Perspectiva
Circulo Dorado carece de seriedad y
compromiso
- por Angel Rafael Rivera
El año pasado, mientras el
Premio Círculo Dorado era criticado –como es ya habitual–
por las múltiples fallas e incoherencias que ha arrastrado
desde su origen, Jenny García prometió realizar una reunión
a la cual invitaría a todos los comunicadores del área. Me
alegro no haber aguantado la respiración mientras esperaba
por esa reunión, porque la misma nunca se dio. (Me hubiese
muerto por falta de oxígeno, para satisfacción de muchos.)
La intención, dijo García, era la de escuchar sugerencias y
hacer cambios que resultarían en el mejoramiento de su
organización y del proceso de nominación de candidatos para
recibir los controvertibles galardones. Pasó un año... y
volvieron a meter la pata.
Este año ya se ha hablado de hacer una reunión como la que
se dijo se iba ha hacer el año pasado. ¡Que levante la mano
el que lo crea! A eso le llamamos “falta de seriedad”.
Desde sus inicios, el Círculo Dorado ha sido siempre motivo
de controversia. Cada año cometen los mismos errores, y no
por falta de orientación, según pudimos comprobar
recientemente cuando un conocido veterano locutor reiteró
públicamente las muchas sugerencias que él le había hecho a
los directivos del Dorado. Sin embargo, estos aparentemente
andan con tapones en los oídos porque no han implementado ni
una sola de las ideas del locutor. Otros han opinado sin
éxito.
A esa actitud presuntuosa y a ese no querer escuchar, se le
conoce como “falta de compromiso” con el pueblo por quien
dicen que trabajan tan arduamente.
Pero ante estas irregularidades muchos prefieren enmudecer.
Otros tratan el tema con paños tibios. ¿Por qué? Porque las
organizaciones que se dedican a premiar a las personas por
su talento o labor en la comunidad son las más difíciles de
fiscalizar, particularmente si existe la posibilidad de que
usted sea uno de los premiados.
Si criticamos antes de la entrega de los premios corremos el
riesgo de que nos eliminen arbitrariamente de la lista de
posibles ganadores. Si criticamos después del evento dirán
que lo hacemos porque no ganamos nada. Y si ganamos un
premio y luego criticamos, entonces somos malagradecidos.
¡Vaya ujté a ver!
El Círculo Dorado Familiar es la única organización que se
dedica a premiar a nuestros ciudadanos por su destacada
labor en la comunidad durante el año. Y es necesario y
encomiable que existan este tipo de entidades que estimulen
la superación de los individuos. Pero el proceso debe ser
claro, justo y manejado por profesionales conocedores de las
distintas categorías, libres de prejuicios y de amiguismos.
El premio debe ser obsequiado al ganador sin dejar la más
mínima duda de su merecido, porque cuando éste viene
cubierto por la sombra de la duda, pierde todo el valor por
el cual se otorga.
A la creación de esa duda contribuyen los directivos del
Dorado cuando realizan casi todo el proceso a puerta cerrada
y cuando no dan detalles claros sobre el criterio que usan
para nominar a los candidatos. Y los conflictos de intereses
llueven torrencialmente.
Por otro lado, debemos entender que los premios son un
negocio. Nadie sabe actualmente con meridiana claridad de
dónde sacó el Círculo Dorado $35 mil para pagarle al
cantante Braulio por su presentación el día de la entrega de
los trofeos. Según Jenny García al momento del contrato se
le pagó $10 mil como adelanto. ¿Y no dizque terminaron con
pérdidas el año pasado y el anterior, y el anterior?
¿Cuántas veces se nos ha presentado un informe completo del
manejo de miles de dólares anuales por parte del Dorado?
Nunca. Una actividad sin fines de lucro tiene la obligación
de darle al público una explicación de lo que hace con el
dinero público. ¿O es que están viviendo de nuestro
bolsillo?
El reconocimiento a nuestros ciudadanos debe continuar. Es
importante que reconozcamos el trabajo desinteresado de
aquellos individuos que aportan al progreso de nuestras
comunidades. Así se motivarán otros a seguir su ejemplo,
resultando en beneficio de todos.
Por eso no podemos darnos el lujo de perder lo que tenemos:
el Círculo Dorado Familiar. Pero sus directivos deben
aprender a escuchar y a manejar sus asuntos cristalinamente.
Queremos conservar el Dorado. Por eso lo criticamos. Y por
eso exigimos seriedad y compromiso. |