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Edición No. 086  [Miércoles Diciembre 18, 2002]

 

 

 
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Cultural
Venezuela, dos tiempos para un Joropo
 - por César Sánchez Beras

A falta de un ideal
para unir nuestros países,
hoy deambulan infelices
nuestros pueblos por igual
sin política estatal
víctimas de la ambición
huérfanos de educación
lo que me hace meditar
que en la forma de luchar
Bolívar tenía razón.


Venezuela es un país para querer y para quererse. Situado en la parte norte de Suramérica, frente al Mar Caribe, comparte su vecindad como nación, con Colombia, Brasil y Guyana.

País extenso de agradable clima tropical. Su población es una sabrosa mezcla de raza indígena (la aborigen) raza blanca (conquistadores europeos) y raza negra (traídos como esclavos de África.)

Cabe mencionar que la herencia europea en Venezuela está diseminada en un amplio espectro de rasgos provenientes de Italia, Alemania, Holanda, Francia y Portugal.

Pobres de solemnidad
presos de su albedrío
empujados por el frío
a vagar por la ciudad
lloran su mendicidad
sin ninguna solución
porque en vez de protección
el estado les ha de dar
puntapiés en aquel lugar
Bolívar tenía razón.


Aunque la hija querida del Libertador Simón Bolívar no es muy extensa, es un poco más grande que Texas y menos que Alaska. Su variedad de recursos naturales y selváticos, dan una agradable temperatura de entre 70 y 80 grados F. en todo el país.

En la región cercana de Icabarú, se encuentra la mina de diamante de la Gran Sabana y no muy lejos de allí, el espectáculo sorprendente del Salto del Ángel, la caída de agua más alta en todo el mundo, algo así como quince veces las Cataratas del Niágara.

Díganme qué continente
tiene picos y llanuras
música, arquitectura
o la bondad de esta gente
construyamos el presente
sin ser carne de cañón
y tengamos la intención
de labrar nuestro destino
porque mostrando el camino
Bolívar tenía razón.


En la parte llana en el centro de Venezuela, encontramos los ríos Orinoco y Apure, que con sus aguas inunda por meses esta zona. Más al noroeste encontramos el Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, cuya majestuosidad propiciaron el nombre de Venezuela o Pequeña Venecia.
Pero Venezuela es una ciudad también para verse y para vernos. “La ciudad de la eterna primavera” es Caracas, moderna, metropolitana, impresionante. Pero no podemos irnos de este país sin visitar a Maracaibo, Mérida, Barquisimeto, Cumaná y Ciudad Bolívar.

Nos persiguen bucaneros
para conseguir lo nuestro
y donde falta un maestro
nos sobran los bandoleros
necesitamos primero
reorientar a la nación
escuchando el corazón
pidiendo de mil maneras
unir todas las banderas
Bolívar tenía razón.


Auque la economía venezolana es fundamentalmente petrolera, se incrementan la diversificación de los renglones productivos. Hoy se canaliza la producción en áreas como: café, azúcar, frutas tropicales, madera, caucho, hierro, acero, carbón, aluminio, oro, piedras preciosas. Pero en última instancia el mayor renglón de riqueza en Venezuela, son sus gentes, su hidalguía, su vocación de esperanza y su deseo inquebrantable de vivir como merece.

Mas no basta con saber
de Bolívar la certeza
sino tener la entereza
de cumplir con el deber
jamás se debe caer
la fértil motivación
pues primero es la nación
que cualquier otro interés
si a tanto años después
Bolívar tenía razón.

 

 

 

 

   
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