Nota Editorial
Es
tiempo de un ID para votar
El bochornoso hecho que se
está viviendo en Lawrence a raíz de las acusaciones de
fraude electoral presentadas por el representante estatal
José Santiago contra su contrincante y virtual ganador de
las recientes elecciones, William Lantigua ha puesto
nuevamente en el debate la necesidad de implementar algún
tipo de identificación para los votantes.
Cada vez que se toca, el tema levanta polvareda. Sin
embargo, no hay elecciones en Lawrence que no culminen con
acusaciones y sospechas de trampa en las urnas.
Nada nuevo, por cierto. En Estados Unidos, el fraude
electoral ha sido por décadas un escándalo no siempre
reportado. Lo que ocurrió en Florida en las últimas
elecciones presidenciales arrojó suficiente luz sobre el
estado de las cosas.
En este país se necesita identificación para cobrar un
cheque, subir a un avión, manejar un carro, incluso para
enrolarse en un plan de salud. Pero hay sectores que todavía
sostienen que para una elección, no es necesario presentar
ningún tipo de credencial que garantice la identidad de los
votantes.
Desafortunadamente, debido a esa resistencia, en ciudades
como Lawrence hay gente que sigue votando en los precintos
de la zona a pesar que se han mudado del estado. También
votan usando el nombre de los muertos y están los que se
aprovechan excesivamente del voto en ausencia.
Por no aceptar una ley que reglamente una identificación
para los votantes, estamos aceptando el fraude.
Durante el proceso electoral del 2001, el alcalde interino
de Lawrence, Marcos Devers les propuso a los candidatos que
competían en aquella ocasión un acuerdo para implementar un
documento electoral que sería utilizado en las elecciones
finales de noviembre. Algunos candidatos, (entre ellos,
Isabel Meléndez, y su entonces Jefe de campaña William
Lantigua) se opusieron tenazmente a la medida y con la ayuda
del Partido Demócrata lograron llevar el caso a una corte de
Boston, donde la propuesta de Devers fue finalmente
derrotada.
Ahora, el Partido Demócrata que rechazó la gestión de una
identificación para votantes en el año 2001, representará
legalmente a José Santiago en la querella judicial que
presentará contra Lantigua por fraude electoral. El mismo
Santiago, que hoy se declara paladín del anti fraude
electoral también objetó en su momento la cedula electoral
por considerarla discriminatoria.
Este tipo de ambigüedades y doble moral política no ya no
deben permitirse.
Tradicionalmente, los activistas de derechos civiles se
oponen a la presentación de un documento de identidad para
votantes alegando que millones de latinos en los Estados
Unidos con posibilidades de votar no podrían presentar la
documentación exigida.
“Muchos latinos no tienen dinero para comprar carro, no
reciben cheques del gobierno y viven en grupos bajo el mismo
techo”, alegan.
Pero la realidad de la comunidad hispana, por lo menos en
este estado, ha cambiado en las pasadas décadas y el número
de latinos incluidos en esa extrema situación es muy
reducido.
Es tiempo de aceptar ciertas responsabilidades. Eso es parte
de nuestros deberes como ciudadanos.
Un país no es democrático porque tenga elecciones. De hecho,
muchos dictadores le permiten a los ciudadanos ir a las
urnas y votar. La diferencia está en que en una auténtica
democracia se protege a los comicios del fraude.
La mejor manera de animar a los nuevos votantes a participar
en los procesos electorales es asegurándoles que su voto
será respetado.
El sistema electoral en Massachusetts requiere cambios, como
lo demandan la nueva reforma electoral aprobada
recientemente por el gobierno federal. Entre esos cambios
está la implementación de algún tipo de identificación para
votantes.
Los partidos políticos, especialmente el Demócrata y
Republicano, así como las organizaciones defensoras de las
minorías deben asumir ese compromiso y ponerse a la cabeza
de los cambios que garanticen la limpieza de las elecciones.
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