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Edición No. 122  [Miércoles Septiembre 10, 2003]

 

 

 
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Nuevas medidas de seguridad:
Ponen centros nocturnos del estado a “pisar fino”

Según fuentes del Departamento de Bomberos de Boston, de los cerca de 250 centros nocturnos y barras que funcionan en la ciudad, más de 50 no tienen el sistema de regadera de agua para prevenir incendios.

BOSTON.- Los propietarios de centros nocturnos —incluidas barras y bares— de Massachussets que tienen licencia y espacio físico para atender a más de 50 personas serán obligados a cumplir un nuevo código preventivo de incendios, el cual incluye severas sanciones penales y monetarias para los violadores.

Las recomendaciones las hizo una comisión creada en Massachussets a raíz de la tragedia que a final del año pasado mató a unas cien personas en un centro nocturno del vecino Rhode Island, una de las cuales obliga a esos establecimientos a instalar un nuevo y moderno sistema de regaderas de agua que evite la ocurrencia de incendios.

De ser acogidas por la legislatura del estado las recomendaciones que ha hecho el panel, los dueños de establecimientos de alterne deberán “pisar fino” y tendrán un plazo de tres años para hacer los cambios que demandará el nuevo código de prevención.

Las nuevas medidas incluirían a establecimientos a los que se había guardado alguna consideración debido a que funcionan en edificios que fueron construidos antes de 1975, año en que se estableció el código de seguridad que han tenido vigencia hasta ahora.

De acuerdo al código actual, a muchas de las más viejas estructuras del estado se les permite funcionar sin las regaderas a menos que experimenten renovaciones substanciales. En la actualidad sólo a los edificios nuevos donde opera ese tipo de establecimiento que sirven a más de 300 personas se les exige las regaderas.

El informe del panel, llamado “Cambio de Actitud”, sugiere que se disponga que los dueños de barras y clubes puedan establecer la instalación de la regadera como “costo del negocio”, de manera que esa responsabilidad no pueda ser evadida al momento de la inspección.

Así mismo sugiere que las autoridades locales de pueblos y ciudades deben aumentar sus esfuerzos en las evaluaciones de los edificios donde funciona este tipo de negocio, obligando sin contemplación a los propietarios a cumplir las nuevas disposiciones de seguridad.

Igual considera que el público debe ser más cuidadoso y estar más atento cuando decide visitar un establecimiento de diversión, exigiendo a su llegada que se le oriente acerca de las puertas y corredores de escape para caso de emergencia.

Teniendo en cuenta que la instalación de regaderas significará una inversión extra en el negocio, lo que podría generar dificultad para aquellos dueños de viejas edificaciones, la comisión de 32 miembros recomienda al estado crear una línea de créditos con bajo o ningún interés.

Considera que de esa manera el estado ayudaría a los propietarios de pequeños negocio a llevar la carga económica que implica hacer los cambios de seguridad en aquellos edificios que no tienen el sistema de regaderas.

Están de acuerdo
Aunque de antemano se espera la reacción negativa de propietarios de muchos pequeños establecimientos, el director ejecutivo de la Asociación de Hospitalidad de Massachussets, Alan Eisner, se mostró de acuerdo con las recomendaciones que ha hecho el panel a la legislatura.

Precisó que hay que reconocer que algunos establecimientos pequeños pueden oponerse porque son los que van a tener problemas para financiar e instalar el sistema de regaderas, pero a la vez destacó que “todo esfuerzo dirigido a salvar vidas está justificado”.

Según fuentes del Departamento de Bomberos de Boston, de los cerca de 250 centros nocturnos y barras que funcionan en la ciudad, más de 50 no tienen el sistema de regadera de agua para prevenir incendios.

Negocios hispanos
En los lugares donde el nuevo código de seguridad impactaría con mayor incidencia son aquellos con un alto índice de establecimientos donde frecuenta la comunidad hispana, como Lawrence y Lynn.

Se sabe que en estas dos ciudades funcionan muchos establecimientos de diversión nocturna que además de no reunir condiciones, sus propietarios actúan con muy poca observación de la ley, muchas veces por falta de una efectiva y sostenida tarea de inspección de parte de las autoridades.

Las sanciones
El panel ha recomendado por igual a los legisladores establecer penas severas para los violadores de las disposiciones dirigidas a garantizar seguridad a los parroquianos de esos establecimientos.

Sugiere que las violaciones tengan categoría criminal y que las penas tengan una escala que comience con multas de cinco mil dólares y hasta dos años y medio de prisión para los propietarios hallados culpables de obstruir las salidas de emergencia, apaguen el sistema de alarma, se excedan del límite de capacidad establecida o permitan el uso de fuegos artificiales en el interior sin previo permiso de las autoridades.

Precisa que aquellos casos de violación de cualquiera de las disposiciones que resulte en lesiones o muerte de uno o más parroquianos, él o los propietarios del establecimiento podrían enfrentar penas de hasta 25 mil dólares de multa o cinco años de prisión.

 

 

 

 


  
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