Regional
Visto y Oido
Durante la visita del Presidente
Después del despachurre que
significó la cena con el Presidente Mejía la noche del
domingo 29 en el Sweesôtel de Boston, lo que vino fue Saoco.
Lo que hubo allí en materia protocolar no fue más que la
premención de lo que esperaba a las demás actividades donde
participaría el mandatario. Desde aquí hasta Rhode Island,
Nueva York y Nueva Jersey. Para muchos el siguiente día se
convirtió en lunes de zapateros. Había fiesta, desayuno,
comida y cena con el Presidente. Los boches comenzaron a
llover temprano en el desayuno del mandatario con la cúpula
de los organismos de dirección del PRD en Nueva Inglaterra.
De esos boches saben mucho la vice-cónsul Andrea Diffó y
Juan -Siso- Martínez. ¡Otra vez Juan Martínez! Este jamás se
imaginó que le había llegado la hora de pagar por los
errores de la noche anterior cuando hizo de maestro de
ceremonia. Aunque una cosa parecía no tener nada que ver con
la otra, Martínez debe haber aprendido que donde las
zancadillas son el recurso por excelencia para lucha, esas
vainas hay que aprender a soportarlas. Hasta Luis Eludis
Pérez que la noche anterior en privado se deshizo en elogios
a su amigo Juan, después de ese inolvidable desayuno, hizo
lo mismo que Pedro a Jesús..lo negó.....¡No, está bueno ya!,
le dijo el Presidente a Diffó cuando quiso motivar un pliego
de nueve puntos que los perredeístas habían sometido a la
consideración al mandatario. “Eso está suficientemente
motivado. Ahora hablo yo”, dijo el mandatario. Previamente
había pedido a su jefe de prensa, Luis González Fabra que
sacara a los talibanes (periodistas) de la reunión para que
después “no comiencen a escribir pendejadas”...Ya antes se
había escuchado el susurro que se le ahogaba en la garganta
a la cónsul Eladia Medina, quejándose de que la habían
sentado junto al ex José Osiris De León. Es que aunque nadie
lo ha dicho, al ex funcionario se le considera en desgracia
con el Presidente. Ni siquiera un saludo se le vio
intercambiar con el jefe de Estado. No faltó un tremendo de
los que hay en el perredeísmo que por lo bajo murmuró:
“Diablo, si la cónsul es muda, habla, con ese jabón que le
pusieron”, no sin explotar la risa. En esa reunión todo
parecía ir bien hasta que el mismo Presidente quiso dar la
oportunidad de tres turnos para escuchar a los “compañeros”
que quisieran preguntar algo. Todo se jodió ahí mismo cuando
le dieron uno de esos turnos a Juan Martínez. “Pare, pare,
eso es un chisme”, le dijo el Presidente a Martínez, cuando
quiso enterar al mandatario del supuesto mal manejo que se
le habría dado a unos impuestos únicos que el mandatario
concedió meses atrás para los organismos perredeistas de
aquí. “¿Usted cree que yo voy a venir de tan lejos a
escuchar chismes aquí?”, reaccionó iracundo el Presidente
cuando Martínez pretendió seguir adelante con su perorata.
“Si eso es así, boten al que los cogió, ‘ajórquenlo’,
quémenlo, cáiganle a palos, pero no siga con ese chisme”,
insistió el Presidente. No hay duda, el tomate estaba
caliente y Martínez no tenía con qué agarrarlo. La reunión
terminó, pero no sin antes producirse otro encontronazo
entre el Presidente y un dirigente zonal de Lowell, mientras
se veía al ex cónsul De León —como en cada uno de los actos—
desplazarse raudo y veloz, cual buitre en la llanura, entre
los vericuetos de los presentes, al parecer tratando de
evitar que el Presidente aprovechara la situación para
defecarse sobre él... Algunas promesas del presidente, entre
ellas la de una Casa Cultural Dominicana en Boston sirvieron
de final al encuentro...Ese lunes anunciaba ser caótico para
muchos perredeístas, y eso se encargaron de probarlo el
vice-cónsul Luis Cabral y el “asistente cultural” de la
cónsul Medina, Víctor Canaán. A pesar de que estaba vedado
para hacer uso del micrófono, Canaán se le coló a Miguel -La
Joya- González tan pronto el Presidente arribó a Nadee
Restaurant de Lynn, donde había un almuerzo con autoridades
oficiales e invitados especiales. Allí Canaán, además de
sentar en la Mesa Presidencial a sus propios invitados,
comenzó a saludar y a presentarlos a la concurrencia,
llegando incluso a darle un turno a una candidata a
Representante estatal, Bárbara Walsh, quien no hizo otra
cosa que ir a promover su candidatura y a volverse una
mantequilla en pan caliente exhortando a Mejía a reelegirse.
La otra parte para completar el disgusto de los
organizadores de la actividad la puso Cabral, quien se
apareció allí con una caja de gorras reeleccionistas que
pretendió distribuir entre los presentes. La rápida
intervención primero de Victoria Shams, que echaba humo de
la rabia, y del mismo Presidente después, frenó los ímpetus
reeleccionistas que se le han despertado a Cabral después
que lo designaron en la sede consular. “Dejen la porquería
esa”, se escuchó decir al Presidente cuando vio a Cabral con
una de las gorras reeleccionistas puesta. A la Shams se le
oyó reclamarle a Cabral por qué no había distribuido esas
gorras en la actividad de la noche anterior que había
organizado el consulado...En Lawrence, aparte de las
travesuras propias del Presidente, las quejas se dejaron
escuchar por la forma en que Juan Pedro Villamán y Milagros
Domínguez manejaron la maestría de ceremonia. Más que como
perredeístas declarados, debieron hacer el trabajo
profesional que se estila en estos casos y que ellos tienen
la sobrada capacidad para haberlo hecho... En Providence se
registraron las actividades más ordenadas y protocolarmente
conducidas de todo el recorrido del mandatario dominicano
por Nueva Inglaterra. La única nota discordante la dio la
cónsul Eladia Medina, quien junto a la comitiva que le
acompañaba se retiró hacia Lawrence, molesta porque no la
dejaron entrar a una reunión que sostenía el Presidente
Mejía con un grupo de empresarios y comerciantes de allí.
Sólo el no saber de protocolo ni guardar respeto por la
figura de un jefe de Estado lleva a un subalterno a
comportarse con esas intolerables ñoñerías...Ya el jueves en
Nueva Jersey, el Presidente dejó humeando un mangú con
sabroso aguacate y cebolla que le habían servido en el local
del PRD. Sin dar explicaciones el Presidente ser marchó del
lugar y las lenguas cañones comentan que lo hizo en
solidaridad con el doctor Rafael Lantigua, quien se habría
quejado de que no le reservaran una silla en la mesa
presidencial, no sin dejar aclarado con voz en cuello que
“soy el jefe de todos los perredeístas en Estados Unidos”...
Ya en Nueva York, ¡Ay ese Nueva York de mis amores! Allí le
salió el diablo al irreverente e irrespetuoso Pepe -El
Travieso- Goico. Sucede que ese jueves en la noche el
Presidente tenía una cena rueda de prensa que compartiría
con la comunidad dominicana, similar a la que se hizo en
Boston. Al lugar llega el periodista Gerson Borrero,
director de El Diario La Prensa y quien se caracteriza por
tener una boca de dragón. De ella sólo sale fuego para
quienes lo tienen merecido. El colega trata de penetrar al
lugar, pero es impedido de hacerlo por el “activo” coronel
Pepe El Travieso. “¡Señor usted no puede entrar sin la
debida invitación!” A lo que Gerson Borrero riposta
diciendo: “¡Excúseme, pero yo soy periodista y estoy
invitado a esta recepción y conferencia de prensa!”
“Lo siento”- dice- Goico, “pero no puede entrar”. Esta
actitud arrogante del coronel dominicano y miembros de la
seguridad del presidente molesta a Gerson Borrero quien le
pregunta sarcásticamente: “¿Y quién me impedirá entrar?”
Pepe Goico se para erguido el pecho y arqueada la frente, al
estilo militar y contesta: “¡Yo, que soy un coronel y tengo
la autoridad para hacerlo!”
Borrero cumplió su promesa, echó a un lado al engreído
militar, agarró por un brazo al fotógrafo que le acompañaba
y cruzó la puerta, no sin antes dejarle saber al militar:
-“¡Pues mire, usted será un coronel en Dominicana, pero lo
que es aquí, no es más que una tremenda mierda... y voy
pa’dentro!”- (rr) |