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La Navidad más triste de Lawrence
- por Adriana Recchia

LAWRENCE, Mass. — Desolación y
pesar invadieron todos los rincones de esta ciudad el fin de
semana, con su triste sábado 14 de diciembre, cuando se
conoció la noticia de la muerte de los siete niños que se
aventuraron a esquiar en el río Merrimack, y cuatro de ellos
murieron en las heladas aguas.
Esta tragedia, la peor ocurrida en el río por casi un siglo,
destrozó lo que pudo haber sido una tarde tranquila de aquel
sábado. Los niños habían estado jugando en el Boys’ and
Girls’ Club, ubicado en la calle Water, área cercana donde
ocurrió el trágico suceso.
A pesar de los días transcurridos desde el fatal accidente,
la comunidad de Lawrence todavía no se recupera de la
impresión y la tristeza que provocó en la ciudad la muerte
de los cuatro muchachitos.
Los pequeños, entre las edades de 7-11 años, se ahogaron
después que una capa de hielo que cubría el río cediera bajo
sus pies.
Los niños fallecidos son William Rodríguez de 11 años,
Christopher Casado, 7, Mackendy Constant, 8, y Víctor Baez,
9.
Sobrevivieron a la tragedia Francis Spraus, 9, Iván Casado,
9, hermano de Christopher y Jaycob Morales, de 10 años.
La líder comunitaria de Lawrence, Isabel Meléndez ha sido
una de las tocadas por la tragedia. Ella, apenas conocida la
noticia, organizó un grupo de personas para ir a visitar las
familias de los niños.
Al entrar al hogar de la familia Morales, Meléndez se enteró
de que el pequeño Jaycob era uno de “sus muchachos”, como
ella llama cariñosamente a los miembros de la Liga Infantil
que creó y capitanea desde hace años.
“No podía creerlo. Hay tantos niños en la Liga que no me
daba cuenta. Fue su mamá que me lo comunicó y me mostró
fotos de él jugando en los equipos. Qué tristeza tan
grande”, dijo Meléndez con tristeza.
Otro tanto le pasó a Liz Espéndez, que conformaba el mismo
equipo que estaba recorriendo las casas afectadas.
Visitando a las familia Casado descubrió que había sido
maestra de Iván y Christopher, uno de los que pereció en el
río. Ella los atendía en un Day Care comunitario de la
ciudad cuando los niños tenían tres y cuatro años de edad.
Este no fue el único ‘shock’ sufrido en la jornada. En el
recorrido descubrimos también que Telma Gómez, que había
sido compañera de trabajo en la escuela Hennessy, era la
madre de Víctor Báez, otra víctima.
“Fue una sorpresa muy grande para mí y todavía no me
recupero. Hoy, hablé mucho con mis niños de la escuela
Sauders y les dije que los chicos murieron porque no estaban
acompañados por una persona adulta”, relató la maestra de
kindergarden.
A medida que han trascurrido las horas, las circunstancias
del accidente se han ido aclarando cada vez más, mostrando
descarna, la historia de heroísmo del grupo de niños que se
lanzaron al rescate de William cuando éste se hundió en las
aguas del río. Uniendo sus manos, los amigos trataron de
alcanzarlo, pereciendo tres de ellos también.
De acuerdo a versiones ofrecidas por sus familiares, William
era niño que requería de cuidados especiales. A pesar de sus
11 años, se comportaba como muchacho de menos edad. Esa
ingenuidad es, seguramente, la que le impidió comprender la
magnitud del peligro que representaba correr a jugar sobre
la fina capa de hielo, desatendiendo las advertencias de sus
compañeritos.
El padre de William, Eufemio Rodríguez, destruido por la
tragedia describió a su hijo como un niño muy cariñoso y
querido por todos.
“Era muy buen estudiante y muy amante del baloncesto”, dijo.
Las muertes de William, Mackendy, Christopher y Víctor han
sido la peor tragedia ocurrida en el río desde 1913, cuando
11 jóvenes se ahogaron allí.
Crean Fondo de ayuda
El lunes por la mañana, oficiales de la ciudad encabezados
por el alcalde Mike Sullivan, ofrecieron una conferencia de
prensa en los salones del Concejo Municipal para dar
detalles del accidente.
Allí surgieron cuestionamientos relacionados a la falta de
seguridad del lugar donde ocurrió el accidente. Algunos de
los presentes, como el concejal Nicholas J. Kolofoles
sugirió instalar una valla en la vera del río donde los
niños murieron. La idea es costosa para una municipalidad
como la de Lawrence, que adolece de recursos financieros
para ese fin.
Más realista parece la sugerencia de colocar carteles de
advertencia que impidan nuevas aventuras peligrosas. También
se habló de la necesidad de trasladar al Boys’ & Girls’ Club
a otra área más segura de la ciudad pare evitar que otros
niños caigan en la tentación de jugar en el río que está a
escasos metros de esa institución.
La mayoría de las víctimas residía en los alrededores de la
calle Water y cinco eran estudiantes de la escuela
Guilmette.
En la rueda de prensa el alcalde estuvo acompañado por el
jefe de la policía John Romero, el jefe de los bomberos
Richard Shafer, el sub-jefe de ese departamento y el
superintendente escolar Wilfredo Laboy.
Por orden de Laboy, los estudiantes de las escuelas
Guilmette, Bruce y Parthum, donde estudiaban los pequeños
han recibido ayuda profesional para que puedan enfrentar el
dolor que les ha producido la partida de sus compañeros.
Por orden del alcalde las banderas de la ciudad están
ondeando a media asta durante esta semana.
El alcalde anunció la creación de un fondo de ayuda a las
familias para costear los servicios fúnebres. La cuenta
bancaria, llamado “Lawrence Children’s Memorial Fund”, quedó
abierta en el Banknorth del 450 Essex Street, esquina
Hampshire Street.
Velatorio
El velatorio de las víctimas se realizará en Farrah Funeral
Home, 170 Lawrence St; este miércoles 18 de 4 a 8 p.m.
Mientras tanto, una misa a la memoria de los cuatro menores
se ofrecerá en St. Mary’s Church, Haverhill Street, el
jueves 19 a las 10 a.m. seguida del entierro en el
Cementerio Saint Mary’s para Víctor Báez, Christopher Casado
y Mackendy Constant. Willie Rodríguez será cremado. |