Nota Editorial
Acción Afirmativa: Otro golpe del presidente Bush a las
minorías
El
reciente anuncio del presidente que instaría a la Corte
Suprema a declarar inconstitucional el programa de admisión
de la Universidad de Michigan, que favorece el ingreso de
las minorías étnicas, no es precisamente el gesto de un
conservador compasivo, ni tampoco una medida inteligente
para ganarse la simpatía y el voto de las minorías.
Con seguridad, el pronunciamiento de Bush debe haber
entusiasmado a los sectores más conservadores del Partido
Republicano, ya encantados con su plan de eliminar el
impuesto a los dividendos de las acciones que dio a conocer
el presidente la semana pasada para beneficio de los ricos.
Sin embargo, para las minorías, la noticia no es buena. La
eliminación de Acción Afirmativa es un golpe duro a las
aspiraciones de estos grupos que buscan mejorar su posición
social a través de la educación universitaria.
La posición de Bush sobre este tema, no es nueva. Cuando era
gobernador de Texas, aplaudió la decisión de la Corte
Suprema de Apelaciones que anuló un programa de admisión
similar usado por la Universidad de ese estado.
El mensaje, pronunciado a pocos días de celebrarse el Día de
Martin Luther King, fue calificado de inoportuno y hasta de
hipócrita por varios medios de comunicación latinos del
país. Para quien no lo sabe, Acción Afirmativa nació tras
las multitudinarias marchas de protesta en Washington que
encabezó el líder de color en 1963 para exigir el pleno
respeto de los derechos civiles de los afroamericanos.
En aquella época las leyes permitían que los ciudadanos de
color fueran impedidos de ingresar al los restaurantes,
empleos y universidades por el solo hecho de tener la piel
oscura. Presionado por las protestas, en 1964 el Congreso de
los Estados Unidos aprobó el Acta de Derechos Civiles
poniendo fin a la discriminación.
Pero, pese a los avances conseguidos, la segregación no ha
sido totalmente erradicada en los Estados Unidos. El
presidente parece ignorar esta realidad cuando critica el
programa Acción Afirmativa porque produce, según él,
“discriminación sobre la base del color de la piel”. Con
esta maraña de engañosos conceptos, el presidente Bush
vuelve a deleitar a los sectores más recalcitrantes y
fanáticos del país, pero esconde la verdad.
Y la verdad es que en el caso de la Universidad de Michigan,
una de las más competentes y exigentes de la nación, no se
aceptan estudiantes minoritarios sin probados méritos
académicos. Los estudiantes negros o hispanos que han
entrado allí, lo han podido lograr después de vencer
tremendas dificultades. Ellos siguen siendo una minoría en
el lugar ya que el 70 por ciento de la población estudiantil
de esa casa de estudios son angloamericanos.
La verdad, aunque el presidente Bush no lo quiera admitir
–aunque lo sabe, por supuesto– es que todavía esta sociedad
favorece a los blancos y a los más ricos. Ellos pueden
enviar a sus hijos a escuelas privadas y viven en barrios
pulcros y floridos. La desigual distribución de la riqueza
nacional permite estas ventajas para algunos grupos. Y los
blancos son los más favorecidos, claro.
En cambio, las minorías no tienen esas prerrogativas. Por
generaciones, ellos sólo han heredado un mundo lleno de
privaciones y dificultades. Hoy en día, siguen siendo muy
pocos los estudiantes minoritarios que llegan a las
universidades.
Si, la raza y el dinero cuentan, señor presidente. Y, usted
lo sabe.
Esa es la razón por la cual debe respetarse el derecho de
ingreso a la Universidad de Michigan, que debería
implementar un programa de admisiones que promueva la
diversidad racial. Bajo esta política, los grupos étnicos
más desfavorecidos pueden tener acceso a la educación
superior y al ascenso social que conlleva graduarse en estos
centros de altos estudios. |