Editorial
Celebrando el Mes de la Herencia Hispana
Desde el 15 de septiembre al
15 de octubre, en todas las ciudades de Estados Unidos se
realizan actos, marchas y eventos especiales celebrar el Mes
de la Herencia Hispana. La fecha, que se ha incorporado
desde hace más de dos décadas al calendario nacional, es una
muestra de la importancia que va cobrando la hispanidad en
la cultura estadounidense.
La celebración comienza con la conmemoración de la
independencia de los países de América Central y culmina con
la fiesta del Día de la Raza, que recuerda la fusión de las
culturas indígenas y la española. Este es el tiempo en que
la comunidad latina se une para honrar sus raíces y su
diversidad. La fecha se ha convertido, también, en un
reconocimiento a la contribución de los latinos en la
sociedad americana.
De acuerdo al último censo los hispanos suman más de 30
millones de personas y es el grupo de más rápido crecimiento
en los Estados Unidos. En los últimos años, gracias a su
capacidad de compra que supera los 452.000 millones de
dólares, la comunidad hispana se ha transformado en un
factor generador de riqueza para muchas industrias del país.
Los latinos hemos llegado desde todos los rincones de
América Latina. Y, aunque provenimos de diferentes países y
no tenemos el mismo color de piel, estamos unidos por una
lengua común y una idéntica herencia cultural que nos
distingue de las otras razas.
Los hispanos llegamos a Estados Unidos con una misma
motivación: superarnos y salir adelante. Pero no venimos con
las manos vacías. Traemos nuestra historia milenaria,
nuestras hermosas tradiciones, los valores familiares,
nuestros sabrosos platillos típicos, la música de nuestras
tierras y todo ese aporte ha impactado y está transformando
la cultura y el espíritu estadounidense.
La hispanización de los Estados Unidos es un fenómeno que ya
nadie puede negar. Estamos influyendo en la cultura y la
política angloamericana. Pero, también, la americanización
de nuestros jóvenes es un hecho que aceptamos como parte de
nuestro proceso de inserción en la esta sociedad.
Los avances alcanzados por los latinos en las últimas
décadas son destacables. En años más recientes, millones de
hispanos se han adquirido la ciudadanía y su masiva
asistencia en los procesos electorales ha comenzado a
cambiar el paisaje electoral del país, especialmente en las
ciudades de gran concentración latina.
A pesar de esos adelantos, tenemos desafíos que vencer.
Actualmente la educación es el mayor reto que afronta la
comunidad latina y será crucial en los próximos años para
que este grupo étnico alcance el nivel que le corresponde en
una sociedad competitiva y multicultural como es la sociedad
estadounidense.
En el plano político, hemos crecido en votos pero no en
liderazgo y representatividad nacional. Estamos ausente en
las grandes decisiones de la vida estatal y nacional. Y, esa
es la razón por la que se siguen aprobando leyes que
castigan a los inmigrantes como el English Only y otras
legislaciones anti-inmigrantes.
Los hispanos, proclives a la emotividad, continuamos
regalando nuestro voto. Los partidos políticos lo saben y no
asumen ninguna responsabilidad con las necesidades de la
comunidad latina.
Estas cosas tienen que cambiar. Los hispanos debemos empezar
a exigirle a nuestros líderes respeto y compromiso. Tenemos
que hacer valer la importancia que tenemos como fuerza
económica y electoral. Comprender esto más pronto que tarde,
es la mejor celebración que podemos hacerle a nuestra raza. |