Nuevas medidas de
seguridad:
Ponen
centros nocturnos del estado a “pisar fino”
Según fuentes del
Departamento de Bomberos de Boston, de los cerca de 250
centros nocturnos y barras que funcionan en la ciudad, más
de 50 no tienen el sistema de regadera de agua para prevenir
incendios.
BOSTON.- Los propietarios de centros nocturnos —incluidas
barras y bares— de Massachussets que tienen licencia y
espacio físico para atender a más de 50 personas serán
obligados a cumplir un nuevo código preventivo de incendios,
el cual incluye severas sanciones penales y monetarias para
los violadores.
Las recomendaciones las hizo una comisión creada en
Massachussets a raíz de la tragedia que a final del año
pasado mató a unas cien personas en un centro nocturno del
vecino Rhode Island, una de las cuales obliga a esos
establecimientos a instalar un nuevo y moderno sistema de
regaderas de agua que evite la ocurrencia de incendios.
De ser acogidas por la legislatura del estado las
recomendaciones que ha hecho el panel, los dueños de
establecimientos de alterne deberán “pisar fino” y tendrán
un plazo de tres años para hacer los cambios que demandará
el nuevo código de prevención.
Las nuevas medidas incluirían a establecimientos a los que
se había guardado alguna consideración debido a que
funcionan en edificios que fueron construidos antes de 1975,
año en que se estableció el código de seguridad que han
tenido vigencia hasta ahora.
De acuerdo al código actual, a muchas de las más viejas
estructuras del estado se les permite funcionar sin las
regaderas a menos que experimenten renovaciones
substanciales. En la actualidad sólo a los edificios nuevos
donde opera ese tipo de establecimiento que sirven a más de
300 personas se les exige las regaderas.
El informe del panel, llamado “Cambio de Actitud”, sugiere
que se disponga que los dueños de barras y clubes puedan
establecer la instalación de la regadera como “costo del
negocio”, de manera que esa responsabilidad no pueda ser
evadida al momento de la inspección.
Así mismo sugiere que las autoridades locales de pueblos y
ciudades deben aumentar sus esfuerzos en las evaluaciones de
los edificios donde funciona este tipo de negocio, obligando
sin contemplación a los propietarios a cumplir las nuevas
disposiciones de seguridad.
Igual considera que el público debe ser más cuidadoso y
estar más atento cuando decide visitar un establecimiento de
diversión, exigiendo a su llegada que se le oriente acerca
de las puertas y corredores de escape para caso de
emergencia.
Teniendo en cuenta que la instalación de regaderas
significará una inversión extra en el negocio, lo que podría
generar dificultad para aquellos dueños de viejas
edificaciones, la comisión de 32 miembros recomienda al
estado crear una línea de créditos con bajo o ningún
interés.
Considera que de esa manera el estado ayudaría a los
propietarios de pequeños negocio a llevar la carga económica
que implica hacer los cambios de seguridad en aquellos
edificios que no tienen el sistema de regaderas.
Están de acuerdo
Aunque de antemano se espera la reacción negativa de
propietarios de muchos pequeños establecimientos, el
director ejecutivo de la Asociación de Hospitalidad de
Massachussets, Alan Eisner, se mostró de acuerdo con las
recomendaciones que ha hecho el panel a la legislatura.
Precisó que hay que reconocer que algunos establecimientos
pequeños pueden oponerse porque son los que van a tener
problemas para financiar e instalar el sistema de regaderas,
pero a la vez destacó que “todo esfuerzo dirigido a salvar
vidas está justificado”.
Según fuentes del Departamento de Bomberos de Boston, de los
cerca de 250 centros nocturnos y barras que funcionan en la
ciudad, más de 50 no tienen el sistema de regadera de agua
para prevenir incendios.
Negocios hispanos
En los lugares donde el nuevo código de seguridad impactaría
con mayor incidencia son aquellos con un alto índice de
establecimientos donde frecuenta la comunidad hispana, como
Lawrence y Lynn.
Se sabe que en estas dos ciudades funcionan muchos
establecimientos de diversión nocturna que además de no
reunir condiciones, sus propietarios actúan con muy poca
observación de la ley, muchas veces por falta de una
efectiva y sostenida tarea de inspección de parte de las
autoridades.
Las sanciones
El panel ha recomendado por igual a los legisladores
establecer penas severas para los violadores de las
disposiciones dirigidas a garantizar seguridad a los
parroquianos de esos establecimientos.
Sugiere que las violaciones tengan categoría criminal y que
las penas tengan una escala que comience con multas de cinco
mil dólares y hasta dos años y medio de prisión para los
propietarios hallados culpables de obstruir las salidas de
emergencia, apaguen el sistema de alarma, se excedan del
límite de capacidad establecida o permitan el uso de fuegos
artificiales en el interior sin previo permiso de las
autoridades.
Precisa que aquellos casos de violación de cualquiera de las
disposiciones que resulte en lesiones o muerte de uno o más
parroquianos, él o los propietarios del establecimiento
podrían enfrentar penas de hasta 25 mil dólares de multa o
cinco años de prisión. |