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Edición No. 119  [Miércoles Agosto 20, 2003]

 

 

 
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Cultural
Sólo piensa en lo bello y estarás en Bonao
 - por César Sánchez Beras

Justo con esta pujante provincia comienza un país llamado Cibao. Lo que hoy es la común cabecera de la Provincia Monseñor Noel, fue fundada por el Almirante Cristóbal Colón, en un tiempo tan pretérito como 1494, de ahí que constituya la cuarta villa fundada en La Española, hoy República Dominicana.

Actualmente esta laboriosa comunidad está situada a algo más de 10 kilómetros al norte de donde fue fundada originalmente, lugar histórico y de gran importancia, pues además de ser la cuarta villa fundada en el nuevo mundo, la misma recibió su escudo de armas de las manos del Rey Fernando El Católico, realeza a quien se le debe gran parte del descubrimiento del Continente Americano.

Para 1859, el entonces presidente de la República, el General Pedro Santana, la consigna como Plaza de Armas, otro logro para exhibirlo ante la historia sociopolítica de nuestro país.

Antes de que Bonao, hoy Provincia Monseñor Noel, tuviera esa calidad dentro de la división política de nuestro territorio, permaneció algo más de 300 años como parte de la Culta y Olímpica ciudad de La Vega, bajo el título de Municipio Monseñor Noel.
No fue sino hasta el 1 de enero de 1983 cuando se honró la memoria del educador, arzobispo y presidente constitucional, Monseñor Adolfo Noel y Bobadilla, elevando al antiguo municipio a la categoría de común cabecera de esta provincia.

El nombre Bonao, tan conocido por los amantes de este pedazo de tierra entrañable, es debido al toponimio del mismo nombre, que perteneciera al nitainato del cacicazgo de Maguana. Como pueblo esencialmente taíno, se desprende su gran capacidad de producción en rubros como el café, el cacao, el tabaco, el maní y el arroz, aunque su gran producción minera de ferro níquel es lo que constituye su espina dorsal en el renglón minero industrial.

Como pueblo mestizo Bonao es hijo de muchas culturas que han dado a esta tierra su riqueza como región y calidez como pueblo. De ascendencia indígena además de sus cultivos tenemos el bronce de sus mujeres y la hidalguía de sus hombres. África dice presente en sus ritmos y fiestas carnavalescas que hacen de sus macaraos un abanico cultural que mezcla la tradición católica y la irreverencia de los cultos africanos. La madre patria le dio su patrón santoral, para que cada 13 junio, San Antonio de Padua sea homenajeado en unas fiestas patronales digna de los mejores rincones de la memoria colectiva.

Algunos apellidos hacen de Bonao, una familia de todos. Ahí están los Vargas, los Peña, los Bidó, apellido este que ha dado brillo a las artes, a las letras y a la educación universitaria del país.

Por alguna razón que a veces desconocemos estamos ligados a un pedazo de tierra, a un trozo de horizonte, a una mañana de infancia y a un patio de colegio. Raros hilos nos atan a ese lugar entrañable y recóndito que se consigna fríamente en los libros de historia, pero que los que lo llevamos dentro, sabemos que es algo mas que un lugar en el mapa, que una postal en la distancia, que una razón obligada para enviar remesas o un sitio en lontananza donde viven los viejos.

Esas grandes raíces que apenas se perciben nos atan a la frescura de las aguas de un océano de nuestra imaginación desdibujada y que hoy conforma el Río Mansipedro, esa maraña de recuerdos nos retrotrae a las piezas que ayer eran sonidos y que hoy en la adultez sabemos que fueron retretas que se adentraron con sus acordes en el alma.

Porque aun y no existiera todo lo que entraña nuestro Bonao querido, ahí está la paleta iluminada de Cándido Bidó, tomando un momento de la vida en la naturaleza regalada del Caribe y devolviéndola en color, redimensionándola en vitrales de luz, devolviéndola en deleite, para aquellos que no tuvimos la suerte de nacer con el cromatismo y la plasticidad de sus angelicales y pequeñitas manos.

Porque aun y no existiera todo lo que nos embarga al pensar en “Mi tierra” ahí están las letras y la música de Luis “El Terror” Días, arriesgando todo en la fragua de la lucha cultural, con su Convite y su Grupo Madora. Ahí esta el “loco” Luis Días, llenando Casa de Teatro, Llenando a Bonao, llenando al mundo con su:

“Vente conmigo Marola
antes de que llegue el alba
debajo de la amapola
tengo la mula amarrada...”

Ahí está ese hijo legítimo del pueblo de Bonao gritando en su Guardia del Arsenal:

“... Yo nací en la bahía de Manzanillo
caribe tengo la voz
si no fuera por que viviera tan lejos
le enseñara como soy...”

Por esto y por todo lo que falta por decir, Bonao es más que una provincia, mucho más que un lugar perteneciente a la región cibaeña central, infinitamente más que un lugar donde colindan Maimón y Piedra Blanca. Por eso cuando en la ausencia tus ojos no perciban el olor de sus tierras ni el horizonte detenido en la piel trigueña de sus hembras, sólo aspira el aroma de inefable nostalgia y su rastro de historia dibujado de hortensias. Sólo piensa en lo bello y estarás en Bonao.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 


  
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