Nota Editorial
Voto en el Exterior:
Reclamo de millones de inmigrantes
El derecho al voto y a la
representación política de los latinoamericanos residentes
en el extranjero, particularmente en Estados Unidos, donde
viven alrededor de 35 millones de latinos, es un tema de
capital importancia en la actualidad tanto para los países
de América Latina como para las comunidades hispanas
dispersas en el mundo.
En los últimos años, este sentido reclamo se ha convertido
en bandera de lucha de millones de inmigrantes que viven en
Estados Unidos.
En la mayoría de los países latinoamericanos, los gobiernos
y los partidos políticos reconocen el derecho de sus
paisanos de votar en el exterior. Y, con razón. Nadie puede
negar la tremenda contribución que tienen en las economías
nacionales estos conglomerados humanos que residen en el
extranjero.
El Salvador, Guatemala, Honduras, México y República
Dominicana son los cinco países de América Latina que mayor
volumen de remesas reciben de sus compatriotas residentes en
Estados Unidos. Con ese dinero que remiten a su tierra, esos
inmigrantes, muchos de ellos indocumentados, no sólo
mantienen a sus familias sino a la empobrecida economía
regional.
El año pasado, los inmigrantes de México, Centroamérica y la
República Dominicana enviaron a sus países de origen más de
9.5 miles de millones de dólares en remesas, cifra 50% más
alta que las exportaciones agropecuarias de esos países y
equivalente a las dos terceras partes de sus ingresos por
turismo.
Al mismo tiempo, las remesas de los inmigrantes son una
fuente importante de ingresos para las empresas privadas de
sus países. En República Dominicana, por ejemplo, más del 70
% de la industria de la construcción se mantiene en pie
gracias a las construcciones que se realizan con el dinero
proveniente de las remesas.
Más allá de la satisfacción de ayudar a sus seres queridos,
los inmigrantes no reciben nada a cambio de su participación
en la economía nacional.
Por el contrario, los gobiernos tienden a desatender las
necesidades que tienen los compatriotas que viven en el
exterior. La mayoría de los inmigrantes se quejan de la
calidad de los servicios consulares y, en otros casos la
falta de interés en solucionar los problemas migratorios.
En respuesta a esa indiferencia, desde hace unos años las
comunidades latinoamericanas que viven en Estados Unidos
vienen exigiendo a los gobiernos de sus países ser tomados
en cuenta a la hora de las grandes decisiones.
Recientemente, los mexicanos realizaron un boicot de remesas
para presionar al gobierno de Fox a que conceda finalmente
el derecho al sufragio. También los dominicanos,
salvadoreños, hondureños, chilenos y guatemaltecos, entre
otros, están realizando intentos para lograr que los
Congresos de esas naciones den luz verde al voto en el
exterior.
Es tiempo que los países de América Latina concedan a los
inmigrantes este derecho. ¿Porqué negárselo a quienes son
factor principal del desarrollo de las naciones? Es un
derecho bien ganado y una obligación moral que tienen los
gobiernos para todos aquellos compatriotas que tuvieron que
salir porque no les pudieron ofrecer condiciones para una
vida digna: trabajo, educación, vivienda, estabilidad
política.
¡El voto sin frontera es un derecho inalienable y no debe
ser postergado por causa de intereses partidarios mezquinos
o las sempiternas burocracias estatales! |