Opinión
Desbrozando el Camino
Los 2 Bush y el mismo Sadam
- por Roberto Rodriguez
El pueblo norteame-ricano
tiene en el ruidoso tronar de los tambores de la guerra que
están repicando desde la Casa Blanca, la mejor oportunidad
para despertar y conocer por qué es tan baja la reputación
que en materia de política exterior existe en muchos países
del mundo sobre Estados Unidos.
Y para mejor comprensión debe partir de la realidad de que
Sadam Hussein, algo que no dice la Casa Blanca, es sin duda
alguna uno de los más recientes símbolos de la barbarie que
han propiciado gobiernos estadounidenses en perjuicio de
naciones que jamás han sido consideradas conglomerados
humanos.
En ese tenor hay que destacar que Sadam Hussein ha cometido
los peores crímenes contra su pueblo, incluyendo el uso de
armas químicas contra los kurdos y una gran matanza de éstos
a fines de los años 80, bárbaras torturas, y todos los
espantosos crímenes imaginables. Claro, debe entenderse
igual que eso jamás preocupó a los gobernantes
norteamericanos, particularmente a Reagan y Bush Nº 1,
quienes ejercieron un fuerte padrinazgo hacia este criminal
con C mayúscula, como dice Noam Chomsky.
Para entonces esos crímenes fueron bien conocidos, pero no
preocuparon y a cambio Sadam recibió algunas suaves
reprimendas, y una dura condena del Congreso fue considerada
demasiado extrema por prominentes comentaristas
norteamericanos.
En el caso Bush Nº 1, más que sanción, Hussein recibió
garantías de préstamos y la venta de tecnología avanzada con
claras aplicaciones en armas de destrucción masiva (WMD por
su sigla en inglés) hasta el mismo día de la invasión de
Kuwait, en 1991, y Gran Bretaña jugó su papel de segunda voz
en el dúo, autorizando la exportación de equipos militares y
de materiales radioactivos unos pocos días después de la
invasión.
Sobre esto hay que citar de nuevo a Chomsky cuando recuerda
lo ocurrido con el entonces corresponsal de la cadena de
televisión norteamericana ABC, Charles Glass, quien
descubrió instalaciones de armas biológicas utilizando
satélites comerciales y testimonios de tránsfugas, y sus
revelaciones fueron inmediatamente desmentidas por el
Pentágono. Esa misma historia sería desenterrada cuando
Sadam cometió su primer crimen verdadero, desobedecer las
órdenes de Estados Unidos, o tal vez al malinterpretarlas,
al invadir Kuwait, con lo que pasaba instantáneamente de ser
amigo, a la reencarnación de Atila. Después veríamos a la
administración de Bush Nº 1 usando esas mismas instalaciones
para demostrar la innata naturaleza malvada de Sadam.
Igualmente debe estar grabado en la memoria del pueblo
norteamericano cuando unos pocos meses más tarde, poco antes
de que invadiera Kuwait, una delegación de alto nivel del
Senado, encabezada por el que más tarde fuera candidato
presidencial republicano, Bob Dole, visitando a Sadam,
portando los saludos del Presidente Bush Nº 1 y asegurando
al brutal asesino masivo que no necesitaba preocuparse de
las críticas que escuchaba de parte de los inconformistas
reporteros de este país.
Tan lejos llegó el amamantamiento de Sadam por parte de
Norteamérica, que incluso había podido salirse con la suya
después de atacar un barco de Estados Unidos, el USS Stark,
matando a varias docenas de tripulantes. Es un signo de
verdadera estima. El único otro país que logró ese
privilegio fue Israel, en 1967. En deferencia a Sadam, el
Departamento de Estado prohibió todos los contactos con la
oposición democrática iraquí, manteniendo esa política
incluso después de la Guerra del Golfo, mientras que
Washington efectivamente autorizó a Sadam a aplastar una
rebelión chiíta que podría haberlo derrocado. Pero no, había
que preservar la “estabilidad”, explicó entonces la prensa,
asintiendo gravemente.
A todo esto tenemos una administración Bush Nº 2 haciendo
enormes esfuerzos por relacionar a Sadam con los ataques del
11 de septiembre, de los cuales no han encontrado nada, lo
que no es muy sorprendente, ya que Sadam y bin Laden eran
implacables enemigos, y no hay ninguna razón en particular
para suponer que haya habido algún cambio al respecto.
La conclusión racional es que Sadam sea probablemente menos
peligroso ahora que antes del 11-S, y una menor amenaza que
cuando gozaba del sustancial apoyo de Estados Unidos-Gran
Bretaña, y muchos otros.
Esto conduce a algunas preguntas. ¿Si Sadam representa
actualmente una amenaza tan grande para la supervivencia de
la civilización que el policía global tiene que recurrir a
la guerra, por qué no fue lo mismo hace un año? ¿Y de manera
mucho más dramática, a principios de 1990?
Lo que finalmente preocupa es que se recurra a todos los
medios para tratar inútilmente de justificar la guerra que
Bush Nº 2 quiere llevar a cabo en nombre de esta nación,
para defender espurios y bastardos intereses corporativos y
de paso tapar el lodo financiero que ha caído sobre su
administración. |