Regional:
Lawrence MA
Violencia Doméstica:
No todo se arregla a golpes
- por Adriana Recchia
Aunque parezca increíble, el
abuso de un hombre contra su pareja se incrementa cuando la
mujer está embarazada y sólo un 20 por ciento de mujeres es
capaz de romper una relación de abuso al primer signo de
maltrato. Más del 60 por ciento, en cambio, continúa
soportando golpes y violencia durante largos años, incluso,
toda su vida.
En el reino animal, las hembras reaccionan cuando el macho
las maltrata, pero entre los seres humanos, las cosas son
diferentes. Hay mujeres que son golpeadas y maltratadas cada
día de su vida y reaccionan después de muchos años o tal vez
nunca.
El drama de la violencia doméstica se vive en todos los
estratos sociales y la sufren las mujeres de todas las
etnias. Enfrentar el problema puede ser una dolorosa
experiencia para cualquier mujer, pero sólo aquellas que
toman la valiente decisión logran recuperar su dignidad y
autoestima.
Según Quelis Figueroa, directora del Programa de Violencia
Doméstica del Women’s Resource Center de la ciudad de
Lawrence, Mass., solo en el mes de agosto, 30 mujeres con
sus hijos pidieron hospedaje en los refugios de esa agencia
tratando de escapar de la situación de maltratos a que las
tenían sometidas sus parejas. Otras 265 mujeres recibieron
diferentes servicios comunitarios, relacionados con la
violencia en el hogar.
Figueroa y Nurys Sánchez hablaron de estos temas durante una
charla sobre violencia doméstica que se realizó en la sede
del Partido de la Liberación Dominicana de Lawrence, el
pasado domingo, 1 de diciembre.
Para Figueroa, la mujer ha avanzado mucho en los últimos
años y ahora tienen más conciencia sobre la necesidad de
enfrentar la violencia doméstica. Pese a ello, sólo un
reducido grupo de ellas es capaz de vencer el miedo y
denunciar la situación. En general, se trata de mujeres de
estratos sociales de escasos recursos las que buscan ayuda
en los centros especializados. Estos sectores son los que
aportan testimonios y pruebas para los estudios. Los casos
de violencia doméstica en los sectores de clases medias y
altas, sea por vergüenza o porque recurren a otros tipos de
asistencia, son menos conocidos. Esa es la razón por la cual
se cree, quizás erróneamente, que las situaciones de
maltratos abundan más entre los pobres.
Durante la charla, las especialistas aconsejaron a las
mujeres reconocer los signos del abuso cuando éstos se dan
en los primeros estadios, y así pararlo a tiempo, para que
no se transforme en un maltrato crónico, que termine por
destruir la relación de una pareja.
“La situación de abuso puede comenzar durante el noviazgo
con actitudes como el celo o la posesión. Muchas veces, la
mujer confunde estos síntomas creyendo que se trata de
gestos de amor cuando en realidad son manifestaciones de
control. Luego, las agresiones se irán intensificando y el
hombre abusador seguirá con episodios de burlas, reproches,
críticas constantes y finalmente, vendrán los golpes”,
comentó Figueroa.
En la mayoría de los casos, los abusos cumplen un ritual que
se reitera en la pareja por años. La mujer sometida se
queja, el hombre abusador se arrepiente y pide perdón. Por
un tiempo, la situación se calma pero luego reaparecen los
problemas y nuevamente se reinician las agresiones y los
golpes. El ciclo de la violencia se repite una y otra vez.
Romper ese patrón le demanda a la abusada mucho tiempo y
sufrimientos. Muchas veces, nunca lo logra debido a la
dependencia económica que tiene con el esposo o compañero.
Según las estadísticas, el 60 por ciento de mujeres soportan
la situación de maltrato durante años. Sólo un 20 por ciento
logra romper la relación enferma al primer signo de abuso.
Un 20 por ciento, nunca consigue separarse de ese ciclo de
violencia.
En la charla, también se aconsejó a las mujeres educar a los
hijos enseñándoles comportamientos sanos que ayuden a
convertirse en seres humanos tolerantes con sus semejantes.
Los niños que crecen en un ambiente donde predomina el
maltrato, llegan a adultos pensando que la violencia es un
comportamiento normal y, por lo tanto, lo repiten en sus
propias relaciones de parejas.
“Solo un 3 por ciento de personas es violento por
naturaleza. En la mayoría de los casos, aprendemos a ser
violentos y por lo tanto, el comportamiento agresivo se
puede controlar”, apuntó la especialista.
La charla fue seguida atentamente no sólo por mujeres. En la
sala, varios varones expusieron su punto de vista con
relación al delicado tema. Algunos de ellos se quejaron
amargamente que también las mujeres abusan de los varones.
En todo caso, las especialistas advirtieron que la ley está
tomando serias medidas contra los abusadores, ya sean
hombres o mujeres. En Lawrence, más de uno ya ha sido
deportado.
¡Señores, cuidado! |