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 Edición No. 065  [Miércoles Julio 24, 2002]

 

 

 
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La administracion de los equipos en Ligas Mayores
 - por Dionis Mézquita

La semana pasada hablamos de la mala situación existente en los equipos de las Ligas Mayores en medio de la economía nacional al borde del colapso. En esta edición daremos datos del por qué algunas franquicias han caído en deudas graves.

Muchos equipos, buscando la forma de elevar la participación del público a sus estadios, hacen grandes inversiones con la finalidad de promover sus equipos y los jugadores que estos poseen, pero ese tipo de mercadeo a veces incurre en demasiados gastos en prospectos con perspectivas a largo plazo, pensando que a corto plazo van a rendir lo que ellos esperaban de ese jugador.

Otro factor es el utilizado, como ejemplo Los Yanquis, que necesitan un jugador para cubrir otro, ya sea por lesión, despido o simplemente por sentarlo sin jugar, pagan cualquier suma, sin importar la consecuencia a la hora del arbitraje.

También ocurre con frecuencia en los contratos de jugadores que tienen unos 5 años en las Mayores, y son jugadores de 300 a 400 turnos por año, pero un año “X” batean sobre 300 de promedio, 20 o más vuelacercas, empujan 90 carreras y no comenten más de 10 errores, ya son contratados con jugoso dividendos millonarios y firmados por varios años de contrato, haciendo daño irreparable a los demás equipos.

Bobby Bonilla, Johnny Reed, José Lima, Jack Clark, Gary Sheffield, Carl Everett, Tony Clark, Albert Bell entre otros son parte de los jugadores que han sido un fracaso en sus contratos y la visión de los que los firmaron cayó muy bajo y en irremediable pérdida para la franquicia.

En el caso de los lanzadores, los pagos son completamente exagerados, muchos de los abridores reciben salarios fuera de control sólo porque en un año les fue regular, 2.95 de efectividad, 155 ponches y 15-7, terminó su contrato y otro equipo lo solicita, sobrevaluando su porcentaje en la lomita, sólo por la necesidad de tener o hacer un lanzador de renombre. Recordamos a Sabajeger y Dustin Hermanson de los Red Sox, Kevin Brown de los Dodgers, Hampton de Colorado, el japonés Hideki Irabu contratado por los Yanquis, siendo un desastre de contrato, luego fue transferido al correr a la granja o fábrica de jugadores, los Expos de Montreal, cayendo el peso sobre los equipos pobres.

Otra modalidad de inversión “estrepitosa” es la de pagar altos salarios a los relevistas, especialmente, taponeros o cerradores, quienes son utilizados para lanzar una entrada por juego o al menos 4 a 6 entradas por semana, sabemos que no está mal, pero su actuación es mínima, aunque su reconocimiento es meritorio, pero a la hora de una firma no es para pagar más de 5 a 6 millones por año.

Tenemos el caso Mariano Rivera, que al estar con “el mejor” equipo de las Mayores, le paguen una suma altísima por su actuación en ese equipo. ¿Quiénes son los perjudicados en esta tómbola? Los demás equipos, pues los jugadores de esos equipos quieren salarios similares, ya que su actuación fue o es parecida a la de ese lanzador que juega con el mejor equipo.

Al momento del arbitraje, ¿quién gana? El lanzador. ¿Quién pierde? El equipo que a la larga se embarca en deudas irrisorias que no llegará a cumplir teniendo que cambiar el jugador por novatos u otro jugador más barato.

Si no se hace un ajuste de salarios; si no reducen los años de contratos a un máximo de 5 años; si no se elimina el arbitraje y no se equilibra la ganancia entre los equipos y si no se usan los novatos de las organizaciones menores el béisbol tendrá un decline económico. Además, si no se eliminan las huelgas, este negocio llamado deporte se irá a la bancarrota, siguiendo los pasos a la economía nacional, y perderemos mucho a causa de la ambición de unos pocos.

 

 

 

 

   
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