Regional
Histórica
Visita de Hipólito Mejía a Lawrence
Hace llamado a la unidad de los
hispanos
- por Adriana Recchia
Haciendo gala de lo que es su
sello de marca: el desenfado y la simpatía, el presidente
dominicano Hipólito Mejía hizo una corta visita a Lawrence
el martes pasado durante la cual se dio tiempo para
estrechar lazos con las principales autoridades de la
ciudad, tomar contacto directo con hijos de Quisqueya que
viven en la zona y dejar en todos la impresión que será
candidato seguro para la reelección aunque él lo niegue
tozudamente.
Después de hacer un agotador recorrido por Boston y Lynn,
Mejía llegó a la alcaldía de Lawrence pasadas las 5:00 p.m.
donde fue recibido por el alcalde Mike Sullivan en su
despacho. Allí lo esperaba un reducido grupo de invitados
especiales, entre ellos, la senadora Susan Tucker; el
representante José Luis Santiago; el presidente del Concejo,
Marcos Devers y la concejal Julia Silverio, ambos
dominicanos.
Vestido con una informal guayabera, Mejía estrechó manos,
habló cordialmente con políticos, figuras del ambiente local
y varios comunicadores que habían ido a conocerlo. Poco
después se hizo una breve ceremonia en el hemiciclo del
Concejo para darle la bienvenida al ilustre visitante.
Hacia las 7:00 p.m., invitados y anfitriones marcharon hacia
la escuela nueva Guilmette, donde el primer mandatario se
reunió con gente de Lawrence, cuya mayoría, por supuesto,
era constituida por dominicanos.
En el escenario, sentados en una larga mesa estaba la plana
mayor del Partido Revolucionario Dominicano, encabezada por
la cónsul general, Eladia Medina.
En el acto, como maestros de ceremonia oficiaron Pedro
Villamán y Milagros Domínguez.
Antes de entregarle las llaves de la ciudad, el alcalde
Sullivan hizo acopio de valor y pronunció un corto discurso
en español, que si bien no pudo ser entendido por muchos,
tuvo la virtud de mostrar su buena voluntad y el aprecio que
siente por la comunidad hispana que gobierna. Su español
machacado fue aplaudido calurosamente por el primer
mandatario visitante.
A su tiempo, Mejía hizo un breve discurso, informal y
salpicado de las travesuras y lisuras lingüísticas que lo
han hecho famoso en su país. También se puso de pie junto
con toda la gente que se encontraba en el gran auditorio
para ovacionar al más querido de los quisqueyanos: Marcos
Devers. También tuvo un gesto paternal con Julia Silverio,
quien ofició de traductora, al aprisionarle cariñosamente la
cara entre sus dos manos.
Al dirigirse al público, Mejía dijo que valoraba el esfuerzo
y sacrificio de los dominicanos que vienen a este país
buscando mejorar su futuro para ayudar a sus familiares que
viven en República Dominicana.
En este punto, haciendo alusión a la ley del voto en el
exterior, el presidente indicó que ya se han dado pasos
positivos para cumplir con esa sentida aspiración de los
dominicanos que viven en Estados Unidos.
“Estoy convencido que en un plazo razonablemente corto
veremos a los hijos de ustedes peleando en el Congreso por
sus derechos”, les dijo.
El presidente también los alentó a no ceder en sus
esfuerzos. Los frutos de tantos sacrificios tardan, pero
llegan, y él se puso como ejemplo para demostrar los
esfuerzos y sinsabores que pasó para alcanzar lo que hoy
tiene.
“Señores, ustedes no saben el lodo que tuve que amasar, los
burros que me tumbaron y la ‘jambre’ que pasé”, explicó a
sus compatriotas que festejaron su colorida jerga.
En retribución a la enorme ayuda que los dominicanos que
viven aquí envían a su país, y respondiendo a una inquietud
de su partido, Mejía se comprometió a fortalecer la creación
de la Casa Dominicana para ayudar a los quisqueyanos que
residen en este estado. También prometió que parte de los
fondos que se recauden en los consulados se quedarán aquí
para mejorar la situación de la comunidad dominicana.
En otro párrafo de su discurso destacó la importancia de su
visita a Lawrence, ya que permitirá a muchos dominicanos
conocer que existen miles de compatriotas viviendo en esta
ciudad de los Estados Unidos, algo que muchos desconocen
aún.
“Ellos no saben que hay tantos dominicanos ilustres en
Lawrence. Hay 8 mil ‘carajitos’ dominicanos estudiando en
las escuelas públicas que van a convertirse en profesionales
de distintas áreas y nos van a ayudar”, exclamó visiblemente
satisfecho.
Antes de concluir, Mejía los alentó a continuar educándose
para poder progresar y los animó a trabajar unidos a otros
grupos latinoamericanos.
“Olvídense de los chismes de la politiquería partidaria.
Actúen conjuntamente buscando la unidad y el desarrollo de
cada uno de nuestros países”, señaló. |