Especial
En República
Dominicana
Muere Balaguer
El ex presidente de la
República Dominicana Joaquín Balaguer, una de las figuras
más influyentes de la historia contemporánea de ese país,
falleció este domingo en Santo Domingo a la edad de 96 años.
Su muerte deja un vacío político en el país y podría
ocasionar una crisis de liderazgo dentro de su Partido
Reformista Social Cristiano.
El legado de Balaguer
Conocido popularmente como “El Doctor”, Balaguer fue una
figura permanente de la política dominicana, así como uno de
los escritores más prolíferos de República Dominicana.
Ocupó la presidencia de República Dominicana por casi 24
años, no consecutivos: Gobernó por primera vez entre 1960 y
1962, a finales de la dictadura de Rafael Leonidas
Trujillo. Luego regresó al poder en forma constitucional de
1966 a 1978; y finalmente entre 1986 y 1996, cuando ya
estaba ciego y con dificultades para caminar.
En el área de las letras se destacó con decenas de obras de
carácter histórico y social, y también produjo ensayos
literarios e incursionó en la poesía.
Para muchos, su nombre será recordado como uno de los
principales protagonistas de la política y las letras de
República Dominicana y el continente latinoamericano.
También como el presidente que “modernizó” las calles y
carreteras dominicanas, así como el “constructor” de los
principales centros urbanos, represas, acueductos e
instalaciones deportivas en la isla caribeña.
Para otros, sin embargo, Balaguer siempre será el hombre que
con su mano dura, “astucia maquiavélica”, la ayuda de grupos
represivos y múltiples fraudes electorales, supo dominar la
política dominicana por más de medio siglo.
Pese a estar ciego e incapacitado desde hace más de dos
décadas, Balaguer continuó siendo una de las figuras
políticas más influyentes de su país, incluso hasta días
antes de su muerte.
La longevidad y liderazgo de Balaguer estaban tan arraigados
en la sociedad política dominicana, que muchos de sus
opositores rumoraban que “El Doctor” utilizaba hasta “magia
negra y brujería” para contrarrestar a sus enemigos,
mantenerse vivo, y sobre todo, en el poder presidencial.
Lo cierto es que Balaguer, un político enigmático,
controvertido, astuto, sorteador de situaciones críticas y
conocedor al dedillo de la sicología de los dominicanos,
fue un importante miembro de una de las más prolongadas
dictaduras de Latinoamérica, y a la vez, en opinión de
algunos, el constructor de la democracia dominicana.
Un caudillo de derecha
Balaguer gobernó en un ambiente menos supersticioso,
dominado por su tendencia derechista y hechos de corrupción
dentro de su gabinete. “La corrupción se detiene en la
puerta de mi despacho”, afirmó el fallecido ex presidente en
diferentes ocasiones cuando su gobierno era acusado de
malversar fondos del estado dominicano.
Alegaciones de que manipuló a su favor los comicios
presidenciales de 1994 lo obligaron a salir del poder dos
años más tarde, tras llegar a un acuerdo con el supuesto
ganador de la elección, el también fallecido doctor José
Francisco Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario
Dominicano (PRD).
Pero Peña Gómez nunca alcanzó la presidencia. Tal y como se
pactó entonces, los dominicanos fueron a las urnas en 1996
en una elección extraordinaria, que ganó el entonces
candidato del minoritario Partido de la Liberación
Dominicana (PLD), el doctor Leonel Fernández.
Analistas políticos dominicanos reiteran que la victoria de
Fernández, (que gobernó de 1996 a 2000), se logró debido a
que Balaguer lo apoyó con el poderío político que arrastra
su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Curiosidades personales
Balaguer nunca se casó. Tampoco se le conocieron amores,
aunque supuestamente fue padre de al menos un hijo. Nunca
fumó y raramente tomaba bebidas alcohólicas.
Acostumbra usar sombreros negros y soberbios trajes del
mismo color para sus largas jornadas de trabajo en el
Palacio Presidencial. En 1973, cuando su madre murió a la
edad de 97 años, a su tradicional indumentaria se le sumó
también una corbata negra.
El ex mandatario vivía sólo, acompañado únicamente de su
servidumbre y asistentes personales, en una residencia de
cinco habitaciones ubicada en el corazón de la ciudad de
Santo Domingo.
Por esa vivienda, y en busca de sus sabios consejos,
desfilaron los principales líderes de la política
dominicana; incluso algunos de sus opositores, como el
actual presidente de República Dominicana, el ingeniero
Hipólito Mejía.
Balaguer también recibió en su casa a importantes jefes de
estados, como el presidente cubano Fidel Castro (en 1998) y
el ex presidente estadounidense George Bush, padre, que
viajó a Santo Domingo cuando era vicepresidente durante la
administración de Ronald Reagan.
En la época de Navidad, Balaguer utilizaba su vivienda como
un centro de ayuda. El legendario político le regalaba
alimentos a miles de familias pobres y juguetes a los más
pequeños.
Sus llegadas al poder...
Debido a presiones internacionales, en 1957, Trujillo
escogió a Balaguer para acompañar como vicepresidente a su
hermano Héctor Bienvenido “Negro” Trujillo en la boleta del
Partido Dominicano. Ambos asumieron el 16 de agosto de 1957.
En 1960, Trujillo -quien continuaba siendo el verdadero
poder detrás de bambalinas- hizo renunciar a su hermano y
Balaguer asumió la presidencia el 3 de agosto de ese año.
Pero Trujillo fue asesinado en mayo de 1961, y cediendo a un
pedido del presidente estadounidense John F.
Kennedy, Balaguer abandonó del poder el 16 de enero de 1962.
Salió de República Dominicana a un exilio en Nueva York, que
se extendió hasta el 28 de junio de 1965.
República Dominicana celebró elecciones libres en 1963, que
llevaron al poder al fallecido líder Juan Bosch, de
tendencia marxista; pero quien fue derrocado por un golpe de
estado siete meses después de asumir la presidencia.
Entonces una junta cívico-militar asumió el control del país
hasta que en abril de 1965, ex militares que simpatizaban
por Bosch se revelaron contra el gobierno, en un intento
fallido para reponerlo. El acto, sin embargo, inició una
sangrienta guerra civil que terminó con la invasión de 42
mil soldados e infantes de marina estadounidenses y la
convocatoria para celebrar elecciones en 1966.
Balaguer regresó al país y se coronó como el ganador de esos
comicios. La razón: el fallecido ex presidente recibió el
apoyo de líderes conservadores de Estados Unidos que
opinaban que si Bosch regresaba al poder convertiría a
República Dominicana en otra Cuba comunista en el Caribe.
“El Doctor” gobernó por los próximos 12 años (tres términos
presidenciales consecutivos de cuatro) en un ambiente de
crecimiento económico y gran desarrollo urbano. Pero que
también estuvo marcado por actos de represión. Activistas de
derechos humanos estiman que alrededor de 3 mil opositores
fueron asesinados durante “los 12 años” de Balaguer.
Balaguer perdió la presidencia en 1978, pero regresó al
poder en 1986 con un escaso margen de 40 mil votos, cuando
República Dominicana atravesaba por una de sus peores crisis
económicas. El ahora desaparecido líder prometiendo: “no
habrá corrupción” logró recortar los gastos del gobierno,
estabilizar la economía y reiniciar los proyectos de
construcción del Estado.
El fantasma del fraude electoral
Ganó las elecciones de 1990 en “condiciones cuestionables”,
según observadores de la Organización de Estados Americanos
(OEA) que viajaron a República Dominicana para observar los
comicios.
Bosch, quien denunció sin éxito un “fraude colosal”,
supuestamente ganó esos comicios, pero problemas dentro de
la Junta Central Electoral dominicana (se fue la energía
eléctrica en medio de la cuenta de votos) le dieron
nuevamente la victoria a Balaguer.
Balaguer, quien era de baja estatura, perdió la visión a
principios de los ochenta y la capacidad de caminar por sí
solo en 1994. Pero a pesar de sus dificultades físicas, éste
continuó siendo un orador inteligente y elocuente, que con
frecuencia citaba a famosas figuras de la historia y la
literatura.
El legendario líder venció nuevamente en las elecciones de
1994. El derrotado en esa ocasión fue Peña Gómez, (su eterno
rival político) un dominicano de la raza negra y un supuesto
descendiente de una pareja haitiana que murió en la masacre
de miles de haitianos que ordenó Trujillo en 1937.
Pero los comicios nuevamente fueron empañados por el
fantasma del fraude electoral. Los seguidores de Peña Gómez
alegaron de que 350 mil de ellos no pudieron votar debido a
que habían sido borrados de los registros electorales.
Balaguer entonces, presionado por Estados Unidos, aceptó
acortar su término presidencial de cuatro a dos años, con el
compromiso de permitir elecciones en 1996.
En septiembre de 1997 fue declarado por el Senado
dominicano como “Gran propulsor de la democracia, el
desarrollo económico y la paz social en la República
Dominicana”.
Pese a que su Partido Reformista Social Cristiano, que fundó
en 1966, cayó en minoría en el Congreso de República
Dominicana a partir de 1998, ninguna legislación de
trascendencia política y económica llegó a aprobarse sin su
previa consulta y respaldo.
Ya ciego y con serias dificultades físicas para desplazarse,
Balaguer (quien aspiró a la presidencia en un total de nueve
veces), se presentó nuevamente como candidato. Esa vez
ofrecía promesas, bajo el lema “una patria justa para
todos’’, para proteger el medio ambiente y atacar la
pobreza.
Su partido alcanzó el segundo lugar en esos comicios con un
tercio de los votos. El actual presidente de República
Dominicana, el ingeniero Hipólito Mejía, fue el vencedor de
esos comicios.
Según analistas políticos dominicanos, la desaparición de
Balaguer creará “un vacío de liderazgo” tanto en la sociedad
como en su partido, que aún no ha elegido a un sucesor.
Los dirigentes del PRSC han expresado públicamente su
interés de elegir al sucesor del ex mandatario Balaguer,
quien hasta su muerte era el presidente de esa organización
política, pero no han fijado fecha para dicha elección.
El sociólogo dominicano Pedro Catrain dijo que la muerte de
Balaguer cierra un importante ciclo en la política
dominicana y manifestó que “el ex presidente fue modelo para
muchos políticos”.
“La lealtad política de Balaguer es muy difícil de heredar”,
argumentó Catrain y señaló que en el “PRSC no hay cohesión
interna al margen del ex mandatario”.
Catrain argumentó que Balaguer siempre “bloqueó” dentro de
su partido la posibilidad de nuevos liderazgos.
Por su lado, el historiador dominicano Marcio Veloz Maggiolo
dijo que la muerte de Balaguer provocará el surgimiento de
nuevos lideres políticos y aseguró que en el PRSC “habrá una
lucha interna para establecer liderazgos”.
Veloz Maggiolo enfatizó que el fallecimiento de Balaguer
desencadenará un “desequilibrio político impredecible” en la
República Dominicana.
El deceso del ex presidente coincidió con la reforma de la
Constitución, con el restablecimiento de la reelección
presidencial, prohibida constitucionalmente desde 1994, tras
la crisis política que siguió al “fraude colosal” en las
elecciones de ese año, que ganó Balaguer.
Extraído de Univisión y EFE |