Cultural
Agotan en Colombia memorias de Gabo
William Restrepo esperó
tranquilamente a que el mostrador se vaciara para pagar su
libro; no debió arremolinarse como los demás, porque ya lo
había dejado apartado.
De los casi 200 ejemplares de Vivir para contarla, primer
tomo de las memorias de Gabriel García Márquez, que
comercializó la librería Buchholz de la Avenida Chile entre
las 20:00 y las 22:00 horas del martes pasado, la mayoría se
vendió por encargo. Los clientes llegaban a comprarlos a la
fija, sin necesidad de quitarles el celofán transparente
para hojearlo.
Restrepo, un bogotano de 42 años, no fue el único. De los 60
mil ejemplares del libro que llegaron desde el martes a las
librerías colombianas, la venta del 60 por ciento ya estaba
asegurada por encargo previo, según Moisés Melo, gerente de
proyectos especiales de Editorial Norma, grupo encargado de
su publicación.
Otros lectores menos previsibles salieron de sus casas a
altas horas de la noche. El edil Luis Guillermo Ramos vio en
el noticiario que estaban vendiendo el libro y de inmediato
se dirigió a la Librería Nacional del Centro Andino, en el
norte de la ciudad, para comprar su ejemplar y se sentó a
leerlo en una banca, frente a los escaparates del
establecimiento, tapizados sólo con ejemplares de Vivir para
contarla.
“Corrí porque he leído casi todas sus obras, vengo detrás de
esa fascinación que transmite. De alguna forma ésta es una
de las últimas obras de Gabo”, dijo Ramos. En los primeros
20 minutos de venta de las memorias del Nóbel colombiano, el
establecimiento agotó los 82 libros de una caja.
En otras sucursales el fenómeno fue el mismo. El local
ubicado en el Centro Comercial Unicentro, más al norte de la
ciudad, reportó una multitud que no dejaba pasar a nadie. El
abanico de lectores incluía estudiantes, amas de casa,
padres de familia y políticos; es decir, de todo.
“Ay, yo quiero uno”, dijo María Paola apenas miró el libro,
que según le contaron “es el mejor”.
Algunos libreros esperan agotar los ejemplares de
lanzamiento antes del fin de semana. Otros son más
prudentes, más por la piratería que por la calidad de la
obra. “Yo le calculo tres días más antes de que uno lo
empiece a encontrar en las calles, más barato, por las
versiones piratas”, dice la dependienta de Buchholz.
A la entrada de las sucursales de Panamericana, una cadena
de librerías de consumo masivo, los ejemplares de Vivir para
contarla formaban una torre de libros, custodiada por la
silueta recortada en cartón de García Márquez.
Para otras casas editoriales, como Grijalbo—Mondadori, que
en España fue la encargada de publicar la obra, pero no en
Colombia (privilegio que quedó en manos de Norma), el
lanzamiento fue visto con cierta envidia. “Obviamente nos
habría gustado ser nosotros los responsables de la
publicación, pero estamos conscientes de que es algo que se
negoció de mucho tiempo atrás”, reconoce Luisa Fernanda
Berrocal, vocera de Grijalbo.
Para estas otras casas editoras, la preocupación ahora es
que las memorias de Gabo absorban el mercado en detrimento
de títulos de otros autores, como La ciudad de las bestias,
de Isabel Allende, que representa para Grijalbo—Mondadori su
número uno en ventas. [La Reforma, México] |