Opinión
Perspectiva
CDBG: Comemos Todos, o no come nadie
- por Angel Rafael Rivera
El mío que me lo den con
fros-ting, cubierto con whip cream, una frambuesa y un
chorrito de syrup, ¡por favor! Me refiero, por supuesto, al
pedazo de pastel que me toca.
Ahora que las organizaciones hispanas están exigiendo su
trozo de bizcocho, resulta que hay oposición de parte de
aquellos que se empalagaron por años con la misma torta.
Pues tengo noticias para ustedes: Llegó el momento de
compartir o de perderlo todo.
Al alcalde Sullivan se le llenó el cuarto di agua con el
presupuesto de este año del Subsidio para el Desarrollo
Comunitario (CDBG). El presupuesto ha pasado de mano en
mano, engavetado por el Concejo Municipal, vuelto a revisar
y de vuelta al Ejecutivo para su reconsideración.
Resulta que la administración del recién electo alcalde, en
su propuesta para la distribución de esos fondos sometida
ante la consideración del Concejo Municipal a principios de
junio, dejó a fuera a una docena de organizaciones hispanas,
la mayoría con actividades culturales en sus agendas.
Pero aunque Sullivan había anunciado que no concedería
fondos a instituciones culturales, es importante reconocer
que todos estos grupos contribuyen de una u otra forma al
mejoramiento de la calidad de vida. Las niñas del Taller
Borinqueño, por ejemplo, han participado en la limpieza de
graffiti.
Sin embargo Sullivan, para debilitar la crítica, prometió
darle un dinerito, sacado de debajo de la manga, a las
organizaciones que él mismo dejó afuera. El dinero que
utilizaría apareció de repente de unos fondos que la
administración pasada no usó y que corrían el riesgo de
perderlo si no se hacía algo con ellos. Buena estrategia,
pero revestida de puro paternalismo con el propósito de
venderle su imagen de “proveedor” a la comunidad.
Ahora Marcos Devers, presidente del Concejo, está
cabildeando fuertemente para que se conceda la distribución
de la ínfima cantidad de $49 mil, de los más de $4 millones
que contiene el CDBG, a muchos de los grupos –culturales y
deportivos– que Sullivan desestimó en su propuesta. La
oferta de Devers, sin embargo, añade a otras dieciséis
organizaciones al presupuesto, de las cuales menos de la
mitad son hispanas.
Y, aunque no somos ciegos para no darnos cuenta del uso del
CDBG como balón político, lo cierto es que por largos años
entidades como Los Tres Santos, un festival religioso
italiano (solo para mencionar uno), han estado recibiendo
enormes sumas de dinero para sus actividades. Ahora que
recién comenzamos los hispanos a exigir la parte ese
delicioso pastel que nos corresponde, entonces se armó el
reperpero.
Los fondos del CDBG los provee el gobierno federal a través
del Departamento de la Vivienda para facilitar vivienda
decente, un ambiente de vida satisfactorio y expandir las
oportunidades económicas principalmente para personas de
ingresos bajos y moderados. Los proyectos culturales no
pueden obtener beneficios del CDBG. Esa es la verdad. Pero
desde que se creó en 1975 muchos oficiales públicos han
abusado de estos fondos utilizándolos como su propio barril
de tocino en menoscabo de las clases pobres para quienes se
estableció el programa.
Según el Centro para el Desarrollo Comunitario en
Washington, los oficiales públicos prefieren sustituir los
ingresos de impuestos generales por sus fondos CDBG, para
cubrir gastos relacionados con funciones regulares del
municipio tales como calles, encintados, cunetas, aceras y
policías.
En Lawrence se usa el CDBG para propósitos políticos, para
asegurarse los votos en las próximas elecciones, y a los
pobres... ¡qué se los lleve el diablo!
Y, es cierto que se está exigiendo que se comparta el pastel
con algunas organizaciones cuyas actividades pudieran no
caer dentro de los propósitos del CDBG, pero estamos
hablando de pequeñísimas cantidades (un 3%) donadas a grupos
pobres, que en nada afecta negativamente a la comunidad.
Jamás se había elevado la voz de protesta de algunos
concejales contra el mal uso de estos fondos como hasta
ahora; ahora que los hispanos exigen lo suyo. Incluso hay
concejales que sugieren devolver el dinero al gobierno
federal, claro, antes de dárselo a los hispanos. ¡Cuánta
hipocresía! |