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Edición No. 084  [Miércoles Diciembre 04, 2002]

 

 

 
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Nota Editorial
Es tiempo de un ID para votar

El bochornoso hecho que se está viviendo en Lawrence a raíz de las acusaciones de fraude electoral presentadas por el representante estatal José Santiago contra su contrincante y virtual ganador de las recientes elecciones, William Lantigua ha puesto nuevamente en el debate la necesidad de implementar algún tipo de identificación para los votantes.

Cada vez que se toca, el tema levanta polvareda. Sin embargo, no hay elecciones en Lawrence que no culminen con acusaciones y sospechas de trampa en las urnas.

Nada nuevo, por cierto. En Estados Unidos, el fraude electoral ha sido por décadas un escándalo no siempre reportado. Lo que ocurrió en Florida en las últimas elecciones presidenciales arrojó suficiente luz sobre el estado de las cosas.

En este país se necesita identificación para cobrar un cheque, subir a un avión, manejar un carro, incluso para enrolarse en un plan de salud. Pero hay sectores que todavía sostienen que para una elección, no es necesario presentar ningún tipo de credencial que garantice la identidad de los votantes.

Desafortunadamente, debido a esa resistencia, en ciudades como Lawrence hay gente que sigue votando en los precintos de la zona a pesar que se han mudado del estado. También votan usando el nombre de los muertos y están los que se aprovechan excesivamente del voto en ausencia.

Por no aceptar una ley que reglamente una identificación para los votantes, estamos aceptando el fraude.

Durante el proceso electoral del 2001, el alcalde interino de Lawrence, Marcos Devers les propuso a los candidatos que competían en aquella ocasión un acuerdo para implementar un documento electoral que sería utilizado en las elecciones finales de noviembre. Algunos candidatos, (entre ellos, Isabel Meléndez, y su entonces Jefe de campaña William Lantigua) se opusieron tenazmente a la medida y con la ayuda del Partido Demócrata lograron llevar el caso a una corte de Boston, donde la propuesta de Devers fue finalmente derrotada.

Ahora, el Partido Demócrata que rechazó la gestión de una identificación para votantes en el año 2001, representará legalmente a José Santiago en la querella judicial que presentará contra Lantigua por fraude electoral. El mismo Santiago, que hoy se declara paladín del anti fraude electoral también objetó en su momento la cedula electoral por considerarla discriminatoria.

Este tipo de ambigüedades y doble moral política no ya no deben permitirse.

Tradicionalmente, los activistas de derechos civiles se oponen a la presentación de un documento de identidad para votantes alegando que millones de latinos en los Estados Unidos con posibilidades de votar no podrían presentar la documentación exigida.

“Muchos latinos no tienen dinero para comprar carro, no reciben cheques del gobierno y viven en grupos bajo el mismo techo”, alegan.

Pero la realidad de la comunidad hispana, por lo menos en este estado, ha cambiado en las pasadas décadas y el número de latinos incluidos en esa extrema situación es muy reducido.

Es tiempo de aceptar ciertas responsabilidades. Eso es parte de nuestros deberes como ciudadanos.

Un país no es democrático porque tenga elecciones. De hecho, muchos dictadores le permiten a los ciudadanos ir a las urnas y votar. La diferencia está en que en una auténtica democracia se protege a los comicios del fraude.

La mejor manera de animar a los nuevos votantes a participar en los procesos electorales es asegurándoles que su voto será respetado.

El sistema electoral en Massachusetts requiere cambios, como lo demandan la nueva reforma electoral aprobada recientemente por el gobierno federal. Entre esos cambios está la implementación de algún tipo de identificación para votantes.

Los partidos políticos, especialmente el Demócrata y Republicano, así como las organizaciones defensoras de las minorías deben asumir ese compromiso y ponerse a la cabeza de los cambios que garanticen la limpieza de las elecciones.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

   
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