Opinión
Desbrozando el Camino
Que tapen el hoyo por el otro lado
- por Roberto Rodríguez
La República Dominicana es una
pequeña nación caribeña que comparte la isla Hispaniola con
su vecino Haití, y que siempre anda como el Canguro: entre
saltos y espantos. Cada amanecer los dominicanos, dentro y
fuera del territorio, tienen un motivo de preocupación.
Dominicana tiene problemas ancestrales que han ido
agudizándose de tal manera que ya la media isla sobrevive
entre la incertidumbre y la amenaza continua de caos y de
ingobernabilidad.
El eje motriz de esta situación, como todas las naciones de
la región, es una crisis económica que no ha hecho otra cosa
que recrudecer problemas atávicos que se agravan con una
inversión de valores que arropa al país de pies a cabeza.
Es un proyecto de nación que debido a la irresponsabilidad
histórica de la mayoría de gobernantes tiene una serie de
problemas, entre los que se destaca el eléctrico, el que,
hasta prueba en contrario, es el gran negocio de
sinvergüenzas y cretinos —locales y extranjeros— que lo han
convertido en fuente de enriquecimiento personal y grupal.
Y es que con la honrosa excepción de los siete meses que
gobernó el profesor Juan Bosch en 1963 —desde su fundación
como país en 1844—, la República Dominicana ha sido
gobernada por indolentes egoistas, charlatanes, corruptos,
lacayos, ladrones descarados, apátridas, demagogos y los
menos se han comportado como ingenuos pendejos que creen que
con lavarse las manos como Pilatos ya están liberados de
responsabilidad.
Por causa de esta orda de gobernantes debemos presenciar hoy
a una República Dominicana cuyos políticos han destruído sus
propios medios de subsistencia, incluida la producción
agrícola, y otros como bastardos y servidumbres entregaron
nuestras riquezas mineras, bienes y servicios nacionales a
capitales extranjeros.
Cada grupo en su oportunidad no ha hecho otra cosa que
buscar cómo hacerse rico con el erario. A esos nada les ha
importado nuestra suerte. Son los que le han dado puñaladas
traperas al país y cínicamente los vemos llamando por
asistencia para el herido.
Son esos, y nadie más, los que han convertido el país en
escombros de una embarcación que ha zozobrado en las aguas
del proceloso mar de la irresponsabilidad, el bandidaje, el
latrocinio, la corrupción, la prevaricación, el tráfico de
drogas y lavado de dinero a todos los niveles y en el como
guarida convergen grupos de todos los estatus sociales,
económicos y políticos.
Como parte de ese inmenso negocio que es el país, la
frontera domínico-haitiana ha sido convertida en la gran
industria del contrabando y los más insólitos negocios del
bajo mundo, en el que participan muchas autoridades civiles
y militares, granujas de todas layas.
Sabenos que esto no debería sorprender a nadie, pero en
vista de que Estados Unidos se ha escandalizado de ese otro
de sus monstruos engendrados y ha comenzado a retirar visado
norteamericano a funcionarios, civiles y militares y a
empresarios y banqueros, más una nueva amenaza que pende
sobre nuestra soberanía, es algo que merece ponerle
atención.
El asunto del visado importa un comino, porque total en nada
ayuda a la solución de los problemas que han generado estos
pillos —haitianos y dominicanos—, pero lo mismo no puede
decirse de meternos 8 mil soldados para sellar las
“filtraciones fronterizas”, a cambio de un regalo de 20 mil
fusiles a nuestras Fuerzas Armadas, que de hecho mucho han
tenido que ver con lo que motiva esta vergüenza.
Pero lo peor es que esta acción militar norteamericana —que
no tiene nada que envidiar a las invasiones de 1916 y 1965—,
si llegara a materializarse, nos está diciendo que nuestras
Fuerzas Armadas no tienen razón de ser, porque su creación
está basada precisamente en la protección de la Soberanía y
si para esa mision hay que llevar soldados extranjeros,
¿cuál es el sentido?
Pero además, si lo que se ha dicho es que la presencia
militar norteamericana sólo busca frenar la desconfianza que
ha sembrado la corrupción en la frontera y por la seguridad
norteamericana, ¿por qué no colocan sus tropas en la
frontera estadounidense?
A última instancia, si lo que quieren, por la razón que sea,
es tapar ese hoyo fronterizo, que lo hagan del lado haitiano
con tropas de Naciones Unidas aportadas por Estados Unidos,
Canadá y Francia, naciones que mucha responsabilidad tienen
en la caricatura de país en que han convertido al vecino
Haití.
Dejémonos de vaina, que ni tan pendejos somos como para que
tarados funcionales jueguen con nuestra inteligencia. |