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 Edición No. 064  [Miércoles Julio 17, 2002]

 

 

 
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Especial
En República Dominicana
Muere Balaguer

El ex presidente de la República Dominicana Joaquín Balaguer, una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea de ese país, falleció este domingo en Santo Domingo a la edad de 96 años. Su muerte deja un vacío político en el país y podría ocasionar una crisis de liderazgo dentro de su Partido Reformista Social Cristiano.

El legado de Balaguer

Conocido popularmente como “El Doctor”, Balaguer fue una figura permanente de la política dominicana, así como uno de los escritores más prolíferos de República Dominicana.

Ocupó la presidencia de República Dominicana por casi 24 años, no consecutivos: Gobernó por primera vez entre 1960 y 1962, a finales de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. Luego regresó al poder en forma constitucional de 1966 a 1978; y finalmente entre 1986 y 1996, cuando ya estaba ciego y con dificultades para caminar.

En el área de las letras se destacó con decenas de obras de carácter histórico y social, y también produjo ensayos literarios e incursionó en la poesía.
Para muchos, su nombre será recordado como uno de los principales protagonistas de la política y las letras de República Dominicana y el continente latinoamericano. También como el presidente que “modernizó” las calles y carreteras dominicanas, así como el “constructor” de los principales centros urbanos, represas, acueductos e instalaciones deportivas en la isla caribeña.

Para otros, sin embargo, Balaguer siempre será el hombre que con su mano dura, “astucia maquiavélica”, la ayuda de grupos represivos y múltiples fraudes electorales, supo dominar la política dominicana por más de medio siglo.

Pese a estar ciego e incapacitado desde hace más de dos décadas, Balaguer continuó siendo una de las figuras políticas más influyentes de su país, incluso hasta días antes de su muerte.

La longevidad y liderazgo de Balaguer estaban tan arraigados en la sociedad política dominicana, que muchos de sus opositores rumoraban que “El Doctor” utilizaba hasta “magia negra y brujería” para contrarrestar a sus enemigos, mantenerse vivo, y sobre todo, en el poder presidencial.
Lo cierto es que Balaguer, un político enigmático, controvertido, astuto, sorteador de situaciones críticas y conocedor al dedillo de la sicología de los dominicanos, fue un importante miembro de una de las más prolongadas dictaduras de Latinoamérica, y a la vez, en opinión de algunos, el constructor de la democracia dominicana.

Un caudillo de derecha

Balaguer gobernó en un ambiente menos supersticioso, dominado por su tendencia derechista y hechos de corrupción dentro de su gabinete. “La corrupción se detiene en la puerta de mi despacho”, afirmó el fallecido ex presidente en diferentes ocasiones cuando su gobierno era acusado de malversar fondos del estado dominicano.

Alegaciones de que manipuló a su favor los comicios presidenciales de 1994 lo obligaron a salir del poder dos años más tarde, tras llegar a un acuerdo con el supuesto ganador de la elección, el también fallecido doctor José Francisco Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Pero Peña Gómez nunca alcanzó la presidencia. Tal y como se pactó entonces, los dominicanos fueron a las urnas en 1996 en una elección extraordinaria, que ganó el entonces candidato del minoritario Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el doctor Leonel Fernández.

Analistas políticos dominicanos reiteran que la victoria de Fernández, (que gobernó de 1996 a 2000), se logró debido a que Balaguer lo apoyó con el poderío político que arrastra su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

Curiosidades personales

Balaguer nunca se casó. Tampoco se le conocieron amores, aunque supuestamente fue padre de al menos un hijo. Nunca fumó y raramente tomaba bebidas alcohólicas.

Acostumbra usar sombreros negros y soberbios trajes del mismo color para sus largas jornadas de trabajo en el Palacio Presidencial. En 1973, cuando su madre murió a la edad de 97 años, a su tradicional indumentaria se le sumó también una corbata negra.

El ex mandatario vivía sólo, acompañado únicamente de su servidumbre y asistentes personales, en una residencia de cinco habitaciones ubicada en el corazón de la ciudad de Santo Domingo.

Por esa vivienda, y en busca de sus sabios consejos, desfilaron los principales líderes de la política dominicana; incluso algunos de sus opositores, como el actual presidente de República Dominicana, el ingeniero Hipólito Mejía.

Balaguer también recibió en su casa a importantes jefes de estados, como el presidente cubano Fidel Castro (en 1998) y el ex presidente estadounidense George Bush, padre, que viajó a Santo Domingo cuando era vicepresidente durante la administración de Ronald Reagan.

En la época de Navidad, Balaguer utilizaba su vivienda como un centro de ayuda. El legendario político le regalaba alimentos a miles de familias pobres y juguetes a los más pequeños.

Sus llegadas al poder...

Debido a presiones internacionales, en 1957, Trujillo escogió a Balaguer para acompañar como vicepresidente a su hermano Héctor Bienvenido “Negro” Trujillo en la boleta del Partido Dominicano. Ambos asumieron el 16 de agosto de 1957.

En 1960, Trujillo -quien continuaba siendo el verdadero poder detrás de bambalinas- hizo renunciar a su hermano y Balaguer asumió la presidencia el 3 de agosto de ese año.

Pero Trujillo fue asesinado en mayo de 1961, y cediendo a un pedido del presidente estadounidense John F. Kennedy, Balaguer abandonó del poder el 16 de enero de 1962. Salió de República Dominicana a un exilio en Nueva York, que se extendió hasta el 28 de junio de 1965.

República Dominicana celebró elecciones libres en 1963, que llevaron al poder al fallecido líder Juan Bosch, de tendencia marxista; pero quien fue derrocado por un golpe de estado siete meses después de asumir la presidencia.

Entonces una junta cívico-militar asumió el control del país hasta que en abril de 1965, ex militares que simpatizaban por Bosch se revelaron contra el gobierno, en un intento fallido para reponerlo. El acto, sin embargo, inició una sangrienta guerra civil que terminó con la invasión de 42 mil soldados e infantes de marina estadounidenses y la convocatoria para celebrar elecciones en 1966.

Balaguer regresó al país y se coronó como el ganador de esos comicios. La razón: el fallecido ex presidente recibió el apoyo de líderes conservadores de Estados Unidos que opinaban que si Bosch regresaba al poder convertiría a República Dominicana en otra Cuba comunista en el Caribe.

“El Doctor” gobernó por los próximos 12 años (tres términos presidenciales consecutivos de cuatro) en un ambiente de crecimiento económico y gran desarrollo urbano. Pero que también estuvo marcado por actos de represión. Activistas de derechos humanos estiman que alrededor de 3 mil opositores fueron asesinados durante “los 12 años” de Balaguer.

Balaguer perdió la presidencia en 1978, pero regresó al poder en 1986 con un escaso margen de 40 mil votos, cuando República Dominicana atravesaba por una de sus peores crisis económicas. El ahora desaparecido líder prometiendo: “no habrá corrupción” logró recortar los gastos del gobierno, estabilizar la economía y reiniciar los proyectos de construcción del Estado.

El fantasma del fraude electoral

Ganó las elecciones de 1990 en “condiciones cuestionables”, según observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) que viajaron a República Dominicana para observar los comicios.

Bosch, quien denunció sin éxito un “fraude colosal”, supuestamente ganó esos comicios, pero problemas dentro de la Junta Central Electoral dominicana (se fue la energía eléctrica en medio de la cuenta de votos) le dieron nuevamente la victoria a Balaguer.

Balaguer, quien era de baja estatura, perdió la visión a principios de los ochenta y la capacidad de caminar por sí solo en 1994. Pero a pesar de sus dificultades físicas, éste continuó siendo un orador inteligente y elocuente, que con frecuencia citaba a famosas figuras de la historia y la literatura.

El legendario líder venció nuevamente en las elecciones de 1994. El derrotado en esa ocasión fue Peña Gómez, (su eterno rival político) un dominicano de la raza negra y un supuesto descendiente de una pareja haitiana que murió en la masacre de miles de haitianos que ordenó Trujillo en 1937.

Pero los comicios nuevamente fueron empañados por el fantasma del fraude electoral. Los seguidores de Peña Gómez alegaron de que 350 mil de ellos no pudieron votar debido a que habían sido borrados de los registros electorales. Balaguer entonces, presionado por Estados Unidos, aceptó acortar su término presidencial de cuatro a dos años, con el compromiso de permitir elecciones en 1996.

En septiembre de 1997 fue declarado por el Senado dominicano como “Gran propulsor de la democracia, el desarrollo económico y la paz social en la República Dominicana”.

Pese a que su Partido Reformista Social Cristiano, que fundó en 1966, cayó en minoría en el Congreso de República Dominicana a partir de 1998, ninguna legislación de trascendencia política y económica llegó a aprobarse sin su previa consulta y respaldo.
Ya ciego y con serias dificultades físicas para desplazarse, Balaguer (quien aspiró a la presidencia en un total de nueve veces), se presentó nuevamente como candidato. Esa vez ofrecía promesas, bajo el lema “una patria justa para todos’’, para proteger el medio ambiente y atacar la pobreza.

Su partido alcanzó el segundo lugar en esos comicios con un tercio de los votos. El actual presidente de República Dominicana, el ingeniero Hipólito Mejía, fue el vencedor de esos comicios.

Según analistas políticos dominicanos, la desaparición de Balaguer creará “un vacío de liderazgo” tanto en la sociedad como en su partido, que aún no ha elegido a un sucesor.

Los dirigentes del PRSC han expresado públicamente su interés de elegir al sucesor del ex mandatario Balaguer, quien hasta su muerte era el presidente de esa organización política, pero no han fijado fecha para dicha elección.

El sociólogo dominicano Pedro Catrain dijo que la muerte de Balaguer cierra un importante ciclo en la política dominicana y manifestó que “el ex presidente fue modelo para muchos políticos”.

“La lealtad política de Balaguer es muy difícil de heredar”, argumentó Catrain y señaló que en el “PRSC no hay cohesión interna al margen del ex mandatario”.

Catrain argumentó que Balaguer siempre “bloqueó” dentro de su partido la posibilidad de nuevos liderazgos.

Por su lado, el historiador dominicano Marcio Veloz Maggiolo dijo que la muerte de Balaguer provocará el surgimiento de nuevos lideres políticos y aseguró que en el PRSC “habrá una lucha interna para establecer liderazgos”.

Veloz Maggiolo enfatizó que el fallecimiento de Balaguer desencadenará un “desequilibrio político impredecible” en la República Dominicana.

El deceso del ex presidente coincidió con la reforma de la Constitución, con el restablecimiento de la reelección presidencial, prohibida constitucionalmente desde 1994, tras la crisis política que siguió al “fraude colosal” en las elecciones de ese año, que ganó Balaguer.

Extraído de Univisión y EFE

Balaguer, aproximación al cadáver y al mito
 - por César Sánchez
   Beras
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Muere Balaguer
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

   
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