Papa
convoca a los cardenales
de Estados Unidos
Iglesia catolica de Boston al "rojo
vivo"
BOSTON.— La revelación de
nuevos casos de presuntos abusos sexuales por parte de
sacerdotes de la arquidiócesis de Boston, la negativa del
cardenal Bernard Law a renunciar y la convocatoria al
Vaticano que ha hecho el Papa Juan Pablo II de todos los
cardenales de Estados Unidos ha puesto a la iglesia católica
en una encrucijada en la que la peor parte se la lleven la
“credibilidad y la confianza” entre los seguidores de esa
grey.
Mientras el escándalo va y viene y continúa dando fuerza a
la teoría que busca apuntalar la complicidad de algunas
autoridades en la Iglesia Católica de Estados Unidos en el
encubrimiento de esos hechos, parece fortalecerse la opinión
de sectores entendidos de que el máximo representante del
catolicismo en Boston es un primordial objetivo político de
sectores conservadores que le consideran responsable de una
“deuda pendiente”.
En tanto el escándalo crece como “bola de nieve”, la
arquidiócesis de Boston, admitió que su política respecto a
las acusaciones de abusos sexuales que se atribuyen a
sacerdotes había sido “inadecuada” en el pasado y prometió
que de aquí en adelante habrá una “tolerancia cero” hacia
dichos abusos.
Como consecuencia de esta “confesión de parte” hecha por la
arquidiócesis, los aspirantes a la nominación a la
gobernación de Massachusetts por el Partido Demócrata,
Roberta Eric y Warren Tolman, así como la senadora demócrata
por West Roxbury, Marian Walsh, coincidieron en señalar que
Law debe admitir que como jerarca de la iglesia falló en el
manejo de la situación.
Por su parte, Robert Reich dijo que como padre de dos hijos,
para los que no quiere nada mas en el mundo que protegerlos
de daños, “he llegado a la conclusión de que este escándalo
va mas allá de la iglesia sustancialmente” hablando.
Afirmó el aspirante a la gobernación que lo ocurrido en la
arquidiócesis de Boston “es algo que no está basado en
religión”, sino más bien sobre una administración que
fundamentalmente ha fallado en sus deberes y como
consecuencia de su fallo “gente inocente ha sido
estropeada”.
De ahí que considere que después de las nuevas revelaciones,
lo menos que se puede esperar es que Law renuncie, un empeño
que cada vez se hace más sostenido, mediante el cual se
busca un “chivo expiatorio” que descargue a la institución
de responsabilidad.
Una consideración parecida tuvo el también aspirante a la
gobernación por el partido Demócrata Warren Tolman, quien
tras definirse como padre de tres hijos, entiende que
Bernard Law no debe continuar dirigiendo la iglesia
católica. Previo a las nuevas revelaciones, ninguno de los
candidatos había mostrado interés en comentar los hechos de
pedofilia en la arquidiócesis de Boston.
¿Quieren crucificar a Law?
Pese a que son pocos los que dudan de los hechos que se le
atribuyen a mas de un miembro de la curia de Boston, no son
menos los que estiman que si bien Law tiene parte de
responsabilidad personal, llama la atención que lo mismo no
esté sucediendo con cardenales de otras arquidiócesis donde
han ocurrido hechos similares y que por igual sus
protagonistas fueron protegidos por la “política de silencio
y encubrimiento” que tradicionalmente ha ejercido la iglesia
católica.
Aunque Bernard Law observó el comportamiento que le
correspondía, que no es otra que la de proteger la imagen de
su iglesia, sin que necesariamente pretenda con ello sacarle
las “castañas del fuego” a los responsables directos, hay lo
que sugieren que la situación podría estar siendo
aprovechada para “crucificar” al prelado.
Sugieren que no se puede perder de vista que, aunque un poco
lejano en el tiempo, el cardenal de Boston podría estar
siendo víctima del “cobro de cuentas” que para algunos
sectores recalcitrantes de Massachusetts estaban pendientes
y que ahora como nunca es la oportunidad de liquidarlas.
Se trata de la visita que en diciembre de 1998 hizo a Cuba
el prelado católico, en donde abogó porque se diera paso a
un proceso de distensión en torno al embargo que mantiene
Estados Unidos contra la isla caribeña.
En esa ocasión, y entre otras cosas, Bernard Law declaró en
La Habana que “no se puede vivir pensando constantemente en
el pasado” al defender la creación de una comisión
bipartidista que tendría como objetivo analizar la política
estadounidense hacia Cuba.
“Necesitamos un diálogo nacional respecto a Cuba, y en
general pienso que en Estados Unidos existe una posición
favorable para considerar un cambio de política con la
isla”, dijo Law, quien para la ocasión había cenado la noche
anterior con el gobernante cubano Fidel Castro.
Incluso la posibilidad de abrir una persecución criminal que
incluya a Law que ha emergido desde la semana pasada, cuando
se revelaron los nuevos documentos en torno al caso del
reverendo Paul Shanley, podría estar enmarcada en ese
objetivo.
Aunque sin pretender una defensa irracional de Law, no
faltan quienes señalan que tratar de individualizar la
conducta de Law, es un vano empeño en tratar de ignorar que
la misma es parte de una institución que —como la iglesia
católica— tiene establecida sus propias normas de conducta,
en las que se incluye la remoción de una parroquia a otra de
los violadores y la utilización del “silencio encubridor” en
beneficio de los acusados.
De ahí que si la acusación por los hechos llegara algo más
allá de los propios responsables materiales, tendría que ser
una acción directa contra la iglesia católica en la persona
del Papa, tal y como lo señala Arthur Austin, una de las
alegadas víctimas, cuando precisa que “si la Iglesia
Católica en América no queda bajo la definición del crimen
organizado, entonces hay la necesidad en este país de
reconsiderar el concepto de la justicia”.
“El fusil humeante”
La declaración en la que la arquidiócesis de Boston
prácticamente se inculpa se produjo luego de que Greg Ford,
una presunta víctima de un sacerdote católico de Boston,
Paul Shanley, diera a conocer unas 800 páginas de documentos
que la iglesia se vio obligada a entregar al tribunal, tras
una demanda presentada contra el religioso.
Ford, de Newton, Massachussets, dijo en una rueda de prensa
en Boston que los documentos prueban que la jerarquía
católica de esta ciudad sabía que Shanley había abusado
sexualmente de él desde que tenía 6 años, pero permitió que
el sacerdote siguiera en una iglesia de Newton hasta 1989.
La demanda de Ford, de 24 años, y de sus padres, está por
eso dirigida también contra la arquidiócesis de Boston y el
cardenal Bernard Law. Según el abogado de Ford, Roderick
MacLeish, se conocen al menos 26 niños que fueron víctimas
de Shanley.
El abogado indicó que los documentos revelan que la
arquidiócesis sabía desde al menos 1967 que Shanley había
presuntamente abusado sexualmente de los niños y que, pese a
ello, lo protegió. De hecho, cada una de estas acusaciones
son como el “fusil humeante” que puede servir de evidencia a
la acusación que se le hace a la iglesia católica en Boston.
Por su parte, la arquidiócesis de Boston, seriamente
desprestigiada, luego de que el sacerdote John Geoghan fue
sentenciado en febrero pasado a 10 años de cárcel por haber
abusado de un niño, trató de defenderse de acusaciones de
complicidad, al asegurar en un comunicado que nunca tomó
decisiones que “deliberadamente pusieran en riesgo a los
niños”. |