Opinión
Jornada extra
“Pepegate” y el asalto a la casa de
Leonel Fernández
- por Roberto Rodríguez
& Radhamés Peguero
Lo
que se conoce como el “Pepegate” y el asalto a la
residencia del ex presidente dominicano Leonel Fernández,
que en principio se consideraron dos hechos totalmente
desvinculados entre sí, ahora resulta –de acuerdo a fuentes
de entero crédito – que ambos están umbilicalmente unidos.
Según las fuentes, la ejecución del asalto al apartamento
del ex mandatario y presidente del PLD (Partido de la
Liberación Dominicana) se llevó a cabo de manera deliberada
y con participación oficial para encubrir – hasta ahora lo
han conseguido – a los principales protagonistas no ya de
una simple estafa a una institución bancaria, sino de otras
operaciones que habrían convertido al Estado en un mercado
en donde supuestamente se hacía las más insólitas
operaciones ilegales.
Hasta ahora, el frente que se ha presentado acerca de los
bochornosos hechos destapados en el mes de noviembre pasado,
es de que el coronel Pedro Julio –Pepe– Goico Guerrero, el
capitán de corbeta Alberto Torres Pezzotti, gerente de
Suministro, Activo Fijo y Telecomunicaciones de Baninter,
(Banco Intercontinental); primer teniente Newton Abréu
Méndez, y el sargento Pedro Díaz hicieron uso indebido de
una tarjeta de crédito expedida por la institución bancaria
a nombre del Estado dominicano y que administraba Pepe Goico
en su condición de jefe de la avanzada del presidente
Hipólito Mejía.
A pesar de que lo que se ha revelado es que el banco fue
estafado con unos 40 millones de pesos dominicanos (algo más
de US$1,700.000) mediante una operación de la que ha
asumido toda responsabilidad Torres Pezzotti, quien
“admitió” haberse expedido una copia de la tarjeta que
manejaba Pepe Goico, las implicaciones son mucho mas graves.
Aunque su participación es evidente, las fuentes dijeron que
la responsabilidad asumida por Torres Pezzotti no es más que
el “manto encubridor”, ya no únicamente de sus cómplices
conocidos, sino de otros funcionarios civiles y militares
involucrados en otras operaciones de mayor envergadura y
cuyos nombres llegaron a manos del ex presidente Fernández.
¿Por qué la incursión?
Cuando se decide incursionar en el apartamento del
presidente del PLD, es porque a los organismos de
inteligencia del Estado dominicano ha llegado la información
de que el dirigente político tiene en su poder una lista
contentiva de los nombres de los funcionarios civiles y
militares de alta jerarquía que alegadamente están
involucrados, no ya en la estafa a Banínter, sino en otros
supuestos negocios ilícitos en los que también tiene que ver
Pepe Goico y los medios de transporte oficiales que éste
usaba en su condición de jefe de la avanzada del presidente
Mejía.
La operación en la residencia de Fernández fue realizada por
organismos militares con suficiente jerarquía, lo que
entonces explica la ausencia (más bien indiferencia) la
noche del asalto por parte de los miembros de la seguridad
del ex presidente, a pesar de que en ese momento contaba con
una escolta de unos 23 oficiales.
Los daños ocasionados a una computadora portátil del ex
mandatario la noche del 12 de noviembre último, cuando se
produjo la incursión domiciliaria, fueron provocados por el
equipo asaltante que buscaban en el disco duro del artefacto
los datos de la lista con los nombres que sus informes
aseguraban que estaban en poder de éste. Lo mismo explica el
que la ropa que había usado ese día apareciera tirada en
distintas partes.
Las Fuentes aseguraron que la lista con los nombres le fue
entregada a Leonel Fernández por un pariente suyo, cuyo
nombre por razones de seguridad se ha preferido mantener en
reserva.
La participación del estado dominicano en este tipo de
operaciones se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones
anteriores, e incluso se ha llegado hasta los tribunales del
país.
El caso del asesinato del banquero Héctor Méndez ocurrido el
4 de enero de 1985 siempre ha sido considerado como un
crimen de estado, el cual posteriormente quiso encubrirse
con la muerte de los hermanos de la Cruz Gálvez (casa
cambistas) que entra en el mismo entorno, así como otros más
que ahora no es preciso mencionar.
En cada una de estas ocasiones los organismos de seguridad
del Estado han presentado ante la justicia a chivos
expiatorios para encubrir a los verdaderos culpables, tal
cual hicieron con la muerte del periodista Orlando Martínez,
lo que finalmente se logró demostrar la participación de los
altos mandos de la Fuerzas Armadas en dicho crimen. La misma
y más reciente sospecha recae sobre los organismos de
seguridad en torno a la desaparición del periodista y
catedrático universitario, Narciso González (Narcisazo),
ocurrida el 26 de mayo de 1994.
Es lo que ahora luce haber ocurrido en el caso de la
intromisión en la casa de Fernández, en cuyo hecho se ha
involucrado al joven Luis Manuel Díaz de la Rosa, de 21
años, quien a través de su abogado ha negado su
participación en el hecho.
¿Por qué no habla Leonel?
Resulta sumamente extraño el silencio cómplice que ha
mostrado el ex-presidente Fernández y su partido (PLD) en
torno a este hecho (el asalto domiciliario) así como la
divulgación de los datos que, según nuestras fuentes, posee
acerca de todos los implicados en el mencionado caso y que
probarían que no se trata de una simple estafa.
La verdad no se aclara nunca ni con el olvido ni con el
silencio, sentenció Neruda, y en este caso lo menos que se
espera es que el ex-presidente Fernández haga una aclaración
pública sobre los hechos que motivaron la incursión nocturna
a su residencia.
En tanto, de no hacerlo, el conocimiento de todo lo que ha
sido en toda su dimensión el odioso y nauseabundo escándalo
conocido como el “Pepegate” habrá de quedarse para la
posteridad de la historia y por hoy habrá que conformarse
con que se trató de una estafa millonaria en la que un
empleado bancario con rango militar abusó de la confianza de
su duplicidad de funciones.- |