Nota Editorial
Los derechos individuales estan en serio peligro
La reciente decisión del
Departamento de Justicia de obligar a todos los inmigrantes
a notificar al INS cualquier cambio de domicilio dentro de
los 10 días en que se produzca la mudanza so pena de
sancionar con la deportación a quienes no cumplan con la
orden, es otro ejemplo de cómo las libertades y derechos
ciudadanos están siendo vulnerados en el país bajo la excusa
de la declarada guerra contra el terrorismo.
Esta medida se suma a los dispositivos de inteligencia y a
las prerrogativas excepcionales que viene implementando la
Casa Blanca y que incluyen, entre otras cosas, la detención
secreta de centenares de personas y la deportación de otras.
En Massachusetts, tenemos un ejemplo de lo que está
ocurriendo en el resto del país. La suerte que viven 19
indocumentados que fueron detenidos en el Aeropuerto Logan
hace más de 6 meses, es muestra clara de cómo actualmente
los inmigrantes pueden ser víctimas de la histeria colectiva
que sacude a Estados Unidos desde septiembre 11.
A pesar de que las autoridades judiciales han establecido
que ninguno de estos inmigrantes –la mayoría trabajadores de
limpieza- es sospechoso de asociación con el terrorismo o
cualquier crimen serio, todos ellos enfrentan cargos de
felonía y podrían sufrir 10 años de cárcel y un seguro
proceso de deportación.
Después de mantenerlos en la cárcel varios días, fueron
liberados y pende sobre ellos un juicio. Mientras llega el
momento de ese proceso, los 19 inmigrantes viven en
condiciones tales que les han hecho prácticamente imposible
que puedan conservar sus trabajos. Esas condiciones
impuestas por la justicia incluyen estar sujetos a
brazaletes especiales para ser rastreados electrónicamente,
permanente presencia de custodia y obligación de reportarse
ante el juzgado tres veces a semana durante las horas de
trabajo. Como ellos, en todo el país hay miles de
inmigrantes detenidos en las mismas condiciones.
Las medidas recientemente dispuestas, sumadas a otros
proyectos en debate, han provocado la reacción de numerosas
organizaciones defensoras de los derechos civiles, las que
advierten el giro peligroso que va tomando la guerra interna
contra el terrorismo.
Tal como están las cosas, las libertades civiles se van
reduciendo mientras que crece el número de sospechosos. Hoy,
son los inmigrantes los que están bajo la lupa de las
autoridades, mañana serán todos los ciudadanos los que
estarán obligados a reportar sus movimientos.
Desde su origen como nación, Estados Unidos abrió las
puertas a los inmigrantes. Ellos se integraron a la vida
política, cultural y económica del país, al mismo tiempo que
aportaron sus culturas, religiones y tradiciones.
A pesar de las épocas negras del “macarthismo” de la guerra
fría y el racismo contra las minorías negras, Estados Unidos
ha tenido a través de su historia una tradición fecunda en
la lucha por la igualdad de derechos, la tolerancia y el
pluralismo.
Esa es la razón por la que resulta tan importante que las
acciones del actual gobierno por defender al país del
terrorismo no desvirtúen estos principios democráticos que
han sido faro de luz para el mundo, ni conduzcan a la
confiscación de las libertades civiles bajo el pretexto de
mantener una dudosa seguridad interna. |