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Edición No. 084  [Miércoles Diciembre 04, 2002]

 

 

 
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Regional: Lawrence MA
Violencia Doméstica:
No todo se arregla a golpes

 - por Adriana Recchia

Aunque parezca increíble, el abuso de un hombre contra su pareja se incrementa cuando la mujer está embarazada y sólo un 20 por ciento de mujeres es capaz de romper una relación de abuso al primer signo de maltrato. Más del 60 por ciento, en cambio, continúa soportando golpes y violencia durante largos años, incluso, toda su vida.

En el reino animal, las hembras reaccionan cuando el macho las maltrata, pero entre los seres humanos, las cosas son diferentes. Hay mujeres que son golpeadas y maltratadas cada día de su vida y reaccionan después de muchos años o tal vez nunca.

El drama de la violencia doméstica se vive en todos los estratos sociales y la sufren las mujeres de todas las etnias. Enfrentar el problema puede ser una dolorosa experiencia para cualquier mujer, pero sólo aquellas que toman la valiente decisión logran recuperar su dignidad y autoestima.

Según Quelis Figueroa, directora del Programa de Violencia Doméstica del Women’s Resource Center de la ciudad de Lawrence, Mass., solo en el mes de agosto, 30 mujeres con sus hijos pidieron hospedaje en los refugios de esa agencia tratando de escapar de la situación de maltratos a que las tenían sometidas sus parejas. Otras 265 mujeres recibieron diferentes servicios comunitarios, relacionados con la violencia en el hogar.

Figueroa y Nurys Sánchez hablaron de estos temas durante una charla sobre violencia doméstica que se realizó en la sede del Partido de la Liberación Dominicana de Lawrence, el pasado domingo, 1 de diciembre.

Para Figueroa, la mujer ha avanzado mucho en los últimos años y ahora tienen más conciencia sobre la necesidad de enfrentar la violencia doméstica. Pese a ello, sólo un reducido grupo de ellas es capaz de vencer el miedo y denunciar la situación. En general, se trata de mujeres de estratos sociales de escasos recursos las que buscan ayuda en los centros especializados. Estos sectores son los que aportan testimonios y pruebas para los estudios. Los casos de violencia doméstica en los sectores de clases medias y altas, sea por vergüenza o porque recurren a otros tipos de asistencia, son menos conocidos. Esa es la razón por la cual se cree, quizás erróneamente, que las situaciones de maltratos abundan más entre los pobres.

Durante la charla, las especialistas aconsejaron a las mujeres reconocer los signos del abuso cuando éstos se dan en los primeros estadios, y así pararlo a tiempo, para que no se transforme en un maltrato crónico, que termine por destruir la relación de una pareja.

“La situación de abuso puede comenzar durante el noviazgo con actitudes como el celo o la posesión. Muchas veces, la mujer confunde estos síntomas creyendo que se trata de gestos de amor cuando en realidad son manifestaciones de control. Luego, las agresiones se irán intensificando y el hombre abusador seguirá con episodios de burlas, reproches, críticas constantes y finalmente, vendrán los golpes”, comentó Figueroa.

En la mayoría de los casos, los abusos cumplen un ritual que se reitera en la pareja por años. La mujer sometida se queja, el hombre abusador se arrepiente y pide perdón. Por un tiempo, la situación se calma pero luego reaparecen los problemas y nuevamente se reinician las agresiones y los golpes. El ciclo de la violencia se repite una y otra vez.

Romper ese patrón le demanda a la abusada mucho tiempo y sufrimientos. Muchas veces, nunca lo logra debido a la dependencia económica que tiene con el esposo o compañero. Según las estadísticas, el 60 por ciento de mujeres soportan la situación de maltrato durante años. Sólo un 20 por ciento logra romper la relación enferma al primer signo de abuso. Un 20 por ciento, nunca consigue separarse de ese ciclo de violencia.

En la charla, también se aconsejó a las mujeres educar a los hijos enseñándoles comportamientos sanos que ayuden a convertirse en seres humanos tolerantes con sus semejantes. Los niños que crecen en un ambiente donde predomina el maltrato, llegan a adultos pensando que la violencia es un comportamiento normal y, por lo tanto, lo repiten en sus propias relaciones de parejas.

“Solo un 3 por ciento de personas es violento por naturaleza. En la mayoría de los casos, aprendemos a ser violentos y por lo tanto, el comportamiento agresivo se puede controlar”, apuntó la especialista.

La charla fue seguida atentamente no sólo por mujeres. En la sala, varios varones expusieron su punto de vista con relación al delicado tema. Algunos de ellos se quejaron amargamente que también las mujeres abusan de los varones.

En todo caso, las especialistas advirtieron que la ley está tomando serias medidas contra los abusadores, ya sean hombres o mujeres. En Lawrence, más de uno ya ha sido deportado.

¡Señores, cuidado!

 

 

 

 

   
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