Nota Editorial
Estados Unidos:
Alarma por déficit fiscal
La tendencia del Gobierno de
Estados Unidos a gastar más de lo que logra captar de parte
de sus contribuyentes, revirtió radicalmente la conducta
fiscal que el ex presidente Bill Clinton había mantenido,
hasta hacer de los déficits fiscales la característica
dominante en el panorama financiero estatal de la Unión
Americana.
Así como están las condiciones económicas y políticas en
este país, es de prever que el Tesoro tendrá que analizar la
posibilidad de recurrir a mayores niveles de endeudamiento
que los actuales, en su afán de cubrir los resultados
deficitarios, en materia fiscal.
El problema es que al aumentarse la contratación de deuda de
parte del Gobierno, se ejercerá presión sobre las tasas de
interés, y a pesar de que éstas registran los índices más
bajos de los últimos 40 años, fácilmente podrían elevarse,
causando graves repercusiones en el crecimiento de la
economía estadounidense.
Dependiendo de su profundidad, no está lejos que esta
eventualidad se convierta en una terrible amenaza para la
estabilidad política y social de sus socios comerciales,
sobre todo de los mas pequeños.
Por lo tanto, los déficit fiscales en Estados Unidos no son
sólo una preocupación interna de los estadounidenses, lo son
también para quienes han cifrado muchas esperanzas en
vincular sus economías locales a las de ese país, al
involucrarse de lleno en las negociaciones de un tratado de
libre comercio.
Por otra parte, es paradójico que esta política del Gobierno
norteamericano marche a contrapelo de algunas medidas
fiscales que se han implantado durante los últimos años en
la región. En tanto estos gobiernos son presionados para
reducir sus niveles presupuestarios; o bien, mientras se
desgastan políticamente al aumentar la recaudación
tributaria, el régimen encabezado por George W. Bush
establece políticas fiscales que, a mediano plazo, podrían
comprometer no sólo su propio crecimiento económico sino
también el de sus socios comerciales.
Lo peor es que la cultura de la irresponsabi-lidad pública
no parece ser propia y exclusiva de los países en
desarrollo, puesto que la administración republicana, si
bien ha reconocido que el déficit fiscal para este año y los
proyectados para los próximos son preocupantes, aún los
consideran ‘manejables’ en comparación con su nivel de
producción de bienes y servicios.
Pero también hay quienes opinan que en vista de la lentitud
que se observa en el ritmo de recuperación del crecimiento
económico de Estados Unidos (aunado a problemas como las
implicaciones económicas de la guerra declarada contra el
terrorismo internacional) se augura que los sorprendentes y
potencialmente peligrosos déficits fiscales puedan seguir
aumentando. |