Deportes
1ra. parte
¿Cómo podemos definir y ayudar a Los
Red Sox de Boston?
- por Dionis Mézquita
En la edición 75 del pasado
año, comentamos sobre la terrible caída el equipo de Boston
al no ser manejado con agresividad e inteligencia por la
gerencia que es la que tiene la ultima palabra a la hora de
la decisión. Actualmente, cuando ya se ha hecho la mayor
parte de las transacciones, Los Red Sox vuelven a dar el
mismo espectáculo al que nos tienen acostumbrados tras
generaciones. Ya no es difícil definir, describir, predecir
o adivinar qué posición ocuparán para la próxima campaña.
Decirlo, es molestoso, pero no podemos ser ciegos o tapar el
sol con un dedo, pues cuando se cambia de gerencia todos los
fanáticos, la prensa y hasta los demás equipos esperan
nuevos cambios, no sólo de jugadores y entrenadores, sino
también de estrategias e inversiones con vista a fortalecer
la novena, que tiene 16 años sin participar en una Serie
Mundial. No se está trabajando para ganar, ni siquiera la
división. No se está haciendo el esfuerzo necesario, no se
está compitiendo con el mercado, y sobre todo no se está
haciendo algo en concreto.
Un año más, invertimos, promovemos, vendemos, pagamos,
quedan las ganancias y repartimos los dividendos.
Matemáticamente, Boston Red Sox, es un equipo sólido, fuerte
y capaz de competir con el mejor, pero al parecer, el libro
de procedimientos del 1918 aún no se ha modificado. ¿Por qué
no cambiar aquellos llamados “expertos” y actualizarlos por
otros que tienen mejores ideas, más frescas? ¿Por qué
derrochar tanto dinero en jugadores mediocres y acabados que
su carnaval ya pasó? ¿Por qué no utilizar personal más
dedicado en la materia, sin importar que sean chinos o
latinos, pero que den resultados positivos y concretos?
¿De qué le sirve las fincas de novatos, si cuando los suben
y no rinden en 30 turnos los sacan y los dan por cheles? Y
luego le duele la cabeza, pues no existe visión en la
organización, creatividad, confianza, motivación ni
perseverancia en el producto ya cosechado. Es mejor cerrar
las organizaciones de Las Menores y comprar jugadores hechos
y no mortificarse con la cosecha. Cualquiera que sea la
estrategia que se use, pero por favor Lucchino, Henry y
Epstein, el libro viejo del equipo, cámbielo, pues ya las
computadoras de tarjetas 1130-IBM no se usan; actualicemos
el equipo, ya no tomen jugadores de pobre rendimiento, no
dejen ir a esos novatos con futuro o aquellos veteranos
utilities y que pueden ayudar a los jugadores nuevos, y sí
se puede despedir a aquellos jugadores controversiales y
boicoteadores que propagan las guerrillas en las cuevas y
bares de descansos, no imitemos y démos al el equipo luz
verde para desarrollar su talento individual y sumar números
para la organización. |