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 Edición No. 051  [Miércoles, Abril 17, 2002]

 

 

 
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Papa convoca a los cardenales
de Estados Unidos
Iglesia catolica de Boston al "rojo vivo"

BOSTON.— La revelación de nuevos casos de presuntos abusos sexuales por parte de sacerdotes de la arquidiócesis de Boston, la negativa del cardenal Bernard Law a renunciar y la convocatoria al Vaticano que ha hecho el Papa Juan Pablo II de todos los cardenales de Estados Unidos ha puesto a la iglesia católica en una encrucijada en la que la peor parte se la lleven la “credibilidad y la confianza” entre los seguidores de esa grey.

Mientras el escándalo va y viene y continúa dando fuerza a la teoría que busca apuntalar la complicidad de algunas autoridades en la Iglesia Católica de Estados Unidos en el encubrimiento de esos hechos, parece fortalecerse la opinión de sectores entendidos de que el máximo representante del catolicismo en Boston es un primordial objetivo político de sectores conservadores que le consideran responsable de una “deuda pendiente”.

En tanto el escándalo crece como “bola de nieve”, la arquidiócesis de Boston, admitió que su política respecto a las acusaciones de abusos sexuales que se atribuyen a sacerdotes había sido “inadecuada” en el pasado y prometió que de aquí en adelante habrá una “tolerancia cero” hacia dichos abusos.

Como consecuencia de esta “confesión de parte” hecha por la arquidiócesis, los aspirantes a la nominación a la gobernación de Massachusetts por el Partido Demócrata, Roberta Eric y Warren Tolman, así como la senadora demócrata por West Roxbury, Marian Walsh, coincidieron en señalar que Law debe admitir que como jerarca de la iglesia falló en el manejo de la situación.

Por su parte, Robert Reich dijo que como padre de dos hijos, para los que no quiere nada mas en el mundo que protegerlos de daños, “he llegado a la conclusión de que este escándalo va mas allá de la iglesia sustancialmente” hablando.

Afirmó el aspirante a la gobernación que lo ocurrido en la arquidiócesis de Boston “es algo que no está basado en religión”, sino más bien sobre una administración que fundamentalmente ha fallado en sus deberes y como consecuencia de su fallo “gente inocente ha sido estropeada”.

De ahí que considere que después de las nuevas revelaciones, lo menos que se puede esperar es que Law renuncie, un empeño que cada vez se hace más sostenido, mediante el cual se busca un “chivo expiatorio” que descargue a la institución de responsabilidad.

Una consideración parecida tuvo el también aspirante a la gobernación por el partido Demócrata Warren Tolman, quien tras definirse como padre de tres hijos, entiende que Bernard Law no debe continuar dirigiendo la iglesia católica. Previo a las nuevas revelaciones, ninguno de los candidatos había mostrado interés en comentar los hechos de pedofilia en la arquidiócesis de Boston.

¿Quieren crucificar a Law?

Pese a que son pocos los que dudan de los hechos que se le atribuyen a mas de un miembro de la curia de Boston, no son menos los que estiman que si bien Law tiene parte de responsabilidad personal, llama la atención que lo mismo no esté sucediendo con cardenales de otras arquidiócesis donde han ocurrido hechos similares y que por igual sus protagonistas fueron protegidos por la “política de silencio y encubrimiento” que tradicionalmente ha ejercido la iglesia católica.

Aunque Bernard Law observó el comportamiento que le correspondía, que no es otra que la de proteger la imagen de su iglesia, sin que necesariamente pretenda con ello sacarle las “castañas del fuego” a los responsables directos, hay lo que sugieren que la situación podría estar siendo aprovechada para “crucificar” al prelado.

Sugieren que no se puede perder de vista que, aunque un poco lejano en el tiempo, el cardenal de Boston podría estar siendo víctima del “cobro de cuentas” que para algunos sectores recalcitrantes de Massachusetts estaban pendientes y que ahora como nunca es la oportunidad de liquidarlas.

Se trata de la visita que en diciembre de 1998 hizo a Cuba el prelado católico, en donde abogó porque se diera paso a un proceso de distensión en torno al embargo que mantiene Estados Unidos contra la isla caribeña.

En esa ocasión, y entre otras cosas, Bernard Law declaró en La Habana que “no se puede vivir pensando constantemente en el pasado” al defender la creación de una comisión bipartidista que tendría como objetivo analizar la política estadounidense hacia Cuba.

“Necesitamos un diálogo nacional respecto a Cuba, y en general pienso que en Estados Unidos existe una posición favorable para considerar un cambio de política con la isla”, dijo Law, quien para la ocasión había cenado la noche anterior con el gobernante cubano Fidel Castro.

Incluso la posibilidad de abrir una persecución criminal que incluya a Law que ha emergido desde la semana pasada, cuando se revelaron los nuevos documentos en torno al caso del reverendo Paul Shanley, podría estar enmarcada en ese objetivo.

Aunque sin pretender una defensa irracional de Law, no faltan quienes señalan que tratar de individualizar la conducta de Law, es un vano empeño en tratar de ignorar que la misma es parte de una institución que —como la iglesia católica— tiene establecida sus propias normas de conducta, en las que se incluye la remoción de una parroquia a otra de los violadores y la utilización del “silencio encubridor” en beneficio de los acusados.

De ahí que si la acusación por los hechos llegara algo más allá de los propios responsables materiales, tendría que ser una acción directa contra la iglesia católica en la persona del Papa, tal y como lo señala Arthur Austin, una de las alegadas víctimas, cuando precisa que “si la Iglesia Católica en América no queda bajo la definición del crimen organizado, entonces hay la necesidad en este país de reconsiderar el concepto de la justicia”.

“El fusil humeante”

La declaración en la que la arquidiócesis de Boston prácticamente se inculpa se produjo luego de que Greg Ford, una presunta víctima de un sacerdote católico de Boston, Paul Shanley, diera a conocer unas 800 páginas de documentos que la iglesia se vio obligada a entregar al tribunal, tras una demanda presentada contra el religioso.

Ford, de Newton, Massachussets, dijo en una rueda de prensa en Boston que los documentos prueban que la jerarquía católica de esta ciudad sabía que Shanley había abusado sexualmente de él desde que tenía 6 años, pero permitió que el sacerdote siguiera en una iglesia de Newton hasta 1989.

La demanda de Ford, de 24 años, y de sus padres, está por eso dirigida también contra la arquidiócesis de Boston y el cardenal Bernard Law. Según el abogado de Ford, Roderick MacLeish, se conocen al menos 26 niños que fueron víctimas de Shanley.

El abogado indicó que los documentos revelan que la arquidiócesis sabía desde al menos 1967 que Shanley había presuntamente abusado sexualmente de los niños y que, pese a ello, lo protegió. De hecho, cada una de estas acusaciones son como el “fusil humeante” que puede servir de evidencia a la acusación que se le hace a la iglesia católica en Boston.

Por su parte, la arquidiócesis de Boston, seriamente desprestigiada, luego de que el sacerdote John Geoghan fue sentenciado en febrero pasado a 10 años de cárcel por haber abusado de un niño, trató de defenderse de acusaciones de complicidad, al asegurar en un comunicado que nunca tomó decisiones que “deliberadamente pusieran en riesgo a los niños”.

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