Opinión
El oportunismo toca
las puertas de la ciudad
- por Pedro Arce
La reciente crisis que
concierne al Superintendente de las Escuelas, Wilfredo Laboy
ha puesto otra vez a la ciudad en una prueba. La prueba es
cómo superar este obstáculo de una manera que no afecte a
los niños de la ciudad de Lawrence. El Superintendente y el
Comité Escolar han estado trabajando muy estrechamente para
brindar estabilidad a un distrito que ha mostrado mal manejo
de sus fondos, perdió la acreditación de su escuela
secundaria y contrató gente basándose en aspectos sociales.
En otras palabras, el sistema escolar estaba fracasando.
El Superintendente y el Comité Escolar heredaron problemas
monumentales que pudieron haber arruinado a muchas ciudades.
Afortunadamente, los dos últimos años hemos podido
presenciar una mejoría en los resultados de las pruebas que
se imparten en las escuelas: aumento en la asistencia a
clases, disminución en el número de suspensiones y una gran
expansión en recursos para los maestros. Tres nuevas
escuelas han sido construidas, se han formalizado convenios
entre la Universidad de Cambridge, la Escuela de Arte de la
Universidad de Massachusetts y se han establecido
organizaciones para el servicio de jóvenes. La nueva
escuelas secundaria, alguna vez sólo un sueño inalcanzable,
comenzará su construcción el próximo otoño. Holy Rosary esta
lista para ser rehabilitada, si el proyecto es aprobado por
el Concejo de la ciudad. Estos logros son fáciles de ignorar
si la atención de la opinión pública sólo se centra en el
examen que el Superintendente no pasó.
Sí, yo como todos mis colegas nos sorprendimos cuando
escuchamos la noticia a través al de los medios de
comunicación. Muchos de nosotros percibimos el doble
estándar con que se trató la situación del profesor Laboy
por un lado y la de los maestros que perdieron sus trabajos
debido a que no lograron pasar el examen oral de inglés. Sin
embargo, la cosa más fácil sería hacer un ejemplo del caso
de Laboy; pontificar que él necesita ser puesto a prueba y
señalar cómo podemos salvar el distrito. Es muy fácil
apuntar con el dedo al Superintendente, especialmente dado
que su personalidad es ideal para la crítica. Es fácil
señalar un castigo para este acto y anunciar que hay
consecuencias.
De este modo, conseguimos enormes ventajas políticas con los
medios de comunicación y el público y atraemos aplausos si
la gente nos percibe como personas estrictas. Pero la
dificultad radica en conseguir una solución real que
beneficie a nuestros niños. Es difícil analizar un problema
y encontrar caminos calmados y respetuosos que permitan
llegar a una solución de los mismos.
Defender a nuestro Superintendente no es fácil, sin embargo,
es lo correcto. Todos sabemos que la batalla en tierra es
más difícil que la batalla que se libra desde el aire. Esta
es la razón por la cual quisiera que la ciudad apoye a
nuestro Superintendente hasta que él repita la prueba de
inglés nuevamente. Yo creo que él la aprobará y continuará
liderando este distrito en la dirección correcta. Si, él
seguramente continuará con su arrogante personalidad. El
volverá locos a los miembros del Comité Escolar y será
impulsivo y más de una vez, se enojará y se apasionará
acerca de los errores cometidos y él mismo también los
cometerá. Sus ojos se humedecerán cuando tenga que dar
cuenta que algunos estudiantes no pasarán la prueba MCAS.
Sin embargo, al final del día él seguirá respirando,
viviendo y muriendo por los estudiantes de Lawrence. Al
final del día él responderá por sus errores y aprenderá de
ellos, aprenderá de las experiencias humillantes y volverá a
hacer el trabajo para el que le pagan. Sus días transcurren
asegurándose que cada niño, especialmente latino, tengan a
su disposición los mismos recursos y oportunidades que le
permitas convertirse en miembros efectivos en esta
comunidad. Su pasión es trabajar para que nuestros niños
jueguen en un campo equitativo.
Todo el mundo tiene el derecho de señalar y culpar al
Superintendente pero la misma gente tiene la obligación de
aportar soluciones inteligentes que beneficien a nuestros
niños y a la ciudad. Señalar con los dedos y culpar a la
gente sólo queda para los que practican el oportunismo
político. Oren con nosotros y por favor, sean pacientes.
* Pedro Arce es miembro del Comité Escolar de Lawrence. |