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Edición No. 086  [Miércoles Diciembre 18, 2002]

 

 

 
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Opinión
Desbrozando el camino
¿Es nuevo el escándalo de los curas?

 - por Roberto Rodríguez

El espacio de la columna de esta semana se lo cedo a Donnely Domínguez, un lector que me ha pedido que me arme de valor y le publique estas inquietudes que, en mi caso, podría no compartir del todo, pero le respeto su derecho a expresarse. Ahí van:

“Vivimos en una época en la que ya nada nos debe aterrar, pues los cambios vertiginosos en el desarrollo de la humanidad han hecho más comunes y respetables los comportamientos sexuales de los hombres (y de las mujeres por supuesto), por lo tanto, ‘salir del armario’ ya no es noticia.

Lo que forma el tierrero no son los actos “malos” de la gente “buena” sino el impacto amarillista que se le quiere dar a los hechos por parte de ciertos periodistas y periódicos ávidos de noticias comerciales.

Para muestra un botón: en días pasados se dio el escándalo del cura español que se declaró abiertamente homosexual. Creo que este no es el primer clérigo –de esa y otras religiones— con este tipo de inclinaciones ni tampoco será el último, como para que los altos prelados de esas iglesias se rasguen las vestiduras.

En el caso de los católicos ya suficiente tienen con lo de los curas pedófilos, lo cual degeneró en una denuncia mundial, un jalón de orejas del Sumo Pontífice y la ya aceptada renuncia del cardenal Bernard Law de Boston.

Si hacemos una retrospectiva histórica nos damos cuenta que el homosexualismo ha sido un comportamiento natural desde que el hombre apareció sobre la faz de la tierra, lo que de ninguna manera significa que haya que compartir esa conducta, sobre todo si no se simpatiza con ella, aclaración que tiene como especiales destinatarios los asesinos de reputaciones que llevan anotaciones.

Siguiendo por el mismo carril, digamos entonces que en la antigua Roma, los mancebos se los inventaron los señores de alta alcurnia como el método anticonceptivo preferido.

En la edad media, donde la religión era más importante que la política, los acontecimientos de entonces favorecían al homosexualismo. La mejor muestra es que las cruzadas dejaron muchas mujeres solas cruzadas de piernas que me imagino no tenían mas alternativa que buscar consuelo en los clérigos o en las cortesanas mientras que en el frente de batalla los hombres a su vez buscaban diversión a costillas de sus congéneres. Se me ocurre que para éstos hombres eran muy divertidos los sitios a las grandes ciudades que duraban meses y hasta años. ¿Qué hacían mientras esperaban que se rindieran los otros?

Recordemos que no había mujeres, revistas Playboy, TV ni Internet. En periodos cuando no había guerras, eran muy comunes los bacanales cortesanos de todos contra todos, sin límite de tiempo ni árbitros, por lo que tocaba echar mano de cuanta desviación se conocía con el fin de pasarla rico.
Obviamente en esa época el clero ocupaba los primeros lugares después del rey y su gran poder les daba “licencia” para hacer lo que quisieran. Hasta se inventaron la inquisición que permitió dar rienda suelta a todos sus instintos homosexuales.

En la época del Renacimiento, con sólo mencionar el nombre de los Borgia, todos temblaban. Sus historias de envenenadores, conspiradores, promiscuidad, homosexualismo, asesinatos y demás actividades prohibidas, harían palidecer de envidia a nuestros contemporáneos depravados.

Los Borgia tuvieron hasta Papa propio, y no fue una pera en dulce a pesar de su alta investidura. Dicen las malas lenguas que este prelado le jalaba a todo.
Tampoco se salvaban, ni estaban exentas, las monjas del desenfreno homosexual. Eran muy famosas unas monjitas que las bautizaron como las hermanas de la orden de Las Lesbianitas Descalzas.
En épocas contemporáneas, los cambios culturales, el advenimiento del modernismo y los cambios tecnológicos permitieron que se fueran derrumbando muchos tabúes y las costumbres sociales y sexuales sufrieran un desenfreno total que se puede comprobar con el grito de independencia que dio la juventud a finales de la década del 60 donde a nivel mundial se crearon nuevos estereotipos, por ejemplo: el hipismo en el festival de Woodstock con su consigna “Love and peace”. A partir de ahí todo es permitido, menos que se metan con uno.

En una palabra: dejemos tranquilos a los curas “volteados”. En mi caso recuerdo que cuando era niño en mi pueblo vi voltearse un camión con 100.000 huevos y eso no fue ninguna noticia.

¿Qué de nuevo tiene que se voltee un cura que sólo tiene dos?

Roberto, si me dejas, te prometo volver pronto.
Atentamente, Donnely Domínguez.

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