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 Edición No. 051  [Miércoles, Abril 17, 2002]

 

 

 
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Perspectiva
Circulo Dorado carece de seriedad y compromiso

 - por Angel Rafael Rivera

El año pasado, mientras el Premio Círculo Dorado era criticado –como es ya habitual– por las múltiples fallas e incoherencias que ha arrastrado desde su origen, Jenny García prometió realizar una reunión a la cual invitaría a todos los comunicadores del área. Me alegro no haber aguantado la respiración mientras esperaba por esa reunión, porque la misma nunca se dio. (Me hubiese muerto por falta de oxígeno, para satisfacción de muchos.)

La intención, dijo García, era la de escuchar sugerencias y hacer cambios que resultarían en el mejoramiento de su organización y del proceso de nominación de candidatos para recibir los controvertibles galardones. Pasó un año... y volvieron a meter la pata.

Este año ya se ha hablado de hacer una reunión como la que se dijo se iba ha hacer el año pasado. ¡Que levante la mano el que lo crea! A eso le llamamos “falta de seriedad”.

Desde sus inicios, el Círculo Dorado ha sido siempre motivo de controversia. Cada año cometen los mismos errores, y no por falta de orientación, según pudimos comprobar recientemente cuando un conocido veterano locutor reiteró públicamente las muchas sugerencias que él le había hecho a los directivos del Dorado. Sin embargo, estos aparentemente andan con tapones en los oídos porque no han implementado ni una sola de las ideas del locutor. Otros han opinado sin éxito.

A esa actitud presuntuosa y a ese no querer escuchar, se le conoce como “falta de compromiso” con el pueblo por quien dicen que trabajan tan arduamente.

Pero ante estas irregularidades muchos prefieren enmudecer. Otros tratan el tema con paños tibios. ¿Por qué? Porque las organizaciones que se dedican a premiar a las personas por su talento o labor en la comunidad son las más difíciles de fiscalizar, particularmente si existe la posibilidad de que usted sea uno de los premiados.

Si criticamos antes de la entrega de los premios corremos el riesgo de que nos eliminen arbitrariamente de la lista de posibles ganadores. Si criticamos después del evento dirán que lo hacemos porque no ganamos nada. Y si ganamos un premio y luego criticamos, entonces somos malagradecidos. ¡Vaya ujté a ver!

El Círculo Dorado Familiar es la única organización que se dedica a premiar a nuestros ciudadanos por su destacada labor en la comunidad durante el año. Y es necesario y encomiable que existan este tipo de entidades que estimulen la superación de los individuos. Pero el proceso debe ser claro, justo y manejado por profesionales conocedores de las distintas categorías, libres de prejuicios y de amiguismos.

El premio debe ser obsequiado al ganador sin dejar la más mínima duda de su merecido, porque cuando éste viene cubierto por la sombra de la duda, pierde todo el valor por el cual se otorga.

A la creación de esa duda contribuyen los directivos del Dorado cuando realizan casi todo el proceso a puerta cerrada y cuando no dan detalles claros sobre el criterio que usan para nominar a los candidatos. Y los conflictos de intereses llueven torrencialmente.

Por otro lado, debemos entender que los premios son un negocio. Nadie sabe actualmente con meridiana claridad de dónde sacó el Círculo Dorado $35 mil para pagarle al cantante Braulio por su presentación el día de la entrega de los trofeos. Según Jenny García al momento del contrato se le pagó $10 mil como adelanto. ¿Y no dizque terminaron con pérdidas el año pasado y el anterior, y el anterior?

¿Cuántas veces se nos ha presentado un informe completo del manejo de miles de dólares anuales por parte del Dorado? Nunca. Una actividad sin fines de lucro tiene la obligación de darle al público una explicación de lo que hace con el dinero público. ¿O es que están viviendo de nuestro bolsillo?

El reconocimiento a nuestros ciudadanos debe continuar. Es importante que reconozcamos el trabajo desinteresado de aquellos individuos que aportan al progreso de nuestras comunidades. Así se motivarán otros a seguir su ejemplo, resultando en beneficio de todos.

Por eso no podemos darnos el lujo de perder lo que tenemos: el Círculo Dorado Familiar. Pero sus directivos deben aprender a escuchar y a manejar sus asuntos cristalinamente.

Queremos conservar el Dorado. Por eso lo criticamos. Y por eso exigimos seriedad y compromiso.

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