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Edición No. 085  [Miércoles Diciembre 11, 2002]

 

 

 
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Especial
Discuten en República Dominicana:
La salud: ¿Un derecho o un producto comercial?
 - por Dense Salen*

SANTO DOMINGO, República Dominicana - Médicos, enfermeras, activistas y sindicalistas se reunieron al principio del mes pasado para examinar el impacto de la privatización de la salud en los países de las Américas.

La conferencia tomó lugar en República Dominicana, país en donde una nueva ley que apunta a reformar el sistema de salud se puso en práctica a partir del 1 de noviembre pasado. Representantes de 18 países asistieron al encuentro, que se llevó a cabo entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre.

Los objetivos generales de la reunión fueron crear una coalición internacional dedicada a la lucha a favor del derecho a salud, examinar las políticas de seguridad social y salud en las Américas y el Caribe, el fortalecer la capacidad de organización de los sindicatos de los trabajadores de salud y revisar las políticas del Fondo Monetario Internacional en América Latina y su impacto en los sistemas de salud. Otra meta fue la creación de alianzas entre los sindicatos y organizaciones dedicadas a la salud pública.

Es imposible que yo pueda hacer un reportaje exhaustivo de los cuatro días de la conferencia, pero me gustaría compartir mis impresiones sobre el encuentro.

Cuando las organizaciones de protección de la salud comenzaron a existir en Norteamérica en los inicios de la década del 70, ellas fueron vistas como una manera de enfatizar la prevención e integrar los servicios para sus miembros, con la meta de controlar los costos.

Ahora que las compañías privadas han tomado el control de las organizaciones del cuidado de la salud, nosotros hemos presenciado la privatización de la salud en Norteamérica. Grandes corporaciones dirigen ahora la nueva industria de la biomedicina.

Pero la ganancia de los accionistas no ha significado reducción en los costos de los servicios o mejoramiento en la calidad de la salud para la población general. Por el contrario, el precio de las etiquetas de los medicamentos se elevan y la crisis de la salud se extienden a los diferentes sectores sociales.

Cuando la medicina se practica como un negocio, no se preocupa la desigualdad en el acceso a la salud.
Más de 40 millones de personas en este país carecen de seguro médico, no obstante que la mayoría de ellos está empleada. Las minorías en general y los latinos en particular, conforman el grupo principal de este segmento debido al tipo de empleos que tienen y a los bajos sueldos que ganan. Las mujeres y los niños latinos son los menos asegurados.

Por eso, no sorprende a nadie que los que carecen de seguro tienen peor salud y mueren antes que las personas que gozan ese beneficio.

Este modelo de privatización de la salud no es patrimonio sólo de Norteamérica, sino que ahora está siendo exportado para desarrollarse en otros países. Nuevamente es presentado como una solución a la crisis del cuidado de la salud que afrontan muchas naciones. Esa es la razón que motivó la conferencia.

Los sistemas de salud han fracasado
En la República Dominicana, todos participantes acordaron en las fallas del presente sistema (desigualdad en el acceso y la calidad de los servicios, alto grado de descontento por parte de los usuarios y proveedores, gobiernos que invierten poco en la salud, énfasis en curar enfermedades en vez de prevenirlas, un sector público burocrático e ineficaz y un sector privado fuera de control y sin regulaciones).

En la conferencia había esperanzas, pero también dudas respeto a la nueva ley que comenzó a regir en República Dominicana. Se teme que si la ley falla, puede abrirse las puertas a la privatización del sistema de salud.

La conferencia me dejó varias impresiones:
Primero, que el proceso de privatización ya ha empezado en las Américas, según lo afirmaron representantes de países como Chile, Argentina, Colombia, Uruguay, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, la República Dominicana, Haití, los EE.UU. y hasta Canadá.

En algunos países, la privatización solamente toca a los servicios de apoyo como lavandería, transporte o comida. En otros, toda la responsabilidad de proveer los servicios de salud ha caído en manos privadas.

¿Y las consecuencias de la privatización? Muy diferentes a las promesas que ofrecieron los gobiernos a su gente cuando ellos abogaban por la privatización.

La influencia del mercado ha reforzado dos niveles en el sistema del cuidado de la salud donde los pocos que tienen recursos gozan de los servicios y la mayoría que carece recursos no tiene acceso a servicios de calidad.

De otro lado, los sistemas públicos de salud, que ya sufren de una aguda crisis por falta de financiamiento, burocratización y corrupción, no ofrecen una verdadera alternativa para la mayoría de las personas que necesitan desesperadamente de un buen sistema médico.

Aún para los que pueden afrontar los servicios de salud, la presión de recortar costos ha dañado la cualidad de servicios. No hay bastante camas en los hospitales, los salones de emergencia están superpoblados y los que trabajan en el sector no tienen el entrenamiento suficiente y trabajan horarios demasiado extensos.

Los que asistieron a la conferencia vincularon esas tendencias negativas que se observa en los servicios de la salud de los países a las metas de la globalización y la política de neoliberalismo.

Los gobiernos, debido al pagos de la deuda externa, tienen que ceder a la presión del Banco Mundial y el FMI para privatizar servicios públicos y abrir sus mercados. No hay excepción a esa regla en los servicios del cuidado de la salud.

Todos los representantes estuvieron de acuerdo que la salud es un derecho, y no un producto comercial. Por eso, no podemos permitir que el mercado controle las políticas nacionales de salud. Permitirlo perpetuará la desigualdad.

Durante la reunión, muchos de los asistentes citaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, que considera a la salud un derecho básico del ser humano. En el 1978 se decidió en la conferencia de Alma Alta proveer salud para todos por el año 2002.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?
La conferencia de Santo Domingo terminó con una lista de resoluciones encabezada por la “Declaración de Unidad”. Los representantes reiteraron la necesidad de defender el derecho de salud de los pueblos y luchar en sus países para proteger este derecho con la ayuda de sindicatos, asociaciones de salud, activistas y el pueblo en general. También estuvieron de acuerdo que deben observar muy de cerca las actividades de las grandes corporaciones que van dominando el sector de salud.

Las noticias de El Salvador, donde hay resistencia a la privatización por parte del pueblo, nos infundieron nuevas esperanzas. En ese país, trabajadores de salud, médicos, sindicalistas y la población general se unieron para decir “no” a la privatización. Se han llevado a cabo “Marchas Blancas” en las calles con la participación de 200.000 salvadoreños y se han elaborado propuestas para mejorar el sistema de salud, con más acceso y mejor calidad en los servicios.

Todos los que asistieron a la conferencia regresaron a sus países más comprometidos con la lucha por mejorar los sistemas de salud.

*Dense Salen, de Jamaica Plain, es una enfermera y miembro de la junta directiva de Doctor Foz Global CALT (Médicos para la Salud Global), una organización sin fines de lucro.

 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

   
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