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Edición No. 089  [Miércoles Enero 22, 2003]

 

 

 
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Opinión
Jornada extra
“Pepegate” y el asalto a la casa de
Leonel Fernández

 - por Roberto Rodríguez
& Radhamés Peguero

Lo que  se conoce como el “Pepegate” y el asalto a la residencia del ex presidente dominicano Leonel Fernández, que en principio se consideraron dos hechos totalmente desvinculados entre sí, ahora resulta –de acuerdo a fuentes de entero crédito – que ambos están umbilicalmente unidos. 

Según las fuentes, la ejecución del asalto al apartamento del ex mandatario y presidente del PLD (Partido de la Liberación Dominicana) se llevó a cabo de manera deliberada y con participación oficial para encubrir  – hasta ahora lo han conseguido – a los principales protagonistas no ya de una simple estafa a una institución bancaria, sino de otras operaciones que habrían convertido al Estado en un mercado en donde supuestamente se hacía las más insólitas operaciones ilegales. 
Hasta ahora, el frente que se ha presentado acerca de los bochornosos hechos destapados en el mes de noviembre pasado, es de que el coronel Pedro Julio –Pepe– Goico Guerrero, el capitán de corbeta Alberto Torres Pezzotti, gerente de Suministro, Activo Fijo y Telecomunicaciones de Baninter,  (Banco Intercontinental); primer teniente Newton Abréu Méndez, y el sargento Pedro Díaz hicieron uso indebido de una tarjeta de crédito expedida por la institución bancaria a nombre del Estado dominicano y que administraba Pepe Goico en su condición de jefe de la avanzada del presidente Hipólito Mejía. 

A pesar de que lo que se ha revelado es que el banco fue estafado con unos 40 millones de pesos dominicanos (algo más de US$1,700.000) mediante una  operación de la que ha asumido toda responsabilidad  Torres Pezzotti, quien “admitió” haberse expedido una copia de la tarjeta que manejaba Pepe Goico, las implicaciones son mucho mas graves.

Aunque su participación es evidente, las fuentes dijeron que la responsabilidad asumida por Torres Pezzotti no es más que el “manto encubridor”, ya no únicamente de sus cómplices conocidos, sino de otros funcionarios civiles y militares involucrados en otras operaciones de mayor envergadura y cuyos nombres llegaron a manos del ex presidente Fernández. 

¿Por qué la incursión? 
Cuando se decide incursionar en el apartamento del presidente del PLD, es porque a los organismos de inteligencia del Estado dominicano ha llegado la información de que el dirigente político tiene en su poder una lista contentiva de los nombres de los funcionarios civiles y militares de alta jerarquía que alegadamente están involucrados, no ya en la estafa a Banínter, sino en otros supuestos negocios ilícitos en los que también tiene que ver Pepe Goico y los medios de transporte oficiales que éste usaba en su condición de jefe de la avanzada del presidente Mejía. 

La operación en la residencia de Fernández fue realizada por organismos militares con suficiente jerarquía, lo que entonces explica la ausencia (más bien indiferencia) la noche del asalto por parte de los miembros de la seguridad del ex presidente, a pesar de que en ese momento contaba con una escolta de unos 23 oficiales.

Los daños ocasionados a una computadora portátil del ex mandatario la noche del 12 de noviembre último, cuando se produjo la incursión domiciliaria, fueron provocados por el equipo asaltante que buscaban en el disco duro del artefacto los datos de la lista con los nombres que sus informes aseguraban que estaban en poder de éste. Lo mismo explica el que la ropa que había usado ese día apareciera tirada en distintas partes.
Las Fuentes aseguraron que la lista con los nombres le fue entregada a Leonel Fernández por un pariente suyo, cuyo nombre por razones de seguridad se ha preferido mantener en reserva.
La participación del estado dominicano  en este tipo de operaciones se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones anteriores, e incluso se ha llegado hasta los tribunales del país.

El caso del asesinato del banquero Héctor Méndez ocurrido el 4 de enero de 1985 siempre ha sido considerado como un crimen de estado, el cual posteriormente quiso encubrirse con la muerte de los hermanos de la Cruz Gálvez (casa cambistas) que entra en el mismo entorno, así como otros más que ahora no es preciso mencionar.

En cada una de estas ocasiones los organismos de seguridad del Estado han presentado ante la justicia a chivos expiatorios para encubrir a los verdaderos culpables, tal cual hicieron con la muerte del periodista Orlando Martínez, lo que finalmente se logró demostrar la participación de los altos mandos de la Fuerzas Armadas en dicho crimen. La misma y más reciente sospecha recae sobre los organismos de seguridad en torno a la desaparición del periodista y catedrático universitario, Narciso González (Narcisazo), ocurrida el 26 de mayo de 1994.

Es lo que ahora luce haber ocurrido en el caso de la intromisión en la casa de Fernández, en cuyo hecho se ha involucrado al joven Luis Manuel Díaz de la Rosa, de 21 años, quien a través de su abogado ha negado su participación en el hecho.

¿Por qué no habla Leonel?
Resulta sumamente extraño el silencio cómplice que ha mostrado el ex-presidente Fernández y su partido (PLD) en torno a este hecho (el asalto domiciliario) así como la divulgación de los datos que, según nuestras fuentes, posee acerca de todos los implicados en el mencionado caso y que probarían que no se trata de una simple estafa.
La verdad no se aclara nunca ni con el olvido ni con el silencio, sentenció Neruda, y en este caso lo menos que se espera es que el ex-presidente Fernández haga una aclaración pública sobre los hechos que motivaron la incursión nocturna a su residencia.

En tanto, de no hacerlo, el conocimiento de todo lo que ha sido en toda su dimensión el odioso y nauseabundo escándalo conocido como el “Pepegate” habrá de quedarse para la posteridad de la historia y por hoy habrá que conformarse con que se trató de una estafa millonaria en la que un empleado bancario con rango militar abusó de la confianza de su duplicidad de funciones.-

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