Especial
Balaguer, aproximación al
cadáver y al mito
- por César Sánchez Beras
Nunca le conocí, jamás estuve
cerca del mito que encarnó ni siquiera a mil metros de
distancia, pero fui uno de tantos en la masa de millones de
dominicanos sobre lo que su pensamiento influyó, no le
conocí personalmente y lo adversé, como quien lucha contra
una bestia de la oscura sabana, a la cual sólo la intuye por
el olor de su fetidez, por su rugir inequívoco de fiera o
por sed de sangre que se percibe en el viento.
Ahora cualquier aproximación a su estatura es solo digresión
y fatuidad. Tendido y ataviado con la bandera que tantas
veces vio subir en su honor y a la cual más de una vez
deshonrara, ahora cuando irónicamente parece estar más
indefenso que nunca, ahora cuando realmente está por encima
del bien y del mal, y no como tantas veces detentara su
falsificado título de semidiós, ahora, hay pocas razones
para enjuiciar a quien fue juez y cancerbero, juez y
esbirro, juez y testigo de cargo, juez y corte, juez y
custodia de una nación que él deja casi como la encontró, en
el atolladero de las mediocridades, barranca abajo en el
carro de las desilusiones, donde colindan, los héroes y los
villanos, y se amanceban los patriotas y los parias.
Murió justo cuando quiso, cuando ya no quedan varones puros
que lancen las primeras piedras del escarnio, cuando no
podemos ni como nación, ni como pueblo traerle a cuento la
paja enorme de sus ojos de niño, porque aun tenemos en los
ojos agigantados de la pleitesía y el deshonor, las vigas a
la que él y otros tantos nos condenaron como ciegos
perpetuos.
Murió justo cuando quiso, de ahí que muriera tranquilo, de
tan plácido que ni los más fervorosos lazarillos, ni los más
fieles adlátares y capangas sospechaban que el semidiós, que
el mito, que el dueño de la honra y de la vida de tantos se
iba como vino, solo, como un simple mortal.
Pobre nación dominicana, todavía no cicatriza las heridas de
dos invasiones. Todavía no airea las catacumbas que dejara
la tiranía. Todavía no sienta en la misma mesa de la
sensatez y la concordia a los soldados y civiles de su
guerra fratricida y tener que luchar ahora con un muerto tan
grande, con un difunto tan pesado, con un cadáver que va a
heder tanto, con un muerto anunciado pero que no dio tiempo
a ordenar la casa, a preparar a los protagonistas de las
Misas de cuerpo Presente, que no dio tiempo para que
termináramos el sorteo para elegir a la vedette que diría el
hipócrita “Alea Iacta Est” el consabido panegírico con las
lógicas ausencias de las culpas y los remilgos por las
páginas en blanco, que él no llenó y que ya no hace falta.
Ahora, frente al cadáver frió, frente a esa diminuta cárcel
que contuvo un espíritu grande, frente al cofre humano en
donde no quisimos ver nuestras propias miserias humanas,
ahora es fácil biografiar su vida de estadista, contabilizar
los entuertos económicos que tuvo que sortear para no
sucumbir ante la inmensa masa de mendigos, pedigüeños y
parturientas que tuvo a sus pies.
Pero hay un Joaquín Amparo Balaguer Ricardo, mas allá de sus
7 estadías en la silla de alfileres, un Balaguer que no
estuvo en las canastas de navidad de los pobres, ni en la
muñeca de Día de Reyes. Que no está en los juegos de dominó
donde se trancaba y se ganaba en su nombre, apurando tres
dedos de ron Brugal, para apaciguar una miseria nacida en
sus trescientos millonarios o en su grupo de los 100, que se
detenían en la puerta de su despacho.
Hay un “Elito”, hermano de Carmen Celia, mas allá de los
muchachos que se perdieron jugando a un comunismo prematuro
que él definió como un “... Sarampión que le da a todos los
jóvenes y luego se le quita...” Hay un discípulo del jefe
mas allá del complot con Pupo Román para quedarse con la
silla del Benefactor de la Patria, hay un Balaguer que hay
que buscarlo en sus palabras, en sus melifluas notas de
poeta opacado por su accionar político, en su desnudez como
hombre solitario y que solo la mostró con la visita a sus
muertos, con su soltería celebrada como genialidad y con sus
poemas amargados.
“...Soy el dueño de un mundo de cristal que no envejece...”,
dijo alguna vez, en uno de sus mejores libros y ese cristal
se ha roto para siempre
Quizás el libro mas balagueriano sea La Venda Transparente,
impreso en Madrid en 1987,con ilustraciones de Juan Miguel
Quiroz y con dedicatoria a Carmen Celia, su hermana. Este
libro que no tiene el ornamento superfluo de sus obras
políticas, quizás por que no nació para la farándula de los
caníbales nuestros, sino como un desahogo de alguien que con
la sensibilidad de un artista, se le privó del acto de ver
la belleza, única musa ante la cual se despojó de su eterno
sombrero de fieltro en medida 7 octavo.
Ni siquiera su hermoso libro, Guía Emocional de la Ciudad
Romántica, alcanza a translucir su verdadera tragedia como
ser solitario. No lo describe su Antología personal de la la
Literatura Dominicana, donde deja con intención o sin ella
parte de lo mejor de la literatura quisqueyana, curiosamente
situada en el bando contrario de sus aspiraciones. No le
hace justicia al Joaquín Balaguer, el hombre, su biografía
de Antonio Duvergé, ni su colección de discursos políticos,
joyas de la oratoria dominicana, en el libro La Marcha Hacia
el Capitolio.
A través de sus versos, quizás encontremos al que ahora
descansa en los linderos de eternidad, al que no pudo
camuflagearse en la impronta de la frase maquiavélica dicha
a los reporteros de prensa americana, al que se agrandó en
la oportunidad ante la asamblea de la Organización de
Estados Americanos, con un discurso diametralmente opuesto
al que dijera ante la tumba de Trujillo meses antes. Al
Balaguer que no le gustaba atajar para que otro carajo a la
vela enlace, al Balaguer de la época dura, que hizo de
cualquier mierda a un general y de cualquier general una
mierda.
Hay un Balaguer que reconoce la ausencia de ordenamiento
Justo y de divinidad cuando dice:
“... Qué distinto los hombres habrían sido
si los tiempos se hubieran detenidos
en el mas noble codo de la historia,
cuando surgiste tú sobre la escoria
de un mundo descompuesto
con la euforia del inmortal sermón
que representa la paz en la tormenta...”
O el Joaquín Balaguer que sueña un mar que no ve y que lo
describe:
“... Tú cambia como cambian las hojas en el viento
y eres también salobre como el destino humano...”
Uno de los textos balaguerianos mas reveladores de su dolor
por ser invidente, aparece en la pagina 29 del libro La
Venda Transparente, texto que muestra la incapacidad en
alguien que tuvo a su antojo las mieles del poder y la
victoria, pero que la vida achicó aun más su ya pequeño
mundo, su yo perpetuo. Bajo el título de Ceguera él dice:
“... Llevo la sombra en mis ojos
y bajo los pies abrojos
en este mundo sin luz
la sombra extiende su imperio
para ser un cementerio
solo le falta la cruz...”
Si con cada poema el poeta se describe y desnuda, bien vale
un comentario un solo verso de su poema Encuentro, donde se
desgarra diciendo
“... porque toda mi vida siempre he llegado tarde...”
Coligiendo de esta línea y sabiéndolo omnipotente para el
común de los dominicanos, llegó tarde solo para el amor,
para la entrega franca, para la mano abierta que no espera
nada a cambio porque fue esgrimida fundamentada en el
cariño. Llegó tarde siempre, porque sabía que tenia pocos
amigos o ninguno, que quien le amó, primero le temía, que
quien le besó quiso venderlo, que quien hoy ante sus
despojos llora o aplaude no le conoció realmente como fue.
Quizás uno de los pocos textos de Balaguer que delatan
porque no se casó es el que aparece bajo el título
INCERTIDUMBRE. Él, que eludió muchas veces explicar su
soledad de varón, su longevidad de macho solo, su carencia
de nombre de mujer en la aventura carnal, el que soportó
estoicamente la acusación de mariquita y muñequito de papel,
él quizás hizo su Mea Culpa en este verso:
“...Pasan cientos de mujeres
muchas veces por mi vía
y aquella que más quería
Tal vez le dije: ¿ quién eres?
pero hay una a quien no olvido
a quien mi vida daría
pero a quien nada pido
porque nunca será mía...”
Sin apasionamientos que empañen la mirada, sin los temblores
propios del que venga una afrenta, sin los viejos dolores
que no se apaciguaron, así me coloco frente al cadáver
exquisito del mito Balaguer, con el asombro de quien ve
derrumbarse una estatua de sal echa con las lagrimas de
cuitas y regocijo que han vertido 6 millones de dominicanos
que no le conocieron, que le amaron y le temieron, que le
adoraron en el éxtasis y le vilipendiaron en la caída, que
lo exaltaron en el paroxismos de todas las deidades y le
rebajaron al cieno de los estercoleros. Pero que no le
conocieron en vida, no le conocieron en su dimensión física,
en su finitud de hombre caribeño, en sus debilidades de ser
y circunstancias.
Ahora solo nos toca aproximarnos al mito que se desnudó en
los versos, que se lavó la carne en catarsis de soledad y
tebaida lírica y desde allí marchó solo, no hacia el
capitolio como hiciera 7 veces en vida, sino hacia las
solemnidades de la muerte, de donde no regresan los mitos ni
los semidioses, a donde no se llega con cortes y fanfarrias
a donde no se accede con el Currículo Vitae de conductor de
masas, ni domesticador de voluntades, sino donde se entra
con la intrascendencia social de haber sido un hombre bueno,
donde entraremos todos con su vieja sentencia de “Sin
injusticia y sin privilegios”.
Joaquín Balaguer, el hombre ha muerto, nos toca ahora a
nosotros seguir sin él, emparejar la carga de una mula que
hemos cambiado sin haber pasado el río, nos toca ahora como
pueblo inteligente desmontar el mito y la leyenda de estos
rancios altares.
Bibliografía mínima del Dr. Joaquín Balaguer Ricardo:
La Marcha Hacia el Capitolio
La Palabra Encadenada
Poemario
Memorias de un Cortesano en la Era de Trujillo
La Isla al Revés
Los Carpinteros
La Raza Inglesa
La Venda Transparente
Repertorio de Estrofa de la Lírica Castellana
Presidencias de Dr. Joaquín Balaguer Ricardo:
1960-1961 (Llega al poder por renuncia de Héctor B. Trujillo
y enfrenta los remanentes de la tiranía)
1966-1970 (Inicio de la época de los 12 años)
1970-1974 (primera reelección, durante su gestión, se le
vincula con la muerte de decenas de dirigentes estudiantiles
y militantes de izquierda)
1974-1978 (segunda reelección, enfrenta crisis por las
libertades públicas)
1986-1990 (llega al poder ante el fracaso de la
socialdemocracia perredeista y el descalabro económico del
país, se proclama como el único que sabe gobernar)
1990-1994 –1996 (se despide de la presidencia convirtiéndose
en la tercera fuerza política, y manejador de las cámaras
legislativas, culmina una carrera política, en donde fungió
como Secretario de Educación, embajador y Vicepresidente)
*El autor es abogado y maestro de literatura de Lawrence
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