Opinión
Desbrozando
el Camino
La huelga del béisbol en las grandes
Ligas
- por Roberto Rodríguez
Aunque no con mucho
convencimiento, escribo esta entrega lleno de esperanza de
que la huelga del béisbol de Grandes Ligas no se
materializará.
Pese a que a la publicación de ésta ya habremos entrado a la
cuenta regresiva para arribar al día de plazo, el 31 de
agosto, ha de esperarse que el buen juicio se anide en la
mente de peloteros y dueños de equipos.
Esto, partiendo de que se hace necesario que ambas partes
arriben a la conclusión de que una acción huelgaria en estas
circunstancias sería una puñalada mortal al deporte
tradición de Estados Unidos. Matarían con ella la gallina de
los huevos de oro.
Los seguidores del béisbol anímicamente no estamos en
condiciones de pagar por la intransigencia de las partes, a
quienes por lo visto sólo les importa sus intereses.
Esta huelga que se ha estado anunciado hay que entenderla
como el resultado de las conveniencias particulares de
peloteros y dueños de equipos, a quienes muy poco les
importar la opinión de quienes, de alguna forma, pagamos los
pingües beneficios que unos y otros sacan de lo que ha
dejado de ser un deporte para convertirlo en una exitosa
máquina de hacer dinero.
Y digo que es el resultado de sus conveniencias
particulares, porque desde tiempo muy atrás se ha estado
advirtiendo sobre los efectos negativos que tendría la
escala ascendente de los salarios de los peloteros, agravado
ahora con el uso desmedido que algunos dueños de equipos
están dando a los millones que se ganan para comprar
estrellas de manera escandalosa.
Es cierto que esa inversión beneficia la calidad del juego,
pero a la vez hay que aceptar que le quita sentido a la
competencia. Y es que, sin regatearle nada a nadie, hay
salarios en el béisbol que definitivamente resultan
exageradamente descomunales.
Como ejemplo podríamos hablar del salario de Alex Rodríguez,
cuya calidad nadie le regatea, ¡pero por Dios! Hablar de un
contrato de 252 millones de dólares por diez años, es otra
cosa. Si partimos de que en cada temporada se juega un
promedio de 162 juegos —si no se va a las finales— es lo
mismo que decir que su significado es de la friolera de 155
mil dólares por partido que si lo promediamos a 2 horas y
media por cada juego, el salario final es de más de mil
dólares por minuto. Claro, que ahí no se incluye una serie
de bonos y beneficios que tienen los peloteros por diversos
conceptos y cuya suma no se contabilizan. Entiéndase que lo
de Alex es sólo un ejemplo. ¡Nada más!
Además, de ninguna manera debe entenderse que estamos de
acuerdo con los dueños de equipos. Con esos es que menos,
sobre todo si sabemos que no tienen más “talento” que el
dinero y mucho sentido de la oportunidad.
Lo que hace reflexionar sobre esta realidad es que aún con
todos esos beneficios que obtienen las partes, ninguna de
ellas se ha interesado prevenir juiciosamente estas
situaciones de huelgas. Para nada toman en cuenta al que le
da verdadero sentido al béisbol, tanto económica como
emocionalmente. Si alguien quiere saber de quién estoy
hablando, que dirija una miradita hacia los estadios donde
no es abundante la asistencia de público y podrá darse
cuenta que allí la cosa no es lo mismo ni se escribe igual.
Por ello cada vez que en el béisbol de Grandes Ligas se
habla de huelga, de inmediato me llega al recuerdo que en
1979, trabajando para el periódico El Caribe y la televisión
TeleAntillas en Dominicana, tuve la oportunidad de
entrevistar a ese superbo del béisbol (como diría Juan Báez)
Mickey Mantle, quien visitó el país en la ocasión para
asistir a un torneo de golf en Puerto Plata dedicado al
astro Juan Marichal.
Para ese entonces nos comentaba Mantle sobre su preocupación
por la suerte que esperaba al béisbol si no se buscaban
fórmulas que pusieran algún control a lo que ya se veía
venir con los salarios de los peloteros.
Mirando la realidad de hoy, en ese momento la inquietud de
Mantle parecía algo sin sentido, si se toma en cuenta que
para entonces — si mal no recuerdo—, apenas Nolan Ryan era
el único pelotero de las Grandes Ligas ganando un millón de
dólares.
Debo dejar claro que cada quien puede ganarse todo el dinero
del mundo a su mejor manera, y si es honradamente mucho
mejor. ¡Pero caramba! De ahí a llegar al abuso es otra cosa.
Finalmente creo que si el 31 de este mes hay huelga en el
béisbol de Grandes Ligas, de las tres partes envueltas (una
de las cuales no tiene ni voz ni voto aunque sea el
paganini), a quienes más les dolerá es a los peloteros y a
los dueños de equipos.
La tesis es simple, los seguidores del béisbol de Grandes
Ligas no estamos dispuestos a que nos sigan cogiendo de
pendejos. |