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 Edición No. 064  [Miércoles Julio 17, 2002]

 

 

 
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Especial
Balaguer, aproximación al cadáver y al mito
 - por César Sánchez Beras

Nunca le conocí, jamás estuve cerca del mito que encarnó ni siquiera a mil metros de distancia, pero fui uno de tantos en la masa de millones de dominicanos sobre lo que su pensamiento influyó, no le conocí personalmente y lo adversé, como quien lucha contra una bestia de la oscura sabana, a la cual sólo la intuye por el olor de su fetidez, por su rugir inequívoco de fiera o por sed de sangre que se percibe en el viento.

Ahora cualquier aproximación a su estatura es solo digresión y fatuidad. Tendido y ataviado con la bandera que tantas veces vio subir en su honor y a la cual más de una vez deshonrara, ahora cuando irónicamente parece estar más indefenso que nunca, ahora cuando realmente está por encima del bien y del mal, y no como tantas veces detentara su falsificado título de semidiós, ahora, hay pocas razones para enjuiciar a quien fue juez y cancerbero, juez y esbirro, juez y testigo de cargo, juez y corte, juez y custodia de una nación que él deja casi como la encontró, en el atolladero de las mediocridades, barranca abajo en el carro de las desilusiones, donde colindan, los héroes y los villanos, y se amanceban los patriotas y los parias.

Murió justo cuando quiso, cuando ya no quedan varones puros que lancen las primeras piedras del escarnio, cuando no podemos ni como nación, ni como pueblo traerle a cuento la paja enorme de sus ojos de niño, porque aun tenemos en los ojos agigantados de la pleitesía y el deshonor, las vigas a la que él y otros tantos nos condenaron como ciegos perpetuos.

Murió justo cuando quiso, de ahí que muriera tranquilo, de tan plácido que ni los más fervorosos lazarillos, ni los más fieles adlátares y capangas sospechaban que el semidiós, que el mito, que el dueño de la honra y de la vida de tantos se iba como vino, solo, como un simple mortal.

Pobre nación dominicana, todavía no cicatriza las heridas de dos invasiones. Todavía no airea las catacumbas que dejara la tiranía. Todavía no sienta en la misma mesa de la sensatez y la concordia a los soldados y civiles de su guerra fratricida y tener que luchar ahora con un muerto tan grande, con un difunto tan pesado, con un cadáver que va a heder tanto, con un muerto anunciado pero que no dio tiempo a ordenar la casa, a preparar a los protagonistas de las Misas de cuerpo Presente, que no dio tiempo para que termináramos el sorteo para elegir a la vedette que diría el hipócrita “Alea Iacta Est” el consabido panegírico con las lógicas ausencias de las culpas y los remilgos por las páginas en blanco, que él no llenó y que ya no hace falta.

Ahora, frente al cadáver frió, frente a esa diminuta cárcel que contuvo un espíritu grande, frente al cofre humano en donde no quisimos ver nuestras propias miserias humanas, ahora es fácil biografiar su vida de estadista, contabilizar los entuertos económicos que tuvo que sortear para no sucumbir ante la inmensa masa de mendigos, pedigüeños y parturientas que tuvo a sus pies.

Pero hay un Joaquín Amparo Balaguer Ricardo, mas allá de sus 7 estadías en la silla de alfileres, un Balaguer que no estuvo en las canastas de navidad de los pobres, ni en la muñeca de Día de Reyes. Que no está en los juegos de dominó donde se trancaba y se ganaba en su nombre, apurando tres dedos de ron Brugal, para apaciguar una miseria nacida en sus trescientos millonarios o en su grupo de los 100, que se detenían en la puerta de su despacho.

Hay un “Elito”, hermano de Carmen Celia, mas allá de los muchachos que se perdieron jugando a un comunismo prematuro que él definió como un “... Sarampión que le da a todos los jóvenes y luego se le quita...” Hay un discípulo del jefe mas allá del complot con Pupo Román para quedarse con la silla del Benefactor de la Patria, hay un Balaguer que hay que buscarlo en sus palabras, en sus melifluas notas de poeta opacado por su accionar político, en su desnudez como hombre solitario y que solo la mostró con la visita a sus muertos, con su soltería celebrada como genialidad y con sus poemas amargados.

“...Soy el dueño de un mundo de cristal que no envejece...”, dijo alguna vez, en uno de sus mejores libros y ese cristal se ha roto para siempre

Quizás el libro mas balagueriano sea La Venda Transparente, impreso en Madrid en 1987,con ilustraciones de Juan Miguel Quiroz y con dedicatoria a Carmen Celia, su hermana. Este libro que no tiene el ornamento superfluo de sus obras políticas, quizás por que no nació para la farándula de los caníbales nuestros, sino como un desahogo de alguien que con la sensibilidad de un artista, se le privó del acto de ver la belleza, única musa ante la cual se despojó de su eterno sombrero de fieltro en medida 7 octavo.

Ni siquiera su hermoso libro, Guía Emocional de la Ciudad Romántica, alcanza a translucir su verdadera tragedia como ser solitario. No lo describe su Antología personal de la la Literatura Dominicana, donde deja con intención o sin ella parte de lo mejor de la literatura quisqueyana, curiosamente situada en el bando contrario de sus aspiraciones. No le hace justicia al Joaquín Balaguer, el hombre, su biografía de Antonio Duvergé, ni su colección de discursos políticos, joyas de la oratoria dominicana, en el libro La Marcha Hacia el Capitolio.

A través de sus versos, quizás encontremos al que ahora descansa en los linderos de eternidad, al que no pudo camuflagearse en la impronta de la frase maquiavélica dicha a los reporteros de prensa americana, al que se agrandó en la oportunidad ante la asamblea de la Organización de Estados Americanos, con un discurso diametralmente opuesto al que dijera ante la tumba de Trujillo meses antes. Al Balaguer que no le gustaba atajar para que otro carajo a la vela enlace, al Balaguer de la época dura, que hizo de cualquier mierda a un general y de cualquier general una mierda.

Hay un Balaguer que reconoce la ausencia de ordenamiento Justo y de divinidad cuando dice:

“... Qué distinto los hombres habrían sido
si los tiempos se hubieran detenidos
en el mas noble codo de la historia,
cuando surgiste tú sobre la escoria
de un mundo descompuesto
con la euforia del inmortal sermón
que representa la paz en la tormenta...”

O el Joaquín Balaguer que sueña un mar que no ve y que lo describe:

“... Tú cambia como cambian las hojas en el viento
y eres también salobre como el destino humano...”

Uno de los textos balaguerianos mas reveladores de su dolor por ser invidente, aparece en la pagina 29 del libro La Venda Transparente, texto que muestra la incapacidad en alguien que tuvo a su antojo las mieles del poder y la victoria, pero que la vida achicó aun más su ya pequeño mundo, su yo perpetuo. Bajo el título de Ceguera él dice:

“... Llevo la sombra en mis ojos
y bajo los pies abrojos
en este mundo sin luz

la sombra extiende su imperio
para ser un cementerio
solo le falta la cruz...”

Si con cada poema el poeta se describe y desnuda, bien vale un comentario un solo verso de su poema Encuentro, donde se desgarra diciendo
“... porque toda mi vida siempre he llegado tarde...”

Coligiendo de esta línea y sabiéndolo omnipotente para el común de los dominicanos, llegó tarde solo para el amor, para la entrega franca, para la mano abierta que no espera nada a cambio porque fue esgrimida fundamentada en el cariño. Llegó tarde siempre, porque sabía que tenia pocos amigos o ninguno, que quien le amó, primero le temía, que quien le besó quiso venderlo, que quien hoy ante sus despojos llora o aplaude no le conoció realmente como fue.

Quizás uno de los pocos textos de Balaguer que delatan porque no se casó es el que aparece bajo el título INCERTIDUMBRE. Él, que eludió muchas veces explicar su soledad de varón, su longevidad de macho solo, su carencia de nombre de mujer en la aventura carnal, el que soportó estoicamente la acusación de mariquita y muñequito de papel, él quizás hizo su Mea Culpa en este verso:

“...Pasan cientos de mujeres
muchas veces por mi vía
y aquella que más quería
Tal vez le dije: ¿ quién eres?

pero hay una a quien no olvido
a quien mi vida daría
pero a quien nada pido
porque nunca será mía...”

Sin apasionamientos que empañen la mirada, sin los temblores propios del que venga una afrenta, sin los viejos dolores que no se apaciguaron, así me coloco frente al cadáver exquisito del mito Balaguer, con el asombro de quien ve derrumbarse una estatua de sal echa con las lagrimas de cuitas y regocijo que han vertido 6 millones de dominicanos que no le conocieron, que le amaron y le temieron, que le adoraron en el éxtasis y le vilipendiaron en la caída, que lo exaltaron en el paroxismos de todas las deidades y le rebajaron al cieno de los estercoleros. Pero que no le conocieron en vida, no le conocieron en su dimensión física, en su finitud de hombre caribeño, en sus debilidades de ser y circunstancias.

Ahora solo nos toca aproximarnos al mito que se desnudó en los versos, que se lavó la carne en catarsis de soledad y tebaida lírica y desde allí marchó solo, no hacia el capitolio como hiciera 7 veces en vida, sino hacia las solemnidades de la muerte, de donde no regresan los mitos ni los semidioses, a donde no se llega con cortes y fanfarrias a donde no se accede con el Currículo Vitae de conductor de masas, ni domesticador de voluntades, sino donde se entra con la intrascendencia social de haber sido un hombre bueno, donde entraremos todos con su vieja sentencia de “Sin injusticia y sin privilegios”.

Joaquín Balaguer, el hombre ha muerto, nos toca ahora a nosotros seguir sin él, emparejar la carga de una mula que hemos cambiado sin haber pasado el río, nos toca ahora como pueblo inteligente desmontar el mito y la leyenda de estos rancios altares.

Bibliografía mínima del Dr. Joaquín Balaguer Ricardo:

La Marcha Hacia el Capitolio
La Palabra Encadenada
Poemario
Memorias de un Cortesano en la Era de Trujillo
La Isla al Revés
Los Carpinteros
La Raza Inglesa
La Venda Transparente
Repertorio de Estrofa de la Lírica Castellana

Presidencias de Dr. Joaquín Balaguer Ricardo:

1960-1961 (Llega al poder por renuncia de Héctor B. Trujillo y enfrenta los remanentes de la tiranía)

1966-1970 (Inicio de la época de los 12 años)

1970-1974 (primera reelección, durante su gestión, se le vincula con la muerte de decenas de dirigentes estudiantiles y militantes de izquierda)

1974-1978 (segunda reelección, enfrenta crisis por las libertades públicas)

1986-1990 (llega al poder ante el fracaso de la socialdemocracia perredeista y el descalabro económico del país, se proclama como el único que sabe gobernar)

1990-1994 –1996 (se despide de la presidencia convirtiéndose en la tercera fuerza política, y manejador de las cámaras legislativas, culmina una carrera política, en donde fungió como Secretario de Educación, embajador y Vicepresidente)

*El autor es abogado y maestro de literatura de Lawrence High School

Balaguer, aproximación al cadáver y al mito
 - por César Sánchez
   Beras
En República Dominicana
Muere Balaguer
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

   
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