Massachussets Dejaría de ser
“Santuario de los Pobres”
Corte devastador en el presupuesto
-
por Roberto Rodríguez
BOSTON.- El “santuario de los
pobres” que siempre fue considerado Massachusetts para las
familias de bajos ingresos, está a punto de pasar a ser
parte de la historia, si finalmente se aprueba una propuesta
que busca recortar $1,500 millones al presupuesto de $21 mil
800 millones que proyecta el Estado para el año fiscal que
comienza el 1 de julio.
La propuesta que de antemano han rechazado diversos sectores
de Massachusetts, ha sido considerada un “plan devastador”
para el que no existe “zona sagrada” y que atenta contra
todos los avances sociales, de salud y educación alcanzados
durante décadas por el Estado.
Los legisladores del Estado han propuesto un descomunal
recorte presupuestario de $1,500 millones que afectará la
salud pública, la educación, los servicios sociales, los
planes de viviendas para familias pobres, la seguridad
pública, los programas comunitarios de prevención de drogas,
los centros de cuidados de niños, los tratamientos médicos
para ancianos, personas con problemas mentales, entre otros,
y aumentará los impuestos en una serie de servicios que no
harán sino agravar el ya maltrecho y magro presupuesto de la
familia de bajos ingresos.
El rechazo a la propuesta no se ha hecho esperar y miles de
personas han hecho sentir su protesta frente a la casa del
Estado, cuya titular, Jane Swift se entrevistó la pasada
semana con el presidente George W. Bush, en lo que parece
ser un empeño de última hora en la búsqueda de fórmulas que
hagan menos traumáticos los efectos de los recortes,
adelantando la ejecutiva que desde ya se opone a la
proporción de los cortes sugeridos al plan médico para
familias pobres, conocido como “MassHealth”, el cual cubre a
mas de un millón de personas en Massachusetts.
Un “jueves cruel”
El anuncio hecho por los legisladores adquirió
inmediatamente su propio nombre de “jueves cruel”, en
referencia al pasado día 25 de abril, fecha en que se hizo
público el plan, debido a que el mismo golpea de manera
despiadada a los sectores pobres y dispone una serie de
medidas impositivas que por igual afectaría a los más
necesitados.
Activistas de todos los sectores han salido a reclamar hasta
la sede la Casa del Estado, preocupados porque los cortes
presupuestarios golpean directamente y de forma
inmisericorde la educación pública, los servicios humanos y
todos los programas sociales que ofrece el Estado a los
sectores económicamente más desvalidos.
El presupuesto del año fiscal entrante, como ha sido
concebido por los legisladores, cortaría substancialmente el
programa de cuidado de la salud para ancianos y niños
conocido como “MassHealth”; cortaría $50 millones del
Departamento de la Salud Mental y $87 millones a la
educación pública, con mayor incidencia en la secundaria y
la asistencia a estudiantes en los niveles universitarios.
El presupuesto eliminaría también los programas comunitarios
y después de la escuela, conocidos como “after school”;
reduciría en un 10% la asistencia a los pueblos y ciudades
del estado, pondría fin al programa de prevención de drogas
conocido por sus siglas en inglés como DARE y obligaría al
despido de unos cinco mil empleados estatales.
Además el transporte público perdería cerca de $110
millones, el Departamento de Bienestar Público (Welfare)
sacrificaría sellos de alimentos para 9,000 familias de
inmigrantes y sería forzado a reducir la elegibilidad para
asistencia de viviendas a familia desamparadas.
Así mismo el Departamento de Salud Pública perdería $70
millones, inclusive cortes a programas de ayudas a
hospitales de las comunidades.
Y como para que nada quede al azar en contra de los más
necesitados, la propuesta de presupuesto para el nuevo años
fiscal contempla además nuevos impuestos para la licencia de
conducir, la cual de $33.40 que cuesta ahora llegaría a $40
y los costos de registro de un vehículo aumentarían de $30 a
$36.
Los cortes “son inhumanos”
Mientras algunos legisladores han preferido valerse del
recurso del menor esfuerzo, proponiendo un “corte parejo y
bajito” en todos los programas sociales, educativos, salud y
viviendas, entre otros, el presidente del Comité de Medios y
Arbitrios John Rogers, Demócrata por Norwood, sugirió un
aumento en los impuestos en diversos renglones, tras
considerar que la propuesta original es “inhumana” en
algunas áreas.
“Muchos de esos cortes que han sido propuestos resultan
inhumanos”, dijo el legislador, sugiriendo a seguidas “un
aumento en los impuestos” a fin de “aliviar el dolor” de los
más necesitados que finalmente serán los más afectados con
el plan original de los recortes.
Aclaró, sin embargo, que esa es sólo su opinión sobre algo
con lo que “no deseo vivir, pero yo no controló los votos de
los miembros” de la Cámaras Legislativas del Estado, no sin
dejar sentada la esperanza de que la propuesta para recortar
el presupuesto de la forma que se ha hecho “no sea la última
palabra”.
Por su parte, el vocero de la Cámara de Representantes,
Thomas Finneran, es menos optimista que Rogers y sostiene
que los cortes “son inevitables”, una teoría que los
verdaderos promotores de la reducción del presupuesto
atribuyen a una estrategia de su colega para motivar a los
legisladores a que aprueben mayores aumentos de impuestos.
En tanto, los promotores de la idea de aumentar los
impuestos se inclinan por cargar a los propietarios de
viviendas y la renta cualquier alza en los arbitrios que se
esté contemplando, la gobernadora Swift es partidaria de
aumentar los impuestos a los cigarrillos y reducir el monto
de los premios de la Lotería del estado.
Incluso, contemplando esa posibilidad, la propuesta original
del presupuesto sometido a la legislatura por la gobernadora
establece un recorte de 700 millones de dólares, la cual fue
cambiada por los congresistas y llevada a $1,500 millones.
No todo está perdido
Esa parece ser la última esperanza del Secretario de
Finanzas del estado, Kevin Sullivan, quien estima que al
final de los debates “habrá un arreglo” entre las partes,
señalando que los que toman parte en los mismos deben
entender que esto apenas ha sido “el comienzo del proceso,
no el fin”.
Sin descartar que lo que sugiere Sullivan está dentro del
marco de las posibilidades mediante la cual se busque un
arreglo, los activistas, cabilderos y grupos de interés
público en contra de los recortes no se han sentado a la
puerta de su casa a la espera del desenlace, y en cambio
desde la semana pasada han convertido la Casa del Estado en
el punto de convergencia de todas las manifestaciones de
protestas.
La consigna de los grupos que se manifiestan en contra de
los recortes son partidarias de un aumento en los impuestos
a la renta, y en ese sentido Steve Collins, director
ejecutivo de la Coalición de Servicios Humanos de
Massachusetts, recuerda que de lo que se está hablando es de
cerrar los hospitales y programas de residencia para
personas mentalmente enfermas, al igual que otros programas
de salud, educación, asistencia social, programas de
prevención de drogas, cuidados de niños y ancianos, entre
otros. |