Especial
Discuten en República Dominicana:
La salud: ¿Un derecho o un producto comercial?
- por
Dense Salen*
SANTO
DOMINGO, República Dominicana - Médicos, enfermeras,
activistas y sindicalistas se reunieron al principio del mes
pasado para examinar el impacto de la privatización de la
salud en los países de las Américas.
La conferencia tomó lugar en República Dominicana, país en
donde una nueva ley que apunta a reformar el sistema de
salud se puso en práctica a partir del 1 de noviembre
pasado. Representantes de 18 países asistieron al encuentro,
que se llevó a cabo entre el 30 de octubre y el 2 de
noviembre.
Los objetivos generales de la reunión fueron crear una
coalición internacional dedicada a la lucha a favor del
derecho a salud, examinar las políticas de seguridad social
y salud en las Américas y el Caribe, el fortalecer la
capacidad de organización de los sindicatos de los
trabajadores de salud y revisar las políticas del Fondo
Monetario Internacional en América Latina y su impacto en
los sistemas de salud. Otra meta fue la creación de alianzas
entre los sindicatos y organizaciones dedicadas a la salud
pública.
Es imposible que yo pueda hacer un reportaje exhaustivo de
los cuatro días de la conferencia, pero me gustaría
compartir mis impresiones sobre el encuentro.
Cuando las organizaciones de protección de la salud
comenzaron a existir en Norteamérica en los inicios de la
década del 70, ellas fueron vistas como una manera de
enfatizar la prevención e integrar los servicios para sus
miembros, con la meta de controlar los costos.
Ahora que las compañías privadas han tomado el control de
las organizaciones del cuidado de la salud, nosotros hemos
presenciado la privatización de la salud en Norteamérica.
Grandes corporaciones dirigen ahora la nueva industria de la
biomedicina.
Pero la ganancia de los accionistas no ha significado
reducción en los costos de los servicios o mejoramiento en
la calidad de la salud para la población general. Por el
contrario, el precio de las etiquetas de los medicamentos se
elevan y la crisis de la salud se extienden a los diferentes
sectores sociales.
Cuando la medicina se practica como un negocio, no se
preocupa la desigualdad en el acceso a la salud.
Más de 40 millones de personas en este país carecen de
seguro médico, no obstante que la mayoría de ellos está
empleada. Las minorías en general y los latinos en
particular, conforman el grupo principal de este segmento
debido al tipo de empleos que tienen y a los bajos sueldos
que ganan. Las mujeres y los niños latinos son los menos
asegurados.
Por eso, no sorprende a nadie que los que carecen de seguro
tienen peor salud y mueren antes que las personas que gozan
ese beneficio.
Este modelo de privatización de la salud no es patrimonio
sólo de Norteamérica, sino que ahora está siendo exportado
para desarrollarse en otros países. Nuevamente es presentado
como una solución a la crisis del cuidado de la salud que
afrontan muchas naciones. Esa es la razón que motivó la
conferencia.
Los sistemas de salud han fracasado
En la República Dominicana, todos participantes acordaron en
las fallas del presente sistema (desigualdad en el acceso y
la calidad de los servicios, alto grado de descontento por
parte de los usuarios y proveedores, gobiernos que invierten
poco en la salud, énfasis en curar enfermedades en vez de
prevenirlas, un sector público burocrático e ineficaz y un
sector privado fuera de control y sin regulaciones).
En la conferencia había esperanzas, pero también dudas
respeto a la nueva ley que comenzó a regir en República
Dominicana. Se teme que si la ley falla, puede abrirse las
puertas a la privatización del sistema de salud.
La conferencia me dejó varias impresiones:
Primero, que el proceso de privatización ya ha empezado en
las Américas, según lo afirmaron representantes de países
como Chile, Argentina, Colombia, Uruguay, El Salvador,
Guatemala, Nicaragua, la República Dominicana, Haití, los
EE.UU. y hasta Canadá.
En algunos países, la privatización solamente toca a los
servicios de apoyo como lavandería, transporte o comida. En
otros, toda la responsabilidad de proveer los servicios de
salud ha caído en manos privadas.
¿Y las consecuencias de la privatización? Muy diferentes a
las promesas que ofrecieron los gobiernos a su gente cuando
ellos abogaban por la privatización.
La influencia del mercado ha reforzado dos niveles en el
sistema del cuidado de la salud donde los pocos que tienen
recursos gozan de los servicios y la mayoría que carece
recursos no tiene acceso a servicios de calidad.
De otro lado, los sistemas públicos de salud, que ya sufren
de una aguda crisis por falta de financiamiento,
burocratización y corrupción, no ofrecen una verdadera
alternativa para la mayoría de las personas que necesitan
desesperadamente de un buen sistema médico.
Aún para los que pueden afrontar los servicios de salud, la
presión de recortar costos ha dañado la cualidad de
servicios. No hay bastante camas en los hospitales, los
salones de emergencia están superpoblados y los que trabajan
en el sector no tienen el entrenamiento suficiente y
trabajan horarios demasiado extensos.
Los que asistieron a la conferencia vincularon esas
tendencias negativas que se observa en los servicios de la
salud de los países a las metas de la globalización y la
política de neoliberalismo.
Los gobiernos, debido al pagos de la deuda externa, tienen
que ceder a la presión del Banco Mundial y el FMI para
privatizar servicios públicos y abrir sus mercados. No hay
excepción a esa regla en los servicios del cuidado de la
salud.
Todos los representantes estuvieron de acuerdo que la salud
es un derecho, y no un producto comercial. Por eso, no
podemos permitir que el mercado controle las políticas
nacionales de salud. Permitirlo perpetuará la desigualdad.
Durante la reunión, muchos de los asistentes citaron la
Declaración Universal de Derechos Humanos, que considera a
la salud un derecho básico del ser humano. En el 1978 se
decidió en la conferencia de Alma Alta proveer salud para
todos por el año 2002.
¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?
La conferencia de Santo Domingo terminó con una lista de
resoluciones encabezada por la “Declaración de Unidad”. Los
representantes reiteraron la necesidad de defender el
derecho de salud de los pueblos y luchar en sus países para
proteger este derecho con la ayuda de sindicatos,
asociaciones de salud, activistas y el pueblo en general.
También estuvieron de acuerdo que deben observar muy de
cerca las actividades de las grandes corporaciones que van
dominando el sector de salud.
Las noticias de El Salvador, donde hay resistencia a la
privatización por parte del pueblo, nos infundieron nuevas
esperanzas. En ese país, trabajadores de salud, médicos,
sindicalistas y la población general se unieron para decir
“no” a la privatización. Se han llevado a cabo “Marchas
Blancas” en las calles con la participación de 200.000
salvadoreños y se han elaborado propuestas para mejorar el
sistema de salud, con más acceso y mejor calidad en los
servicios.
Todos los que asistieron a la conferencia regresaron a sus
países más comprometidos con la lucha por mejorar los
sistemas de salud.
*Dense Salen, de Jamaica Plain, es una enfermera y miembro
de la junta directiva de Doctor Foz Global CALT (Médicos
para la Salud Global), una organización sin fines de lucro. |