Regional
¿Valle de Merrimack o Valle del
envenenamiento ambiental?
La proliferación de casos de
asma y de envenenamiento por plomo en las ciudades del Valle
del Merrimack viene preocupando a muchas familias y agencias
de salud de la zona desde hace años, pero la reciente muerte
de dos pequeños niños que sufrían de un raro cáncer cerebral
ha terminado por despertar en todos la conciencia de que es
necesario hacer algo pronto para averiguar qué tan
envenenado está el medio ambiente de la región a causa de la
contaminación ambiental.
Doris Anziani, Coordinadora de Casa de Salud, expresó a
Siglo21 el temor que muchas familias de la zona tienen: la
alta contaminación de la zona está causando daños en la
salud de nuestra población. En Lawrence, por ejemplo,
existen dos incineradores y 132 talleres de desabolladura y
pintura que arrojan al aire veneno tóxico. El mercurio y el
plomo, que no son debidamente reciclados, están contaminando
el aire y llegan hasta el río, envenenando a los peces.
Además, el área está rodeada de fábricas de papel y
compañías que, como en el caso de la Malden Mills, trabajan
con tintes que contribuyen a enrarecer el medio ambiente.
Los efectos de la contaminación cada vez son más evidentes.
Las estadísticas muestran que Lawrence tiene una incidencia
en casos de asma y envenenamiento por plomo tres veces mayor
que las que se constata en el resto del estado.
Hace dos meses el Departamento de Salud Pública de
Massachusetts llevó a cabo una investigación en el área del
Valle del Merrimack para averiguar la relación que existe
entre los altos índices de contaminación y las enfermedades
que se registran en la zona, especialmente las que padecen
los menores de edad. Los datos están aún en proceso, pero
cuando salgan a la luz pública es probable que preocupen a
más de un vecino y a muchas autoridades.
Anziani también manifestó su preocupación por la falta de
información que tiene la población latina sobre algunos
productos. Aunque parezca mentira, en las botánicas de la
ciudad de Lawrence se vende píldoras de mercurio. La gente
las quema y exhala su humo para entrar en “trance” y
‘atraer’ los buenos espíritus.
En Methuen, las cosas no están mejores. Randy McCrillis,
padre del pequeño Duncan, quien murió la semana pasada el
mismo día en que perdimos a “Chungo Marrero”, viene haciendo
una valiente campaña a través de los medios de comunicación
para alertar a la comunidad sobre la peligrosa contaminación
ambiental que existe en esa ciudad. En la zona donde vive
hay otros casos de tumores cerebrales, similares a los que
padeció su hijo, que hacen sospechar que se trata de algo
más que de simples coincidencias.
Muchos como él están realizando gestiones para presionar a
las autoridades locales. Este miércoles, numerosas agencias
de salud y defensores del medio ambiente se concentraron
ante la Casa del Estado de Boston para reclamar que la
Legislatura regional apruebe un proyecto de ley que proteja
a la región de la contaminación química.
Ya es tiempo de sumarnos a esta lucha. Nuestra salud está en
juego |