos, todo el mundo ha venido de otro lugar. Como olas de inmigración anteriores los Latinos indocumentados vienen buscando trabajo y representan mano de obra barata. El sector industrial ha sobrevivido por ellos. La economía del país se ha ayudado con los inmigrantes ilegales, que en su gran mayoría son procedentes de países Latinos.

Se entiende que el gobierno debe tomar medidas contra el terrorismo pero no aterrorizar a los Hispanos indocumentados sino ayudarlos a incorporarse legalmente al sistema y seguir contribuyendo con el engrandecimiento del país como lo han hecho hasta ahora.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 


  
enDesignStudio™ es una compañía de MVeNetwork™
  Está prohibida la reproducción total o parcial de la página
  Copyright © 2001-2003, Periódico Siglo21
  Todos los derechos reservados