Deportes
La administracion de los
equipos en Ligas Mayores
- por Dionis Mézquita
La semana pasada hablamos de
la mala situación existente en los equipos de las Ligas
Mayores en medio de la economía nacional al borde del
colapso. En esta edición daremos datos del por qué algunas
franquicias han caído en deudas graves.
Muchos equipos, buscando la forma de elevar la participación
del público a sus estadios, hacen grandes inversiones con la
finalidad de promover sus equipos y los jugadores que estos
poseen, pero ese tipo de mercadeo a veces incurre en
demasiados gastos en prospectos con perspectivas a largo
plazo, pensando que a corto plazo van a rendir lo que ellos
esperaban de ese jugador.
Otro factor es el utilizado, como ejemplo Los Yanquis, que
necesitan un jugador para cubrir otro, ya sea por lesión,
despido o simplemente por sentarlo sin jugar, pagan
cualquier suma, sin importar la consecuencia a la hora del
arbitraje.
También ocurre con frecuencia en los contratos de jugadores
que tienen unos 5 años en las Mayores, y son jugadores de
300 a 400 turnos por año, pero un año “X” batean sobre 300
de promedio, 20 o más vuelacercas, empujan 90 carreras y no
comenten más de 10 errores, ya son contratados con jugoso
dividendos millonarios y firmados por varios años de
contrato, haciendo daño irreparable a los demás equipos.
Bobby Bonilla, Johnny Reed, José Lima, Jack Clark, Gary
Sheffield, Carl Everett, Tony Clark, Albert Bell entre otros
son parte de los jugadores que han sido un fracaso en sus
contratos y la visión de los que los firmaron cayó muy bajo
y en irremediable pérdida para la franquicia.
En el caso de los lanzadores, los pagos son completamente
exagerados, muchos de los abridores reciben salarios fuera
de control sólo porque en un año les fue regular, 2.95 de
efectividad, 155 ponches y 15-7, terminó su contrato y otro
equipo lo solicita, sobrevaluando su porcentaje en la
lomita, sólo por la necesidad de tener o hacer un lanzador
de renombre. Recordamos a Sabajeger y Dustin Hermanson de
los Red Sox, Kevin Brown de los Dodgers, Hampton de
Colorado, el japonés Hideki Irabu contratado por los
Yanquis, siendo un desastre de contrato, luego fue
transferido al correr a la granja o fábrica de jugadores,
los Expos de Montreal, cayendo el peso sobre los equipos
pobres.
Otra modalidad de inversión “estrepitosa” es la de pagar
altos salarios a los relevistas, especialmente, taponeros o
cerradores, quienes son utilizados para lanzar una entrada
por juego o al menos 4 a 6 entradas por semana, sabemos que
no está mal, pero su actuación es mínima, aunque su
reconocimiento es meritorio, pero a la hora de una firma no
es para pagar más de 5 a 6 millones por año.
Tenemos el caso Mariano Rivera, que al estar con “el mejor”
equipo de las Mayores, le paguen una suma altísima por su
actuación en ese equipo. ¿Quiénes son los perjudicados en
esta tómbola? Los demás equipos, pues los jugadores de esos
equipos quieren salarios similares, ya que su actuación fue
o es parecida a la de ese lanzador que juega con el mejor
equipo.
Al momento del arbitraje, ¿quién gana? El lanzador. ¿Quién
pierde? El equipo que a la larga se embarca en deudas
irrisorias que no llegará a cumplir teniendo que cambiar el
jugador por novatos u otro jugador más barato.
Si no se hace un ajuste de salarios; si no reducen los años
de contratos a un máximo de 5 años; si no se elimina el
arbitraje y no se equilibra la ganancia entre los equipos y
si no se usan los novatos de las organizaciones menores el
béisbol tendrá un decline económico. Además, si no se
eliminan las huelgas, este negocio llamado deporte se irá a
la bancarrota, siguiendo los pasos a la economía nacional, y
perderemos mucho a causa de la ambición de unos pocos. |