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Edición No. 077  [Miércoles Octubre 16, 2002]

 

 

 
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Opinión
Desbrozando el Camino
Los 2 Bush y el mismo Sadam

 - por Roberto Rodriguez

El pueblo norteame-ricano tiene en el ruidoso tronar de los tambores de la guerra que están repicando desde la Casa Blanca, la mejor oportunidad para despertar y conocer por qué es tan baja la reputación que en materia de política exterior existe en muchos países del mundo sobre Estados Unidos.

Y para mejor comprensión debe partir de la realidad de que Sadam Hussein, algo que no dice la Casa Blanca, es sin duda alguna uno de los más recientes símbolos de la barbarie que han propiciado gobiernos estadounidenses en perjuicio de naciones que jamás han sido consideradas conglomerados humanos.

En ese tenor hay que destacar que Sadam Hussein ha cometido los peores crímenes contra su pueblo, incluyendo el uso de armas químicas contra los kurdos y una gran matanza de éstos a fines de los años 80, bárbaras torturas, y todos los espantosos crímenes imaginables. Claro, debe entenderse igual que eso jamás preocupó a los gobernantes norteamericanos, particularmente a Reagan y Bush Nº 1, quienes ejercieron un fuerte padrinazgo hacia este criminal con C mayúscula, como dice Noam Chomsky.

Para entonces esos crímenes fueron bien conocidos, pero no preocuparon y a cambio Sadam recibió algunas suaves reprimendas, y una dura condena del Congreso fue considerada demasiado extrema por prominentes comentaristas norteamericanos.

En el caso Bush Nº 1, más que sanción, Hussein recibió garantías de préstamos y la venta de tecnología avanzada con claras aplicaciones en armas de destrucción masiva (WMD por su sigla en inglés) hasta el mismo día de la invasión de Kuwait, en 1991, y Gran Bretaña jugó su papel de segunda voz en el dúo, autorizando la exportación de equipos militares y de materiales radioactivos unos pocos días después de la invasión.

Sobre esto hay que citar de nuevo a Chomsky cuando recuerda lo ocurrido con el entonces corresponsal de la cadena de televisión norteamericana ABC, Charles Glass, quien descubrió instalaciones de armas biológicas utilizando satélites comerciales y testimonios de tránsfugas, y sus revelaciones fueron inmediatamente desmentidas por el Pentágono. Esa misma historia sería desenterrada cuando Sadam cometió su primer crimen verdadero, desobedecer las órdenes de Estados Unidos, o tal vez al malinterpretarlas, al invadir Kuwait, con lo que pasaba instantáneamente de ser amigo, a la reencarnación de Atila. Después veríamos a la administración de Bush Nº 1 usando esas mismas instalaciones para demostrar la innata naturaleza malvada de Sadam.
Igualmente debe estar grabado en la memoria del pueblo norteamericano cuando unos pocos meses más tarde, poco antes de que invadiera Kuwait, una delegación de alto nivel del Senado, encabezada por el que más tarde fuera candidato presidencial republicano, Bob Dole, visitando a Sadam, portando los saludos del Presidente Bush Nº 1 y asegurando al brutal asesino masivo que no necesitaba preocuparse de las críticas que escuchaba de parte de los inconformistas reporteros de este país.

Tan lejos llegó el amamantamiento de Sadam por parte de Norteamérica, que incluso había podido salirse con la suya después de atacar un barco de Estados Unidos, el USS Stark, matando a varias docenas de tripulantes. Es un signo de verdadera estima. El único otro país que logró ese privilegio fue Israel, en 1967. En deferencia a Sadam, el Departamento de Estado prohibió todos los contactos con la oposición democrática iraquí, manteniendo esa política incluso después de la Guerra del Golfo, mientras que Washington efectivamente autorizó a Sadam a aplastar una rebelión chiíta que podría haberlo derrocado. Pero no, había que preservar la “estabilidad”, explicó entonces la prensa, asintiendo gravemente.

A todo esto tenemos una administración Bush Nº 2 haciendo enormes esfuerzos por relacionar a Sadam con los ataques del 11 de septiembre, de los cuales no han encontrado nada, lo que no es muy sorprendente, ya que Sadam y bin Laden eran implacables enemigos, y no hay ninguna razón en particular para suponer que haya habido algún cambio al respecto.

La conclusión racional es que Sadam sea probablemente menos peligroso ahora que antes del 11-S, y una menor amenaza que cuando gozaba del sustancial apoyo de Estados Unidos-Gran Bretaña, y muchos otros.

Esto conduce a algunas preguntas. ¿Si Sadam representa actualmente una amenaza tan grande para la supervivencia de la civilización que el policía global tiene que recurrir a la guerra, por qué no fue lo mismo hace un año? ¿Y de manera mucho más dramática, a principios de 1990?

Lo que finalmente preocupa es que se recurra a todos los medios para tratar inútilmente de justificar la guerra que Bush Nº 2 quiere llevar a cabo en nombre de esta nación, para defender espurios y bastardos intereses corporativos y de paso tapar el lodo financiero que ha caído sobre su administración.

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