Editorial
Nóbel de la Paz:
Un premio y una crítica
Siempre se ha dicho que los
premios Nobel tienen un alto contenido político. El de este
año, no deja lugar a dudas.
La elección del ex presidente Jimmy Carter para recibir el
premio Nobel de la Paz ha sido una formidable crítica a
actual mandatario de Estados Unidos. El galardón, que se
hizo público el mismo día en que el Congreso anunció que
autorizaba al gobierno el uso de la fuerza militar para
invadir Irak, fue un ataque directo de los miembros de la
Academia Noruega a la forma en que George Bush está
conduciendo la política exterior norteamericana,
especialmente en el Medio Oriente.
Y no hubo nada de sutil en el mensaje. En su comunicado, el
comité señala: “En una situación actualmente marcada por la
amenaza del uso del poder, Carter ha puesto en pie el
principio que los conflictos, deben ser resueltos por la
mediación y cooperación internacional, basados en el derecho
internacional, el respeto de los derechos humanos y el
desarrollo económico”.
Y, para que no queden dudas hacia dónde iba dirigido el
golpe, el presidente del comité del Nobel, Gunnar Berge lo
dijo con todas las letras: “Este premio debería
interpretarse como una crítica a la línea que tomado la
actual administración y a todos los que siguen la misma
línea de los Estados Unidos”.
Carter, aunque declinó hacer comentarios sobre los planes de
Bush contra Irak, se encargó de lanzar otro certero golpe a
sus propios compañeros del Partido Demócrata cuando dijo que
él no hubiera votado para autorizar al presidente el uso de
la fuerza.
Comparados con la figura de Carter, ¡Qué pequeños resultan
los actuales miembros del Congreso! En un debate en el que
se jugaba la paz mundial, los demócratas no supieron decirle
NO a la obstinación militarista del presidente Bush. A pesar
que muchos no estaban convencidos que la guerra es el mejor
camino, ellos se dejaron intimidar por la presión de sus
colegas republicanos y el temor de ser acusados de poco
patriotas. ¡Y justo a las puertas de unas elecciones en
donde se juegan la reelección!
Un columnista del New York Times sintetizó en una frase lo
que muchos americanos piensan sobre la actuación de los
líderes demócratas en el Congreso: “Eso no es patriotismo,
es abdicación”.
Jimmy Carter ha sido nominado en varias ocasiones para el
Nobel de la Paz. Si el comité de Oslo se lo entregó este año
es porque quiso señalar un ejemplo a seguir para los
políticos contemporáneos, especialmente, los de la primera
potencia del mundo.
Jimmy Cartes ha sido el único presidente de Estados Unidos
que no envió hombres a una guerra. Durante sus 4 años como
presidente y luego, en estas dos décadas que han pasado
desde que abandonó el cargo, él ha hecho una contribución
fundamental a la paz del mundo. Su intervención en el
acuerdo de paz de Camp David entre Egipto e Israel, así como
en otros conflictos internacionales de Medio Oriente y
América Latina en los que participó para salvaguardar los
derechos humanos y la democracia, lo hacen más que merecedor
del importante premio.
El coraje y compromiso que ha mostrado Carter en su labor en
favor de las causas justas de la humanidad se distinguen aún
más frente a los intereses espurios que dominan la conducta
de tantos políticos y jefes de estado de nuestros tiempos.
Ojalá el presidente Bush haya recibo el mensaje y atienda
los reclamos de los miles de pacifistas que en esta nación y
en distintos puntos del planeta le reclaman que no emprenda
una guerra que a esta altura de los hechos se percibe no
solo como un agravio a los principios del derecho
internacional sino también al sentido común. |