Opinión
Perspectiva
¡Basta ya de vivir de los
trabajadores!
- por Angel Rafael Rivera
El abuso de la renta alta se
tiene que acabar.
Cuando usted tiene que pagar entre $900.00 y $1,000.00 de
renta por un apartamento de tres cuartos dormitorios en una
casa vieja y desaliñada, en un barrio pobre y de alta
criminalidad, las cosas se están poniendo malas.
Cuando a usted le cobran de $600.00 a $700.00 por un estudio
de apenas dos o tres habitaciones, en un pueblo de
trabajadores pobres, las cosas ya están malas.
Pero cuando le exigen inmoral y descaradamente $600.00 por
un pequeño cuarto construido ilegalmente en un húmedo y
maloliente sótano, o en un caluroso ático, en una ciudad de
pobres, la vaina hay que pararla ya.
En momentos donde el control de alquileres es una necesidad
imperiosa, la situación no podía ser más desespe-ranzadora.
Por un lado, la mayoría de los políticos, acobardados de
perder sus puestos, no están dispuestos a luchar por el
establecimiento de una ley que acabe con el abuso de la
renta alta. Por otro lado –tal vez el peor lado– somos los
hispanos (dueños de casas) los que abusamos de nosotros
mismos. ¡¿Habrase visto semejante absurdo?!
Es cierto que el costo de vida ha subido muchísimo en los
últimos cinco años, particularmente después del 9/11, pero
cuando el dueño de una propiedad cuya hipoteca no pasa de
$700.00 se atreve a cobrarle a un inquilino $900.00, ese
propietario paga la casa y las facturas con el sudor del
trabajo ajeno. Eso no tiene otra descripción que no sea la
de una actitud mezquina e inmoral.
Los dueños de casas se pegan de cualquier diminuta alza en
la hipoteca, las utilidades o los impuestos para subir la
renta exorbitantemente. Cuando los impuestos de la propiedad
suben a poco más de $100.00 al año por una vivienda de tres
apartamentos, por ejemplo, el abusivo dueño le sube $100
mensuales a cada inquilino.
Son los hispanos inconscientes los que están comprando casas
y abusando de los mismos hispanos, y son los políticos
hispanos los que no le buscan una solución a esta rampante
injusticia por cobardes e incompetentes. ¿Sabrán los
políticos que la masa de electores que arrienda viviendas es
mucho más grande que los minoritarios propietarios votantes?
Vivimos en un sistema capitalista donde la oferta y la
demanda es la regla por excelencia. Es decir que la solución
sería construir más viviendas (la oferta) para que baje la
solicitud (la demanda) de apartamentos y así “forzar” a los
dueños de casas a bajar los precios. Eso es lo ideal, solo
que mientras el hacha va y viene, el pobre sufre las
consecuencias.
En Lawrence, por ejemplo, la construcción de más viviendas
en un espacio tan limitado tomará varios años. Es en crisis
como éstas y en momentos cuando el ciudadano pierde el
control y el sentido de responsabilidad, cuando el deber del
gobierno es entrar a implementar leyes que regulen los
precios y acaben con los abusos. Pero nuestros políticos
están demasiado ocupados pensando en la reelección.
El año entrante, en Lawrence y otras ciudades, son las
elecciones para elegir a los concejales municipales. Hagamos
del control de renta el tema obligatorio para todos los
candidatos. Y, al político que no esté dispuesto a defender
al pisoteado pueblo trabajador, neguémosle el voto sin
pensarlo dos veces, y verá cómo se soluciona el problema.
A los abusivos y haraganes arrendatarios (landlords), que se
acostumbren a doblar el lomo para mantenerse a sí mismos.
¡Basta ya de vivir de los trabajadores! ¡Basta ya de abuso! |