Cultural
Sólo
piensa en lo bello y estarás en Bonao
- por
César Sánchez Beras
Justo con esta pujante
provincia comienza un país llamado Cibao. Lo que hoy es la
común cabecera de la Provincia Monseñor Noel, fue fundada
por el Almirante Cristóbal Colón, en un tiempo tan pretérito
como 1494, de ahí que constituya la cuarta villa fundada en
La Española, hoy República Dominicana.
Actualmente esta laboriosa comunidad está situada a algo más
de 10 kilómetros al norte de donde fue fundada
originalmente, lugar histórico y de gran importancia, pues
además de ser la cuarta villa fundada en el nuevo mundo, la
misma recibió su escudo de armas de las manos del Rey
Fernando El Católico, realeza a quien se le debe gran parte
del descubrimiento del Continente Americano.
Para 1859, el entonces presidente de la República, el
General Pedro Santana, la consigna como Plaza de Armas, otro
logro para exhibirlo ante la historia sociopolítica de
nuestro país.
Antes de que Bonao, hoy Provincia Monseñor Noel, tuviera esa
calidad dentro de la división política de nuestro
territorio, permaneció algo más de 300 años como parte de la
Culta y Olímpica ciudad de La Vega, bajo el título de
Municipio Monseñor Noel.
No fue sino hasta el 1 de enero de 1983 cuando se honró la
memoria del educador, arzobispo y presidente constitucional,
Monseñor Adolfo Noel y Bobadilla, elevando al antiguo
municipio a la categoría de común cabecera de esta
provincia.
El nombre Bonao, tan conocido por los amantes de este pedazo
de tierra entrañable, es debido al toponimio del mismo
nombre, que perteneciera al nitainato del cacicazgo de
Maguana. Como pueblo esencialmente taíno, se desprende su
gran capacidad de producción en rubros como el café, el
cacao, el tabaco, el maní y el arroz, aunque su gran
producción minera de ferro níquel es lo que constituye su
espina dorsal en el renglón minero industrial.
Como pueblo mestizo Bonao es hijo de muchas culturas que han
dado a esta tierra su riqueza como región y calidez como
pueblo. De ascendencia indígena además de sus cultivos
tenemos el bronce de sus mujeres y la hidalguía de sus
hombres. África dice presente en sus ritmos y fiestas
carnavalescas que hacen de sus macaraos un abanico cultural
que mezcla la tradición católica y la irreverencia de los
cultos africanos. La madre patria le dio su patrón santoral,
para que cada 13 junio, San Antonio de Padua sea homenajeado
en unas fiestas patronales digna de los mejores rincones de
la memoria colectiva.
Algunos apellidos hacen de Bonao, una familia de todos. Ahí
están los Vargas, los Peña, los Bidó, apellido este que ha
dado brillo a las artes, a las letras y a la educación
universitaria del país.
Por alguna razón que a veces desconocemos estamos ligados a
un pedazo de tierra, a un trozo de horizonte, a una mañana
de infancia y a un patio de colegio. Raros hilos nos atan a
ese lugar entrañable y recóndito que se consigna fríamente
en los libros de historia, pero que los que lo llevamos
dentro, sabemos que es algo mas que un lugar en el mapa, que
una postal en la distancia, que una razón obligada para
enviar remesas o un sitio en lontananza donde viven los
viejos.
Esas grandes raíces que apenas se perciben nos atan a la
frescura de las aguas de un océano de nuestra imaginación
desdibujada y que hoy conforma el Río Mansipedro, esa maraña
de recuerdos nos retrotrae a las piezas que ayer eran
sonidos y que hoy en la adultez sabemos que fueron retretas
que se adentraron con sus acordes en el alma.
Porque aun y no existiera todo lo que entraña nuestro Bonao
querido, ahí está la paleta iluminada de Cándido Bidó,
tomando un momento de la vida en la naturaleza regalada del
Caribe y devolviéndola en color, redimensionándola en
vitrales de luz, devolviéndola en deleite, para aquellos que
no tuvimos la suerte de nacer con el cromatismo y la
plasticidad de sus angelicales y pequeñitas manos.
Porque aun y no existiera todo lo que nos embarga al pensar
en “Mi tierra” ahí están las letras y la música de Luis “El
Terror” Días, arriesgando todo en la fragua de la lucha
cultural, con su Convite y su Grupo Madora. Ahí esta el
“loco” Luis Días, llenando Casa de Teatro, Llenando a Bonao,
llenando al mundo con su:
“Vente conmigo Marola
antes de que llegue el alba
debajo de la amapola
tengo la mula amarrada...”
Ahí está ese hijo legítimo del pueblo de Bonao gritando en
su Guardia del Arsenal:
“... Yo nací en la bahía de Manzanillo
caribe tengo la voz
si no fuera por que viviera tan lejos
le enseñara como soy...”
Por esto y por todo lo que falta por decir, Bonao es más que
una provincia, mucho más que un lugar perteneciente a la
región cibaeña central, infinitamente más que un lugar donde
colindan Maimón y Piedra Blanca. Por eso cuando en la
ausencia tus ojos no perciban el olor de sus tierras ni el
horizonte detenido en la piel trigueña de sus hembras, sólo
aspira el aroma de inefable nostalgia y su rastro de
historia dibujado de hortensias. Sólo piensa en lo bello y
estarás en Bonao. |